Declaraciones, pronunciamientos y comunicados

 

Las Conversaciones en la Mesa de La Habana han iniciado un proceso esperanzador que, en caso de alcanzarse un Acuerdo de Paz, deberá marcar el futuro y el desarrollo democrático del país. Por eso, dicho proceso incluye los temas de regulación y acceso a la tierra, la participación política en condiciones de equidad de los colombianos y colombianas, la solución al problema de los cultivos ilícitos, el reconocimiento de los derechos de las víctimas, entre otros; todo ello no es posible sin la participación protagónica de las mujeres, de las organizaciones, de los movimientos sociales y populares. Este proceso debe por lo tanto dar respuestas de vida, de viabilidad del proyecto de nación, de buen vivir en justicia  plena.

Partimos del importante reconocimiento que el derecho internacional realiza, reconociendo las luchas de las mujeres a través de décadas y siglos; compartimos la integralidad que se demanda, para el cumplimiento de sus derechos y de la necesidad de incorporar a las mujeres en los procesos de paz y validar el imprescindible papel que desempeñan en sus avances, desarrollos y garantías. Es éste nuestro caso, no sólo participando en el debate y la construcción de los acuerdos, sino en lo que deberá ser la ratificación e implementación de todos ellos.

En esa dinámica defendemos la plena participación protagónica en las discusiones, tanto aquí en La Habana como en los distintos ámbitos de la vida nacional, regional y local. Participación de todas la mujeres que luchan como sujetos de pleno derecho, por alcanzar una paz estable y duradera, con justicia social. Todo ello contemplado como un proceso integrador.

Expresamos nuestra voluntad política para que a partir de este proceso se puedan resolver los principales problemas en diferentes dimensiones de la vida colectiva, que afectan a las mujeres y al conjunto de la sociedad colombiana, como resultado del conflicto social, económico, político y armado. Debemos ser capaces de combatir para conseguir la eliminación de toda forma de violencia y discriminación contra mujeres y hombres; que se consiga la plena efectividad del ejercicio y disfrute de todos los derechos humanos, una igualdad no solo teórica sino real, con justicia material y simbólica en  todos los niveles.

Reconocemos a las mujeres como actoras políticas legítimas, con pleno derecho y capacidad para alcanzar una solución política eficaz y perdurable al conflicto social y armado, toda vez que ellas constituyen más de la mitad de la población, y sufren de manera directa y diferencial el impacto de las violencias, de la guerra; la mujer debe intervenir en la resolución diaria como reproductoras de la vida humana, con sensibilidades sin las cuales no hay horizonte de humanización.

Por ello, buscamos introducir en el proceso de paz un enfoque creativo y coherente de las mujeres en general, y de manera particular como protagonistas de resistencias que enfrentan situaciones de agresión, de vulnerabilidad, con cuyas acciones se puedan enriquecer los acuerdos parciales logrados hasta el momento y los que se alcancen de aquí en adelante, hasta pactar un acuerdo final.

Desde hace dos años, hemos venido insistiendo en la necesidad de intercambiar opiniones con representantes de las distintas organizaciones sociales y movimientos populares, en un proceso que nos permita recoger los anhelos y aspiraciones de las grandes mayorías para alcanzar la paz con justicia social. Infortunadamente y a pesar de haber ganado cierto espacio para la participación, el gobierno colombiano sigue obstinado en impedir las discusiones directas con la sociedad colombiana.

Insistimos en que la paz debe abrir un necesario camino de profundas transformaciones económicas, políticas, sociales, culturales y ambientales en el sistema imperante, que sirva para democratizar el país y potenciar todas las facultades, conocimientos y posibilidades de las mujeres para convertirse en sujetos con igualdad de oportunidades en la sociedad.

Esta es la tarea que, con optimismo y solicitando la colaboración de todas las mujeres colombianas, nos hemos propuesto las mujeres y los hombres de las FARC-EP.

Delegación de Paz de las FARC-EP
 

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