Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

psicologoVisitas de salud a la Zona Veredal Transitoria de Normalización, Comandante Carlos Patiño

Tengo que admitir que me levanté con un dolor de cabeza horrible, todavía sentía el aura que jugaba a destruir con siluetas serpenteantes mi campo visual. Me paro de la cama, dos acetaminofén, me baño y salgo para el Terminal de Transportes de Cali.

La flota Transur lo lleva a uno en el trayecto Cali-Jamundí en el Valle y Jamundí-Timba, ya en el Departamento del Cauca. El recorrido estuvo lento y sonso, en parte por el clima vespertino y en parte por la migraña de madrugada. Al llegar a Timba me monto en la Chiva que va para el Naya, se va llenando poco a poco, bastantes bultos de arroz, cemento, olor a panela y un antojo de empanadas que se mezclaba con un vacío en el estómago

Empieza el recorrido por carretera destapada, siempre por el cañón te va acompañando con su fina curvatura el río Timba, empieza a destellar la majestuosidad de la cordillera Occidental. Pequeños caseríos bucólicos, mulas flacas, tiendas solitarias y mucho polvo. Los niños al lado de la carretera viendo las chivas de colores pasar cargadas y pitando en cada curva.

A mi llegada al caserío, me bajo rápidamente de la chiva y empiezo la subida a pie hasta la entrada de la Zona Veredal Transitoria de Normalización, Comandante Carlos Patiño.

Me presento con la guardia Sonia, una mujer bonita de unos 23 años de edad, piel canela, pelo largo con churquitos al frente, las botas pantaneras y su sonrisa tierna.

Los días 25 y 26 de marzo, en conjunto con profesionales y estudiantes de la Universidad del Valle, además de organizaciones juveniles y sociales, coordinamos una jornada de atención y trabajo comunitario para realizar un primer acercamiento diagnóstico en salud de la Zona Veredal. No sólo fue gratificante, sino conmovedor el recibimiento y la disposición con la que nos atendieron, además de presenciar un día significativo; la primera conmemoración de la muerte de Manuel Marulanda Vélez, en pleno proceso de dejación de armas y de concentración en las diferentes Zonas y Puntos del país. Poesía, baile, música y mística revoluncionaria. Fue una actividad importante de la cual se están construyendo planes de trabajo para el seguimiento y proyección de nuevos acompañamientos.

Entrar en la Zona es algo indescriptible, todo el mundo trabaja, cada quien tiene una tarea. Grupos de construcción, equipos de estudio para homologar el bachillerato, cursos del SENA, talleres de comunicaciones, la sonrisa y disciplina de Amanda, Lucas Carvajal escuchando Héctor Lavoe y Los Chikos del Maíz, mientras organiza la primera biblioteca de la Zona.

Me reciben con el almuerzo, Manuela Marín me habla de los proyectos productivos, de Mujer Fariana, de las esperanzas del ejercicio político desde la legalidad y el recuerdo de los platos típicos del altiplano cundiboyacense. La mesa bien puesta, el sabor del sudado, la cocina limpia; es un hogar, siento que la guerrillerada construye el día a día pensando como familia.

Por la tarde, me reúno con Yeimy y Libardo, una pareja de enfermeros de guerra, siempre sonrientes y atentos, suspicaces y poniéndote a prueba. Nadie les quita haber sobrevivido y trabajado como enfermeros en uno de los escenarios bélicos más complejos del país. Sus historias son infinitas, hay algo de nostalgia y orgullo en cada frase. Ese conocimiento adquirido en la experiencia que puede dejar sin palabras al más cualificado cirujano. Ahora el contexto ha cambiado, van a dejar de atender heridos de guerra y van a empezar a enfrentarse a otras enfermedades, a otras miradas de la salud. Van a construir sus redes de promotores de salud, sus proyectos de prevención y promoción, están estudiando para homologar su bachillerato y, por qué no, viajar a Cuba con las becas ofrecidas para formarse como médicos y médicas en la ELAM (Escuela Latinoamericana de Medicina, otro de los grandes regalos de Fidel para la humanidad)

Preparamos la jornada de actividades, me llevan a las caletas de tres guerrilleros que quieren sacar de la Zona para recibir atención médica en Santander de Quilichao o en Popayán. Un joven que no pasa los 25 años, con una cicatriz de una craneotomía descompresiva quien hace 2 años fue alcanzado por las esquirlas de un artefacto explosivo y le comprometió – según el reporte de neurocirugía del Hospital de San José de Popayán-segmentos del lóbulo parietal y frontal derecho. Actualmente su herida ha vuelto a supurar y requiere que sea remitido de manera urgente por el alto riesgo de osteomielitis y de una neuroinfección. La otra paciente recibió una herida por proyectil de Galil en la región cervical derecha y tiene un dolor neuropático en el miembro superior. La noto triste, hay algo más profundo que la herida por el proyectil, a pesar de esto, me dice que sueña con ser médica para trabajar por los niños de la región del Naya, lo cual la motiva. La otra mujer está embarazada pero convulsiona, también por unas secuelas de una herida de guerra. La Nueva EPS no responde por su remisión, tiene dos controles prenatales y está pendiente una ecografía por el uso de anticonvulsivantes durante la gestación. La Cruz Roja está ayudando en la gestión de la remisión de estas personas. La guerra deja una marca imborrable sobre los cuerpos, tal vez el reto más grande sea la resignificación de las heridas, de la funcionalidad y la posibilidad de compartir las experiencias fortaleciendo las redes de apoyo. Es mucho lo que se puede hacer.

Ahora estoy acostado en una cabaña en donde se recibe a visitantes y guerrilleros de paso, tengo al frente a una guerrillera con su bebé, Santiago, de 17 días. Pesó 3600 gramos y es su primer hijo, ella lo alumbra con el celular como si todavía no creyera que fuese real. Afuera juegan fútbol, mañana tendremos un taller de promoción y prevención para las mujeres embarazadas, sobre Salud Sexual y Reproductiva, entre otros temas. Yo sólo pienso en lo afortunado que soy por presenciar este momento histórico en donde la guerrilla más antigua del mundo, tiene la valentía y la firme convicción de abandonar las armas, para crecer como proyecto político en las calles, en las plazas, en el caserío, en los hospitales, en los barrios, en las universidades, en donde toque.

Grandes retos tenemos quienes confiamos en la esperanza de un país en paz con Justicia Social. Como trabajadores de la salud tenemos mucho que aportar, salud por ese gran anhelo; un nuevo amanecer se está tejiendo en las montañas de Colombia.

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