Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

La región del Naya está ubicada entre los departamentos del Valle y Cauca, representa un área de 170.000 hectáreas y esta definida como jurisdicción de los municipios de Buenaventura en el Valle, y López de Micay y Buenos Aires, en el Cauca.

Las primeras personas en habitar la región fueron esclavas y esclavos traídos para conformar los primeros asentamientos mineros a finales del siglo XVII. En la actualidad existen cerca de 50 poblados que se fueron construyendo poco a poco y que cuenta con una población de cerca de 17 mil personas.

Producto del desplazamiento violento, llegaron también a refugiarse en este territorio indígenas Paeces que desde los años 50 colonizaron principalmente la parte alta. Buscando salvaguardar sus vidas, reconstruir sus familias y proteger sus pertenencias ancestrales, sus habitantes encontraron en esta apartada zona, un nuevo hogar que prevalece gracias a su respeto a la naturaleza, trabajo comunitario y solidaridad.

Se ha configurado así un territorio pluriétnico, por un lado cargado de valores culturales que lo caracterizan como un baluarte de bienes nacionales, un espacio autentico y privilegiado y, por otro lado, una víctima más de la voracidad sistémica, que por sus ansias de dominar las minas de oro y otras riquezas, ha desatado su violencia característica bañando de sangre campesina, indígena y afro descendiente las pendientes y ríos de esta majestuosa región.

Justamente este mes se cumplen 16 años de la incursión paramilitar y la conocida masacre del Naya, ejecutada por el bloque Calima, que cobró la vida de 46 humildes personas y el desplazamiento de otras miles.

Pero a pesar de esta muy desalentadora realidad, en medio de las montañas y ríos, se levantan en vuelo unas ágiles mariposas que llevan consigo un mensaje de optimismo y trabajo constante. Ellas son mujeres jóvenes, lideresas naturales, (algunas con mucho esfuerzo se convirtieron en maestras), orgullosas todas de su raza y portadoras de una gran sonrisa contagiosa.

Les ha correspondido la tarea de trasmitir propuestas y decisiones tomadas por sus espacios organizativos, ya que sus compañeras además de lideresas son madres y tienen otras responsabilidades que les impide moverse con facilidad.

En medio de este trasegar han desarrollado sus propias iniciativas políticas que propugnan por el avance de la participación de las mujeres en todos los espacios en sus territorios. El objetivo es reversar la histórica discriminación, que en el caso de las mujeres afro descendientes es doble: por su raza y por su sexo.

Muestra de ello es la historia de una sola de estas comunidades afro que lleva 137 años de existencia, 16 años de establecido su Consejo Comunitario y en todo este tiempo las mujeres nunca han tenido participación en los escenarios de decisión existentes. Hoy esto ha venido cambiando gracias al ímpetu y valentía de éstas mujeres que como su histórico río, refrescan su región con propuestas, capacitaciones y entusiasmo organizativo.

Los enfoques étnico y de género de los acuerdos de La Habana, se convierten para ellas en una de sus principales tareas y preocupaciones, lograr su implementación efectiva su reto mayor y hacer de su región un verdadero territorio de Paz, la esperanza para las miles de familias que en medio del abandono Estatal, sobreviven con dignidad y firmeza.

Share

A propósito de la Columnista

Manuela Marin

Manuela Marin

Guerrillera del Bloque Jorge Briceño, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP.

@manu_farcep