Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

La vida es de contrastes y contradicciones. Los contrastes la hacen bella y de las contradicciones surge lo nuevo. Cuando las contradicciones son antagónicas, como en la lucha de clases sociales, la solución implica también el surgimiento de lo nuevo, pero casi siempre con dolor y sufrimiento. De enormes sacrificios sabemos mucho en las FARC, como de estoicismo, de las características de ahora contradictor político, de sus limitaciones reales y de su “mala leche”.

 

Todas estas reflexiones y muchas más, cruzaban por la cabeza, con otras palabras, sentimientos y expresiones, de Pilar y Germán marchando, tal vez por última vez, con la casa a cuestas. Las reflexiones serias y trascendentales chocaban armónicamente con los sentimientos de alegría y emoción que surgían in crescendo.

¡No estamos solos! Cuanta gente ha salido a saludarnos, cuantas manos, abrazos, apretones. No hay duda somos sus hijos, los hijos del pueblo que regresan de la guerra. Ese pueblo que nos acompañó, que se creció al calor de la contienda militar: sometido, arrinconado, desplazado por el Ejército oficial, por sus aliados paramilitares, por ejércitos privados de terratenientes, latifundistas, narcotraficantes, narcoparacos, en síntesis por el Estado colombiano.

Que le pregunten a Pilar cuantas veces fueron perseguidos y desplazados sus padres. Fueron militantes comunistas y enfrentaron a los diferentes gobiernos en procura de mejores condiciones de vida, pero las guerras, modo en que el poder en Colombia enfrenta a quien protesta o piensa distinto, los lanzó a la Milicia fariana. Apenas pudo, el hermano de Pilar también se hizo miliciano. La muerte a manos de paramilitares de su ser amado, truncó ese hermosa relación de hermanos inseparables unidos desde siempre por la sangre, fundidos en la lucha.

En cada rostro de mujer veía el, tal vez, ya surcado de arrugas rostro de su madre. Sentía los brazos fuertes de su padre con los abrazos que recibía de campesinos apostados en la vía. Un nudo en la garganta, las lágrimas a punta de desbordar su límite y al tiempo esa incontrolable sonrisa de felicidad.

Germán marcha a su lado, es su compañero, el hombre que ama. Es alto, de contextura mediana y fuerte, a ella le parece el más guapo del mundo. Camina suave, sin esfuerzo a pesar del peso. En la vida guerrillera Germán ha tenido que cargar a sus espaldas 5 y hasta 6 arrobas (125-150 libras) de peso. Además del fusil y las fornituras.

Germán fue jefe del taller de armamento del Bloque Oriental. Allí se fabricaron morteros de 60, 80 y 120 mm y las bombas para estos; se reparaba el armamento dañado, se producían piezas y remiendos al por mayor. El taller llegó a tener 14 tornos, el más pesado de siete toneladas; dos fresadoras, cuatro taladros de árbol, una segueta eléctrica, más las herramientas necesarias y propias de cualquier taller.

Trabajaban para enfrentar el Plan Patriota en el marco del estratégico Plan Colombia, debían abastecer a las tropas guerrilleras de morteros y proyectiles, tratar incansablemente y casi infructuosamente de igualar al Ejército oficial en medios técnicos. Aislados en la selva, en un espacio reducido al mínimo necesario, padeciendo el inclemente calor de tierra caliente sumado al de las máquinas y los fogones de fundición. Doce horas diarias, día a día, mes a mes, año tras año, mujeres y hombres guerrilleros farianos bajo su mando hacían posible la gesta emancipadora en la que estaban empeñadas las FARC-EP.

Pero Germán no se queda en los recuerdos, piensa en el futuro, en el suyo con su querida Pilar, en el de sus camaradas, en el futuro de las FARC y del país. No importa que delante de sus ojos vea un verdadero “peladero”, que las construcciones de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) no existan, que la burocracia del gobierno no cumpla, que se estén robando la plata de la paz.

Los contrastes y las contradicciones: la generosidad de una organización como las FARC, que está poniéndolo todo por construir un país en paz. La mezquindad de un sistema que exige mucho sin dar nada a cambio, no socializa ni siquiera lo que es patrimonio de todos los colombianos, nadie quiere nada regalado, queremos lo que es nuestro.

Las ZVTN las construiremos con nuestras propias manos, con nuestro propio esfuerzo. Para eso fuimos forjados, por eso somos hijos de Marulanda y Jacobo. La lucha seguirá por arrancarle al sistema reivindicaciones no solo para nosotros, fundamentalmente para ese pueblo que nos acompaña y juntos haremos el nuevo país.

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