Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Es menester desarmar primero las ideas generadoras de violencia.

Nuestro sistema educativo está basado en  la competencia y la domesticación, forma para rivalizar.  Esta concepción de la educación, diseñada para manipular la conciencia  es generadora de violencia, predispone al individualismo, prepara para la guerra.  Basta con observar cómo están diseñados los planes de estudios, los modelos pedagógicos, los métodos de evaluación, las mismas construcciones escolares; hay que cambiar el modelo educativo de raíz para generar una cultura de paz.

La ministra de Educación Gina Parody y el presidente Juan M. Santos anunciaron un plan de inversión en infraestructura que iría hasta el 2025, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo (PND), que según señalan sus autores, por primera vez tiene  el componente educativo mayor presupuesto que el de la guerra.

El plan presenta como central y novedosa la idea  que la jornada única en escuelas y colegios es la solución a los problemas de calidad de la educación.  Olvidan que esta es producto de las luchas reivindicativas de docentes y estudiantes, la cual se estableció en la Ley General de Educación  hace  20 años, y no se ha implementado precisamente porque no se han asignados los recursos y medios para tal fin.
 
Es más, no se trata únicamente de ampliar sino de la posibilidad de hacer una educación dinámica, participativa,   ajustada a las necesidades y retos del entorno social de la escuela en cada región.

El problema de nuestro sistema educativo no radica solamente en el acceso al sistema escolar, la obtención de títulos o la mayor cobertura. Por si solos, estos aspectos no alcanzan para la solución al problema del conflicto social, político, económico y cultural que padecemos. Es imprescindible realizar cambios en lo político e ideológico.

La implementación del modelo económico neoliberal mediante el cual se ha venido privatizando la educación, entre otros sectores de carácter estratégico y de servicios, ha ampliado  la brecha social. El Modelo Educativo Neoliberal está diseñado para perpetuar el sistema  capitalista que es  por esencia individualista y expoliador.

De otro lado, existe un déficit de maestros, maestras y docentes en escuelas y colegios estatales que suman por lo menos 25.000, de acuerdo con la convocatoria realizada en el 2012 para llenar estas plazas, y que hoy aún, no resuelve el ministerio de educación y la Comisión Nacional del Servicio Civil (CNSC); a pesar que  se realizaron las  pruebas de elegibilidad. Sin embargo se anuncia con bombos y platillos por parte del gobierno la creación de 51.045 aulas nuevas que deben estar listas para el 2025.

La pretensión del PND  de resolver el déficit de cupos universitarios a través de 10.000  becas  que en realidad son prestamos condonables, recibió múltiples críticas. Entre ellas, la senadora Claudia López señala: “Lo único que aparece es que van a dar más becas de Ser Pilo Paga, pero no hay nada sobre cómo mejorar la universidad pública o los estándares de calidad. Hay un desequilibrio muy grande”.

Con una demanda  de dos millones de cupos universitarios,  estas becas no solo son escandalosamente insuficientes sino que además están dirigidas a financiar las universidades privadas, en claro detrimento de las instituciones de educación superior pública que sigue sin encontrar los recursos que la saquen de la debacle en que se encuentra, hace ya  largos años.

Sin una intervención seria al Modelo Educativo en su conjunto, la violencia estructural no va a ceder, por mucho que se avance en las negociaciones y acuerdos con las guerrillas. La violencia debe ser intervenida en su origen, en sus causas y esto empieza por erradicar la miseria, la injusticia y la exclusión en todas sus formas. En esto un sistema educativo integral, de calidad y dirigido a la paz es una herramienta esencial

Sobre el tema, el licenciado Eduardo Vázquez Vela, señala lo siguiente: “los Sistemas Educativos a nivel mundial se han convertido en repetidores de un modelo social de exclusión, favoreciendo la consolidación de un sistema de violencia estructural. Con esto, se va haciendo de la vivencia de los derechos humanos para todos y todas una realidad cada vez más lejana, y de la violencia una realidad cada vez más cotidiana”.
 
Debe ser prioridad comenzar a generar ideas, alternativas  para una educación integral, incluyente, participativa, dinámica, con equidad de género, que ponga fin a la reproducción de la cultura patriarcal, que eduque y forme en valores humanistas para la vida, que defienda el equilibrio ecológico.

Significa que debemos trabajar por un proceso educativo que contribuya a alejar el peligro de la guerra, poner fin al expolio,  resarcir las poblaciones empobrecidas  por la ambición sin límites del capitalismo, enseñar desde y para la no-violencia. La paz no es simplemente el antónimo de guerra, sino la ausencia de la violencia estructural y simbólica del sistema. En este sentido lo primero que debemos desarmar son las ideas que invitan a la violencia y la guerra.

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A propósito de la Columnista

Pablo Atrato

Pablo Atrato

Guerrillero del Bloque Efraín Guzmán, integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP de Octubre 2014 a Julio 2015