Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Quiero con este tema rendir un homenaje a las mujeres revolucionarias y muy especialmente a las que se alzaron en armas atreviéndose a soñar, a luchar y a vencer las adversidades, porque detrás de cada una de ellas están las más bellas conquistas democráticas y sus más sagradas reivindicaciones.

Que las mujeres se encuentren en el espacio de la organización insurgente es un acto de consecuencia política y de trascendencia histórica, que se liga con los paradigmas indomables que llenaron de gloria las epopeyas comunera y emancipadora, desafiando la tiranía y estampando la impronta de su valerosa fuerza y hazaña revolucionaria.

La activa participación de las mujeres en los alzamientos sociales y armados ratifica que sus derechos no han sido reconocidos cabalmente. El orden social heredado de la república santanderista no ha resuelto la desigualdad social ni la discriminación étnica y de género. Las mujeres colombianas se han levantado en armas junto con otros sectores sociales oprimidos, en contra de un sistema social que pretende mantenerlas en la miserable depredación mercantilista del capitalismo. Las rebeldes han sido un admirable ejemplo de que jamás han sido el “sexo débil” que se les atribuye, criterio bajo el cual se encubre la búsqueda de una aceptación resignada de la discriminación de género.

Las mujeres insurgentes se destacan por su papel relevante en todas las tareas de la vida guerrillera. El género femenino es el que más tiene que ganar en el proceso revolucionario, pues son precisamente los cambios revolucionarios los que permiten hacer realidad sus derechos y reivindicaciones, construyendo conjuntamente con los demás desposeídos una sociedad nueva donde germine la esperanza de un mejor mañana.

De ahí que es profundamente valorable el hecho que la reivindicación de género haya ido más allá de los espacios de debate teórico y se haya encarnado en acción política, en donde nuevamente se destaca el compromiso de las mujeres alzadas en armas.

Ellas son flor, son fusil, pero ante todo son ideas. Han tenido que hacer la guerra por las circunstancias, pero han soñado y luchado por la paz. Por eso desde esta tribuna y la de su propia trinchera, convocan a todas las colombianas y colombianos a la búsqueda de una solución política al grave conflicto social y armado. En la paz se encontrarán realizadas sus grandes utopías.

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