Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

El Día Internacional de la Mujer es una fecha de conmemoración de las victorias de las mujeres de todos los continentes, aunque motivada por un hecho trágico, representa la justeza de la causa emancipadora de todas las mujeres trabajadoras y explotadas de la tierra, que aunque separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales y políticas, nos unimos en la remembranza de nuestras heroínas y el orgullo de ser continuadoras de la lucha por la igualdad, la justicia y la paz.

La determinación de conmemorar este día fue un logro que costó vidas y sacrificio de muchas y que ahora pretende ser arrebatado por el sistema del mercado, para reducirlo a una fiesta vacía y comercial, no es que no nos gusten las flores, pero si éstas no significan más que delicadeza, nuevamente estamos siendo condenadas a la invisibilización de nuestro papel como artífices de la historia. Rosas sí, pero que representen la moral, la dedicación y la fortaleza que hemos empeñado en la pelea por nuestros derechos y reivindicaciones.

Esta es una celebración de origen revolucionario, fue en 1910, en el marco de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, que la política alemana, comunista muy influyente y luchadora por los derechos de la mujer Clara Zetkin, propuso proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, propuesta respaldada unánimemente por la conferencia a la que asistían más de 100 mujeres procedentes de 17 países.

De esta manera quedó inmortalizado el suceso ocurrido en el año 1908 en Nueva York, cuando 40.000 costureras industriales de grandes factorías se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, reducir su jornada de trabajo y el rechazo al trabajo infantil, entonces los dueños de la fábrica de camisas Cotton Textile Factory encerraron a las trabajadoras para impedir que se uniesen a la huelga y provocaron un incendio en el que 146 mujeres jóvenes murieron.

Han pasado más de 100 años y esa llama que produjo su muerte arde aún en todo el mundo, atizada por las múltiples acciones emprendidas por las mujeres en contra del patriarcado y por conquistar la libertad y la equidad. No ha habido cambios revolucionarios en el curso de la sociedad en los que la participación de las mujeres organizadas no haya sido decisiva.

Masivos movimientos por la búsqueda del derecho al sufragio femenino, al trabajo digno, a la formación profesional, al divorcio, al aborto, encabezados e inspirados por célebres revolucionarias como Rosa Luxemburgo, gran teórica marxista de origen judío o Aleksandra Kollontái destacada política y feminista rusa, primera mujer de la historia en ocupar un puesto en el gobierno de una nación y en ser nombrada embajadora de su país, se destacan de la misma forma que las gestas libertarias de las mujeres de Nuestra América que como Micaela Bastidas que han sido ejemplo de coraje y determinación al defender los intereses de sus pueblos.


Cada avance y victoria alcanzada por las mujeres ha sido a través de la lucha en todos los niveles y nuestro país no ha sido la excepción, tenemos aquí muchas Polas, Antonias, Manuelas y Gaitanas que nos lo recuerdan, porque a pesar de ser criticadas, perseguidas y desdibujadas han perpetuado su estremecedor grito en defensa de la patria, que luego desde las montañas retumbára en la voz de Miryam Narváez y Judith Grisales y después en miles de discursos como el de Mariana Páez gracias a los cuáles hoy estamos ante un escenario de paz incluyente.

Este 8 de marzo tiene un elemento especial para las farianas, es el primero que conmemoramos en proceso de tránsito hacia la movilización política y convencidas de que ese proceso de consolidación solo será posible con la más amplia participación de las mujeres Colombianas de todos los rincones con las que mano a mano queremos construir un país en Paz y con rostro de mujer.

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A propósito de la Columnista

Manuela Marin

Manuela Marin

Guerrillera del Bloque Jorge Briceño, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP.

@manu_farcep