Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Durante la Guerra del 95, el Ejército Libertador cubano buscaba poner fin al yugo español todavía presente en la Isla a finales del siglo XIX. Este ya no era el mismo ejército que en 1868 había iniciado la contienda independentista. Había muchos aprendizajes importantes de las luchas anteriores y una dirección cívica y militar decidida a convertir a Cuba en una República independiente y moderna.

 

Tal vez por eso hubo tanto de renovación en las tropas mambisas de entonces.

Como en la primera guerra, los hombres no partieron solos al monte, sino que iban acompañados de toda su familia. En especial las mujeres habían desarrollado labores de correo, enfermería, cocina, lavado, entre otras tareas semejantes a lo que convencionalmente realizaban en su vida civil.

Fue necesario regularizar la vida en la manigua y esto se empapó con el pensamiento liberal de los principales líderes de la independencia. Así se estableció el matrimonio civil, por ejemplo.

Pero la Guerra del 95 traería otro tipo de sorpresas para las mujeres. Sea por intención de la dirección, conquista de ellas, o ambas cosas, las cubanas comenzaron a participar en los combates. Aunque se afirma que ya en la Guerra de 1868 hubo mujeres combatiendo, no fue de manera tan masiva como en la del 95.

Es en esta guerra donde por primera vez ocupan cargos de dirección como “Capitanas del Ejército Libertador, Cuerpo de Sanidad”, cargo especialmente creado para condecorar a las más destacadas mambisas.

Mercedes Sirvén Pérez es un caso especial: fue la única mujer que durante las guerras de independencia cubanas llegó al grado de Comandante.

Su madre y su padre habían apoyado la Guerra de 1968. Su tarea era los países de la América continental recaudando fondos para la lucha independentista. Por eso, Mercedes no nació en Cuba, sino en Bucaramanga, capital del departamento de Santander, en Colombia, al igual que su hermano Ricardo Sirvén, mientras que Faustino, su otro hermano nació en República Dominicana. Toda la familia dedicó su vida a la liberación de Cuba.

Con el fin de la Guerra de 1868, diez años después de haber comenzado, regresaron a la Isla y se instalaron en la provincia oriental de Holguín.

A la espera de un posible reinicio de la gesta independentista, Mercedes partió a la capital a estudiar y se graduó de Doctora en Farmacia junto con su hermano Ricardo en la Universidad de La Habana. Esta profesión le sería muy útil para las labores de apoyo al Ejército Libertador en la nueva guerra iniciada en 1895.

En el mismo año 95 se trasladó a la región de Holguín y estableció una botica clandestina con la que abastecía de medicamentos y otros materiales a los hospitales de campaña en el centro-oriente del país.

Desde su “botica revolucionaria” preparaba remedios caseros que sustituían los costosos y escasos medicamentos. Ella misma los entregaba a los hospitales fijos y ambulantes. Cuentan que recorría los campos cubanos acompañada únicamente por una mula y un fusil.

Un año después ingresó al Ejército Libertador en la zona de Las Tunas, donde creó un hospital de sangre. En menos de cuatro meses el general Sánchez Agramonte la nombró Capitana de Sanidad, en presencia de toda su tropa.

Dedicó sus mayores esfuerzos a la cura de los heridos que pocas veces esperó en el puesto sanitario. Se le vio varias veces en el mismo campo de batalla haciendo vendajes y otras labores médicas.

En 1897, Sánchez Agramonte y el general José Lacret, en coordinación con la Junta Revolucionaria de Puerto Rico de Nueva York, prepararon una invasión a Puerto Rico para desarrollar una guerra de liberación. Mercedes participó en todos los preparativos de la expedición y logró que la incluyeran en el Cuerpo de Sanidad. Sin haber conseguido la independencia de Cuba estuvo dispuesta a luchar por la de otro pueblo hermano. Los planes se vieron frustrados por la indiscreción de un miembro de la Junta y la invasión se suspendió.

Por sus servicios prestados en el propio año 1897 fue ascendida a Comandante del Ejército Libertador. Como reconocimiento especial se le dio la condecoración de Decana de las combatientes mambisas, por su labor médica y militar desempeñada desde el propio reinicio de la lucha independentista el 24 de febrero de 1895.

Con la entrada de las tropas de Estados Unidos a la Guerra en 1898, la independencia de Cuba quedaba aplazada una vez más. Mercedes quedó al frente de la farmacia del Hospital Civil de Holguín, y luego abrió su propia farmacia en el pueblo Gibara, donde pasaría la mayor parte de su vida.

Se trasladó a La Habana, donde murió el 28 de mayo de 1948.

Aunque su historia no es muy conocida, Mercedes fue una mujer imprescindible en la gesta independentista y aunque siempre se consideró siempre enteramente cubana, me alegra saber que también nació en Colombia.

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A propósito de la Columnista

Violeta Narváez

Violeta Narváez

guerrillera de las FARC-EP.