Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Durante toda mi vida, solía rodearme de amigos con quienes sentía que tenía más cosas en común. Siempre me llevé mejor con los hombres, que con las mujeres.

Yo era de las pocas chicas del grupo. No sé cuántas veces me dijeron: “tú eres como un hombrecito, A mí me encantaba escucharlo. Era un piropo, sin duda pues los hombres son fuerte pensaba y eso me hacia fuerte de algún modo, diferente a las mujeres “débiles” pero eso fue hasta hace poco, que pude interpretar correctamente esta frase cargada de machismo y discriminación camuflada, porque, ¿En qué contextos ser hombre es un piropo? Qué consecuencias psicológicas tenía para mí negar mi identidad como mujer, para poder ser aceptada y valorada en el circulo de mis amigos?

Sería comportándome como ellos!, hablar sobre mujeres, fútbol o cualquier otra conversación excluyente y machista. Aún así me sentía feliz y orgullosa de no ser como esas mujeres que iban por ahí hablando “cosas de mujeres”. Mi orgullo era tal, porque yo era distinta, era mejor, era diferente de todas.

Desde un tiempo para acá creo que no necesariamente tengo que ser hombre para que me guste el fútbol, o admirar la belleza de las demás mujeres y que puedo ser diferente sin excluir a nadie, por su raza o orientación sexual y que ya no me da miedo ser como una mujer porque ser mujer no es el pecado, lo malo es ser una mujer neutral que no se preocupe por los y las demás, es decir, como era yo: una mujer supuestamente diferente, de algún modo al estar con ellos, los hombres, mis amigos, sin duda, había aprendido que ellos eran lo mejor y me masculinicé.

Empecé a odiar las cosas de chicas. Esas cosas que aprendes que son tonterías e inútiles, no porque lo sean sino porque son “cosas de mujeres”, aún así yo sea una mujer! No podía evitarlo. Ya me lo recordaban mis amigos excluyéndome de sus pactos patriarcales. Así que también aprendí a odiarme a mí misma. Al menos a esa parte de mí que me alejaba de ellos, que no me permitía integrarme del todo y ser iguales a ellos.

No es que hoy sea la mas feminista, pero creo que con la inclusión de genero en el Acuerdo de La Habana, he aprendido que sí necesitamos políticas claras y mas incluyentes que nos permitan participar mas en la vida de la sociedad, que las mujeres tenemos mucho que ofrecer, y no se nos a dado la oportunidad de expresarlo, y las que lo han echo han sido vistas como machistas, o estigmatizadas, porque están salidas de las líneas que nos a impuesto la sociedad. Pero esa es la esencia de las luchas revolucionarias, cambiar el rumbo de lo que nos hace daño.

Las mujeres que hemos participado en la lucha revolucionaria de las FARC-EP sabemos que el trabajo que nos espera es duro pero sabemos que tenemos el apoyo de nuestros camaradas que quieren esa paz que todas y todos anhelamos, mas incluyente, mas equitativa con el justo y merecido enfoque de genero.

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A propósito de la Columnista

Sonia González

Sonia González

Guerrillera del Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano, (BOCAC) de las FARC-EP