Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

En momentos decisivos en los que el país se la juega por avanzar hacia escenarios de paz que permitan avanzar en contra de las discriminaciones, injusticias y desigualdades, debemos hacer una serie de reflexiones sobre nuestro papel como mujeres protagonistas del futuro.

Comenzando por alejarse de algunos conceptos que algunas mujeres expresan: mejor me hubiera gustado ser hombre, porque la mujer tiene que planificar, cocinar, lavar, planchar, procrear, etc. ¿por qué?, porque aún no hemos entendido a cabalidad la esencia de nuestra condición, se cree que solo nacimos para ser amas, por que nos lo ha enseñado la implacable cultura desprendida de un modelo explotador, excluyente y discriminatorio. Sin embargo, la historia nos ha venido colocando en un papel determinante para cambiar dicho modelo.

Así que ser mujer es en últimas una enorme responsabilidad frente a la transformación de la sociedad, cuando sentimos que procrear no solo es nuestro destino, cuando ponemos nuestra mirada mas allá de nuestro entorno y que nuestra visión sea el de aportar a una humanidad distinta, cuando sentimos nuestro infinito amor por la patria y decidimos sacrificarnos por ella y hasta dar nuestras vidas si es necesario.

Ahí es donde esta la esencia del honor, en entregarse completamente al servicio del colectivo, a los millones de colombianos y colombianas que se encuentran en la desesperanza, hundidos en la exclusión y olvido por culpa de un modelo violento contra los pobres.

Es la dignidad la que nos convoca, el valor que nos lleva a impulsar hacia el horizonte lleno de espiritualidad edificadora sin detenernos un solo instante, esa dignidad que hoy tiene a miles de mujeres avanzando decididamente en busca de la paz, la equidad, igualdad y democracia.

Y es ese mismo valor el que inspira nuestro compromiso de hacer de la palabra nuestra herramienta principal, para que la semilla de la reconciliación florezca por toda Colombia y esas ansias de progreso sea un hecho.

Vamos con la mujer, campesina, obrera, estudiante, desplazada, ama de casa, artista, lideresa, la tarea es continuar nuestra senda que tantas heroínas nos han señalado. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de parir un nuevo país lleno de esperanza y solo lo lograremos con la unidad.

Solo con el esfuerzo colectivo y el profundo amor por la patria y nuestras familias podremos despertar, pronto, con la tranquilidad y satisfacción de haber cumplido la tarea más importante de nuestras vidas.

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