Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

"Soy parte de la historia de Colombia y pienso seguir trabajando para que así sea" Catering Ibargüen.

Los Olímpicos de Río 2016 vibraron en la entrega de medallas del triple salto femenino con el oro para la colombiana Caterine Ibargüen, tras lograr una marca de 15, 17m en su cuarto intento. Dejó atrás, con la medalla de bronce a la kazaja Olga Rypakova, quien le había arrebatado el oro cuatro años antes.

La joven atleta llegó para superar su resultado en Londres 2012, donde había obtenido la medalla de plata, aunque llegó a estas olimpiadas ostentando un oro en el Mundial de Atletismo de Moscú 2013 y otro en Pekín 2015. Además había ganado las tres últimas temporadas de la Liga de Diamante.

Caterine Ibargüen es del Urabá antioqueño, una zona marcada por los azotes de la guerra y el abandono estatal. La situación económica y política hizo que sus padres tuvieran que irse a otros lugares en busca de trabajo. Por eso se crió con su abuela Ayola Rivas, quien tuvo que hacer milagros para asegurar la alimentación de Caterine y su hermano y garantizar su educación.

Según algunas crónicas sobre la vida de nuestra campeona es en el ambiente escolar donde empieza a interesarse por el deporte, aunque su primer acercamiento fue con el voleibol.

Aunque la mayoría de los artículos publicados en la prensa con motivo de la medalla de oro de Caterine Ibargüen hacen referencia al orgullo con que cantó el Himno Nacional o cómo sintió a toda Colombia saltando con ella, da tristeza saber que poco hace el Estado colombiano para que sus atletas puedan subir al podio.

De hecho, Caterine logró salir adelante en su formación como atleta a partir de su desempeño personal y oportunidades que le dieron sus entrenadores escolares. Para poder alcanzar resultados más amplios y llegar a títulos internacionales se fue a vivir a Puerto Rico, donde comenzó a recibir instrucción del entrenador cubano Ubaldo Duany.

Algunos periodistas insisten en que, “como tantas veces ocurre en las historias de carencia”, Caterine fue descubierta por gente que logró ver sus talentos y la sacó adelante. Parece una visión bastante hollywoodense de la vida. ¿La suerte de Caterine será la de la mayoría de jóvenes sin recursos en Colombia?

A pesar de que, según cifras oficiales, el presupuesto anual para deporte y recreación entre 20111 y 2015 aumentó un 124%, aún no se hace notable el cambio en las zonas más alejadas de las ciudades.

Por otro lado las condiciones de vida de la mayoría de la población colombiana impiden que muchos jóvenes puedan dedicarse enteramente a una disciplina deportiva, pues deben estudiar y trabajar para contribuir a la economía doméstica.

Sin duda Caterine Ibargüen ya es parte de la historia de Colombia, no solo por sus resultados deportivos, sino porque representa a un grupo importante de la población nacional que debe buscar salidas individuales y pasar millones de dificultades para salir adelante.

Su verdadera victoria es vencer las condiciones de miseria en las que se encuentra su Urabá natal y obtener resultados que paradójicamente tributan a un Estado que destina más atención y recursos al exterminio de sus oponentes políticos que al desarrollo de la sociedad.Ojalá en un próximo escenario de paz cambie el panorama deportivo colombiano. De eso depende que las Olimpiadas de 2020 sumen más alegrías para nuestro pueblo.

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A propósito de la Columnista

Candelaria Viva

Candelaria Viva

Guerrillera de las FARC-EP