Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

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Las mujeres de las FARC-EP enviamos un afectuoso saludo al congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres. Nos sentimos muy orgullosas de poder participar de este espacio.

El mundo recorre un periodo en el que las luchas sociales y populares han podido generar cambios significativos. Los avances han proporcionado la seguridad que permite que se vislumbre el camino a seguir para la emancipación total de los seres humanos. El camino no es otro que la potencialización de esas formas de lucha que nos han dado victorias a costa de mucho sacrificio, represión y muertes.

En todo este proceso, las mujeres han tenido cada vez más participación, entrega y compromiso. Es obvio que también hayan surgido muchas corrientes alrededor de la emancipación de la mujer, unas vinculadas a la digna rabia por años de opresión, otras con su respectiva evaluación socio histórica de la condición de las mujeres como sujetos discriminados y subvalorados. Pero, en resumen, todas esas corrientes están decididas a transformar la sociedad que oprime a la mujer y discrimina la diversidad sexual.

Este es el momento de unificar no solamente las lucha de los sectores, de los pueblos, sino también la lucha de las mujeres y el genero humano.

Nos corresponde a las nuevas generaciones recoger la experiencia de lucha acumulada por largos años y enfrentar unificadamente los nuevos retos que nos impone la lucha sin estereotipos marcados.

No existe un abc de las formas de lucha. No hay ni debe haber un esquema que nos dicte cada paso que tenemos que dar.

La lucha se basa en un compilado de procesos que se interrelacionan y que van por un cause que nosotras tenemos que asumir y dirigir.

Debemos tener como principio que la lucha de las mujeres no es un proceso que excluye al hombre que también ha sido afectado y por lo tanto también usufructuará de los logros obtenidos.

El carácter de esta lucha va íntimamente ligada a las luchas de la clase obrera. Juntos labraremos el terreno para que hombres y mujeres como un solo lazo enfrentemos la batalla, hombro a hombro, hacia la erradicación de la explotación capitalista.

En este sentido, es más importante atacar desde el movimiento de mujeres las causas de la opresión y no solo los resultados. No podemos caer en la idea que solo con cuestiones de forma, y no de cambios profundos en la estructura patriarcal, la sociedad se transformará.

Particularmente, en el contexto de las mujeres jóvenes, quiero resaltar aquí algunos de los temas que son para nosotras de relevancia superior:

Nosotras debemos abanderar las luchas que tengan que ver con los derechos sexuales y reproductivos, con el libre derecho al aborto, con la participación social de las mujeres jóvenes en la política, la eliminación de los micro machismos, el acoso sexual, la mercantilización femenina y cualquier tipo de violencia contra las mujeres.

Para nadie es un secreto que las mujeres jóvenes no somos reconocidas generalmente como personas con la suficiente capacidad para tomar decisiones. Ni siquiera cuando nos afecta directamente.

Lo cierto es que no hay nadie más que nosotras mismas para saber que queremos con nuestro cuerpo y con nuestro futuro. Este es un aspecto fundamental a desarrollar, porque muy en lo profundo cada mujer joven quiere liberarse y lleva consigo una rebeldía intrínseca. Reconocer y encausar estas rebeldías es un reto para el movimiento de mujeres y no debe tomarse como un asunto menor.

Las reivindicaciones propias de las mujeres y la tarea de dar a conocer las luchas del feminismo deben hacerse de manera didáctica y afable, para que las personas comprendan y las acerquen a su realidad concreta.

Cuando una mujer joven aborda los temas de género y feminismo, puede ser que no sienta que es importante estudiar la teoría, lo que quiere es sentir que si se vincula a la lucha va a percibir los cambios que está buscando en su cotidianidad. Es necesario vincular el estudio de la teoría con lo que le sucede en el día a día a las jóvenes y con lo que más les afecta en su propia vida.

Un error cometido por algunas organizaciones con trayectoria extensa es no permitir el relevo generacional. Una cara fresca y renovada permite que quienes estén interesados en el tema, pero ajenos o con decidía, se unan y recarguen el proceso con nuevas fuerzas e ideas. A las generaciones antiguas les corresponde guiar, enseñar, hasta examinar, pero deben también ceder espacios que serán fuentes de desarrollo. Las contradicciones deben ser motor del proceso y no barreras.

Por último, es fundamental que la juventud, que es fuente de inspiración y creatividad, se involucre y juegue un papel decisivo y determinante. El apropiamiento de los principios de la lucha deben servir para emprender un camino que recoge experiencias y conserva su esencia. Pero que, en si, sea nuevo y encantador, y que va a tener en cuenta los elementos nuevos en el contexto que también son fuente de vulneración de la mujer.

Para poner un ejemplo, el ciberacoso y la violación a la intimidad por redes sociales deben vincularse a las exigencias porque son, en su mayoría, mujeres jóvenes quienes los sufren.

Sepan que en las mujeres de las FARC-EP van a encontrar siempre unas compañeras constantes, que, consecuentes con nuestros principios revolucionarios por el bienestar y libertad de las proletarias y los proletarios, hacemos de la lucha por la igualdad de genero una de las más importantes de nuestras consignas.

Ahora, en nuestro transito a la vida civil, las mujeres pueden contar con nuestro decidido compromiso por cambiar todas las estructuras que nos oprimen y nos excluyen.

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