Declaraciones, pronunciamientos y comunicados

 

El conflicto interno en Colombia ha sido un tema del cual cada quién desde su posición ha opinado de acuerdo con sus posibilidades, espacios o alcances, pero existe un gran número de personas con una característica común que nos hace conformar una gran familia, diversa, con sus particularidades, presente en distintos lugares de la geografía, desde diferentes roles. Estudiantes, trabajadores, profesionales, deportistas, amas de casa, campesinos, comerciantes, académicos; también negros, blancos, mulatos, mestizos o indígenas, realmente sin importar estas condiciones o nuestras circunstancias, lo que nos une es un SENTIR.

 

Ese sentimiento que en muchas ocasiones fue de frustración angustia, impotencia, dolor o incertidumbre, pero siempre con la esperanza y la fe intactas, con amor verdadero, ese amor que supera todos los obstáculos, distancias y adversidades y que logro transformar la incertidumbre en certeza, la de una nueva oportunidad.

Ese gran amor verdadero y latente es el amor por nuestros familiares: Las Mujeres y Hombres que integran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC-EP; tal parece que para muchos no existimos ni se nos reconoce alguna calidad o se desdibuja, aun así estamos presentes en sectores tan inesperados como puede resultar.

Esta es la postura como padres, madres, hermanos, sobrinos, tíos, primos, abuelos y/o demás familiares de los Guerrilleros y Guerrilleras: la de amarles inmensamente, esperar el día del reencuentro, orar por sus vidas y por su bienestar que es el nuestro y ansiar el día del fin de la guerra.

Como muchos colombianos también llevamos luto y dolor por haber perdido seres queridos en medio de esta guerra, guerra que a toda costa han querido encontrar en las víctimas los culpables, cuando los verdaderos culpables se visten de poder y dinero, sentados en altos lugares disfrazados de un inexistente señorío y blindaje.

Esperamos con paciencia que se dieran soluciones pacíficas como el dialogo o el Proceso de Paz, que no es para nosotros solamente la esperanza de una nueva Colombia, también es la oportunidad de que nuestras familias se reencuentren, significa la alegría de volver a abrazar a nuestros hijos y familiares y de compartir el camino de la vida que falta por recorrer.

Deseamos con ímpetu que en este país se empiecen a gestar acciones de paz y reconciliación, pues este Gobierno y las FARC-EP han marcado apenas el rumbo, pero la verdadera PAZ es la que entre todos podemos lograr, hoy vemos con optimismo el futuro del país, hoy vemos la posibilidad de expresar libremente con toda seguridad que los hombres y mujeres de la insurgencia son seres humanos valiosos, talentosos, disciplinados, trabajadores, entregados y comprometidos con el futuro propio y el de todos, como lo son también muchos Colombianos.

Las verdaderas historias, motivos y causas particulares, así como los sacrificios realizados por quienes empuñaron un arma para defender sus ideas y buscar la reivindicación de sus derechos y los de sus semejantes, de quienes con valentía y en las más difíciles circunstancias lideraron a sus compañeros en la búsqueda de la solución a sus sentidos reclamos y trazaron la ruta de la Paz.

Esas historias que no se conocen, son las que con entereza y convicción nos mantienen firmes en un solo sentimiento de amor, fuerza y esperanza. Desde la imposibilidad de expresar abiertamente con anterioridad a los Acuerdos de Paz, hoy por hoy, teniendo como base que lo acordado sea una realidad, manifestamos la imperiosa necesidad de que se garantice el respeto por la vida y la integridad de nuestros familiares y el nuestro, que éste sea un hecho que revista la total atención y cumplimiento por parte del Estado, así como el de la reconciliación y la integración a sus comunidades, a la vida política y social y en todo sentido.

A toda la Sociedad: Nuestra voz es la voz del Amor, amor por nuestra tierra, por la esperanza del mañana sin la sombra de la guerra, porque los hijos e hijas de las mujeres Colombianas no sigan muriendo bajo estas circunstancias, las lágrimas de las madres de los y las Guerrilleras por sus hijos tienen el mismo valor y llevan intrínseco el mismo sentimiento que las de todas las madres, el afecto y el sentir de los seres humanos es universal no particular.

Nuestra voz es la voz de la Paz y por ello ofrecemos solidaridad con todas las víctimas, respaldamos toda acción sincera de perdón y reconciliación y así mismo pedimos respeto por estas familias y su posición, por quienes aun sin que los unan vínculos de sangre, otras conexiones fraternas se ciñen también, los de la amistad y la hermandad de las ideas, esta es también la voz de todos ellos y seguramente parte de sus sentimientos se vean aquí reflejados.

A nuestros Guerrilleros y Guerrilleras: El amor y la perseverancia por cumplir las metas y sueños son los principales motivadores de alcanzarlos, el estrechar lazos invisibles día a día, tal vez con las escazas o nulas oportunidades de comunicación excepto el lenguaje del alma nos ha permitido estar conectados, han sido la fortaleza para soportar las situaciones difíciles que franqueamos, es posible que al volver muchas cosas hayan cambiado, extrañemos a familiares o amigos que ya no estén, habrán noticias y nuevas y nueva familia y seguramente pasaremos noches sin dormir para tratar de recuperar el tiempo, para compartir vivencias y experiencias, por eso anhelando ese día, con brazos abiertos les esperamos en casa.

La vida de las colombianas y colombianos no es para nada sencilla, sabemos que se afrontarán nuevos retos, pero estamos dispuestos a enfrentarlos juntos, así como debe permanecer la solidaridad, apoyo mutuo, disciplina, lealtad, respeto, tolerancia, la confianza y la firmeza hacia quienes compartieron la etapa que antecede en sus vidas, virtudes y valores tales que escasean en la sociedad contemporánea y que entre Ustedes son comunes. A Ellas, a quienes aun no habiendo nacido en estas tierras permanecieron junto a nuestros familiares, tengan la certeza que gozan de total aprecio, cariño y un lugar especial en nuestros hogares.

A mi hermana en particular con todo mi amor, respeto y admiración por siempre; nunca faltaste en nuestras vidas, los buenos recuerdos son más fuertes que cualquier distancia, valoro tu sacrificio, el nuestro al extrañarte tiene sus frutos en tu regreso, en tus logros y los de tus compañeros!

Tu Hermana, La Mayor...los faltantes adjetivos naturales de esta frase típica de nuestro padre, te corresponden más a ti....

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