Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Al referirnos a la mujer, nos referimos al campo, al trabajo, a la revolución en una sola palabra, “la vida”, la cual hemos dedicado a estar hombro a hombro con nuestros compañeros de lucha en esta justa batalla por la liberación de nuestro pueblo que por más de 53 años ha sido víctima de las políticas de Estado, políticas que han terminado solo en muerte y desolación para la gente humilde de nuestra patria.

Las mujeres, quienes hemos tenido que afrontar aberraciones sociales, e institucionales que nos han dejado por fuera de la participación en los diferentes escenarios políticos, éstas mismas, queremos decirle al mundo entero que existimos y que por más discriminaciones, desigualdades, así como de condiciones estructurales de exclusión, estamos dispuestas a dar la pelea porque se nos reconozcan nuestros derechos.

Seremos nosotras quienes emprenderemos este camino que está lleno de retos, pero las mujeres vamos a dar la pelea desde los diferentes escenarios para que se nos mire y se nos trate como lo que somos, y sabemos que para lograrlo debemos cambiar muchas cosas; transformar las condiciones históricas, las cuales siempre han mostrado a la mujer como un objeto.

Lo anterior implica desarrollar medidas afirmativas que garanticen la participación de las mujeres en los diferentes espacios de representación política y social. Para esto es necesario que se reconozca la situación y condición de las mujeres en sus contextos y particularidades.

Para lograr todo esto debemos unirnos todas las mujeres y dar la pelea por que se logre la implementación de los acuerdos de paz en los cuales las mujeres jugamos un papel fundamental seremos protagonistas en esta batalla de cambiarle el rumbo a nuestro país, la tarea no es fácil pero el momento actual nos llama a todos los sectores, para que sin distingo de raza, credo o color unifiquemos esfuerzos por esta patria que está herida, llego la hora de sanar estas heridas.

Para que liberemos a nuestra martirizada patria es necesario que todos quienes la habitamos nos demos la oportunidad de conocernos como personas y emprendamos la reconciliación, es importante que nuestros hermanos de clase como son los soldados y policías patriotas recuerden que: "(...) cuyas armas han sido confiadas por la sociedad para la protección de la soberanía nacional, el territorio patrio, el espacio aéreo y sus mares. Respetar esta premisa es condición esencial para que el doloroso enfrentamiento entre hermanos no vuelva a repetirse".

Las mujeres farianas estamos totalmente comprometidas con la paz de Colombia, y estamos dispuestas a consolidar este propósito, sabemos que para consolidar la paz se debe de garantizar el pluralismo facilitando la constitución de nuevos partidos y movimientos políticos que contribuyan al debate y al proceso democrático, y de esta manera tener suficientes garantías para el ejercicio de la oposición y ser verdadera alternativas de poder.

La democracia requiere, en un escenario de fin del conflicto, un fortalecimiento de las garantías de participación política.

A esto le apostamos quienes con todo el amor del mundo hemos optado por la lucha revolucionaria y en especial las mujeres que hemos vivido en la carne y en el espíritu las consecuencias de la guerra.

Somos nosotras quienes no queremos que estas escenas de muerte y terror se repitan, las que llamamos a todos los sectores del país para que construyamos la patria soñada por nuestro libertador Simón bolívar y que podamos en un día no muy lejano podamos decir “adiós a la guerra bienvenida la paz con justicia social”.

Es esa nuestra meta, la cual cumpliremos con mucho ahínco llevando siempre en las mentes y corazones el legado que nos dejaron nuestros mártires; de ver a Colombia libre y soberana.

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