Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Se lee en la prensa colombiana que muchos compatriotas dudan sobre la seriedad de los diálogos de paz en La Habana. No es un grupo monolítico, pues no son lo mismo los uribistas, que otros y otras quienes por razones diversas no creen en Santos, entre otras por sus múltiples vacilaciones e incumplimientos sobre todo a los sectores populares. Otros qeu tampoco creen en las FARC-EP por distintos motivos, muchos de los cuales se basan en informaciones manipuladas.

Los que quieren la guerra, los que se lucran y viven de ella, la financian, y la atizan desde la lejanía, son pocos pero con poder económico y político. Otros y otras cuyas vidas giran alrededor de la casa, oficina o trabajo, desinformados a punta de titulares, aseguran que la paz es un peligro, nadie explica por qué ni propone alternativas. Así, es muy fácil decir que no están de acuerdo con las conversaciones en Cuba, ante la duda, mejor que siga la guerra. Es el pueblo, Militares, Policía y Guerrilla, quien pone muertos y heridos, los que van a los campos de batalla.

Esto me lleva a preguntar, ¿cuáles son las razones para dudar que la mejor salida para Colombia en estos momentos es la paz? Dicen que son muchas.

Que no creen en la palabra de las FARC, pero no explican las razones, ni se toman el trabajo de plantear tesis serias. Que los jefes de la guerrilla están viejos, cansados, que tienen millones de pesos para gastar en mujeres, que quieren impunidad, curules en el Congreso. Sí conocieran las condiciones de vida en la montaña, las privaciones, la incertidumbre, no afirmarían esto! Elaborar listas de palabras descalificando una lucha tan larga y tan dura es fácil, cualquier persona desprevenida puede hacerla, pero a la hora de sustentarlas se quedan en eso: palabras escritas en papel.

Tampoco confían en Santos y en la clase política colombiana. Claro, el presidente no cumple nada de lo que promete. Su indecisión ante Uribe y su combo es evidente, además parece que no piensa bien las consecuencias de sus palabras cuando aparece retador ante el pueblo y sus organizaciones, entre ellas la guerrilla, y muchas veces le toca retractarse o desconocer lo dicho.

Al interior de las FARC-EP también tenemos dudas, nos preguntamos, ¿será que este gobierno si cumple? ¿No será otro engaño? ¿La élite responsable del paramilitarismo acabará con esta práctica? La historia de Colombia está plagada de ejemplos de traiciones del establecimiento a las luchas populares: Guadalupe Salcedo, Rafael Uribe Uribe, Carlos Pizarro, entre muchos otros.

Sin embargo, ahí están los acuerdos, negar su importancia es mezquindad política. Tierras, Participación Política, solución al problema de los Cultivos Ilícitos, víctimas y la JEP, y los más recientes, Cese al Fuego y Dejación de Armas, Seguridad y Desmonte del Paramilitarismo y todos los compromisos adquiridos por las partes. De nuestro lado, de las FARC-EP, dispuestos a cumplirlos y con la convicción de lograr el objetivo que permita a la población colombiana vivir en mejores condiciones sociales, sin guerra y sin el asesinato selectivo a quienes piensen distinto.

Puede que Santos no sea el presidente más confiable, pero hay que reconocer que ha sido con el único que se ha avanzado tanto. Si se logra firmar el Acuerdo Final arropado con el apoyo del pueblo, el país tendrá las herramientas para cambiar la guerra por un escenario para construir paz. Por eso en las FARC-EP decidimos intentarlo y llamamos a todo el pueblo a estudiar los acuerdos y rodear el proceso y luego, estamos seguros, habrá que exigirle al Estado que cumpla con lo acordado.

Rechazar esta oportunidad es negarle a miles de compatriotas incluidos los guerrilleros y las guerrilleras a sus familias, a soldados y policía , a sus seres queridos a los luchadores y luchadoras de los diversos sectores sociales y populares y sus familias a conservar sus vidas, en fin, negarle a Colombia vivir con dignidad, libertad y alegría.

!Vamos Colombia entera por el camino de la reconciliación para lograr la reconstrucción de la patria¡

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