Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

A lo largo de la historia misma de la humanidad son diversas las causas que han impulsado los procesos migratorios. Este fenómeno desde África y Medio Oriente hacia Europa existe hace décadas, pero en los últimos cuatro años se ha acrecentado dramáticamente.

Las causas actuales son principalmente dos: la búsqueda de condiciones económicas más favorables y sobre todo, la fuga masiva de los países desgarrados por conflictos provocados por potencias imperialistas a través de grupos creados para ese fin, como por ejemplo Talibanes-Al Qaeda en Afganistán y Daesh en Siria e Irak. La inhumana y sangrienta guerra librada en los últimos años en Siria pretende aniquilar a un gobierno no supeditado a los Estados Unidos y a la OTAN, así como la apropiación de una zona rica en petróleo y gas natural, además de otras riquezas de incalculable valor como por ejemplo las culturales y arqueológicas.

Las mismas naciones que hoy niegan la acogida de refugiados, están implicadas en estos desmanes guerreristas pretendiendo obtener beneficios económicos, ya sea apropiándose de los recursos de estas tierras o facilitando la instalación - como lo han hecho en el pasado - de industrias que favorecen el incremento de las ganancias de los grandes consorcios internacionales, sin importarles las consecuencias sobre los habitantes ni sobre el medioambiente. No son desconocidos los intereses que mueven a los Estados miembros de la mortífera OTAN, por más que los grandes medios de desinformación estratégica traten de ocultarlos, o al menos maquillarlos con el pintalabios de los “derechos humanos” y la “lucha contra el terrorismo”.  

Por otro lado, el objetivo de la mayoría de los migrantes es llegar a países como Alemania, Inglaterra, Francia y otros y conseguir refugio. Para huir de masacres, epidemias, hambre, guerras, desertificación y muerte, primero emprenden travesías peligrosas en alta mar, amontonados en barcos desgastados y cuyos timoneles son verdaderos traficantes de seres humanos sin escrúpulos,  y luego son fustigados por un ambiente social de rechazo en el cual el creciente racismo se nutre de la campaña derechista y oligárquica tendiente a culpabilizar a los “extracomunitarios” de las difíciles situaciones económicas que atraviesan los países de la decadente Eurozona.  Racismo que se expresa a nivel cultural, social, laboral y hasta físico, como lo demuestran las agresiones a menudo letales de grupos neonazis contra pobres e indefensos inmigrados.

A la fecha, la principal vía migratoria es el mar Mediterráneo, provenientes de las costas  del norte de África desde Túnez, Libia, Egipto, Marruecos, y desde Turquía, Malta y otros países de la zona de los Balcanes.

Las principales rutas de acceso a Europa central han sido Italia y Grecia, seguidos de España, aunque posteriormente se abrió una vía alternativa que es a través de los Balcanes occidentales, Serbia, Hungría y Macedonia.

Según algunas estadísticas, del total de migrantes del Oriente medio y países subsaharianos que aspiran a refugio en países europeos, el 43% provienen de Siria, seguida por Afganistán con un 12%, Eritrea con un 10%, Nigeria con un 5% y Somalia con un 3%.  El  27%  restante  correspondería  a  diversos  países, entre ellos Irak.

Según la Cruz Roja, en su informe No 4 del año 2015, fueron más 367 mil las personas llegadas solo por mar y 2 850 los que perecieron en la travesía.  De los sobrevivientes el 72% son hombres, 13% mujeres y 15% niños. A estas cifras se suman los miles que perecen en el camino antes de llegar a las costas mediterráneas.

Todas las cifras antes mencionadas no incluyen a los migrantes que llegan a Europa aprovechando otras rutas en solitario o que no son detectados por los controles fronterizos existentes.

Los futuros demandantes de asilo se encuentran con las fronteras europeas cerradas y son ubicados en centros de reclusión donde son objeto de múltiples agresiones por parte de las autoridades locales, que mellan su dignidad y violan así sus derechos más elementales.

La respuesta inicial de los países europeos más poderosos fue la de favorecer como Unión Europea la colocación de “cuotas de refugiados” por países. No es una novedad que la mano de obra barata favorece las economías locales y promueve ilegalidades manejadas desde las mismas cúpulas de poder en beneficio de los empresarios y grandes capitalistas.

Tener a una masa de migrantes sin derechos, y posiblemente indocumentados, agiganta aquel ejército laboral de reserva para disponer de mano de obra súper barata y absolutamente chantajeable. Pero debido a la dimensión de esta grave crisis humanitaria que los ha sobrepasado, han ideado macabros planes como es el de cercar las fronteras europeas, que va desde imponer a los postulantes el pago de los trámites migratorios con los bienes que portan, hasta plantear la modificación del tratado Schengen que permite la libre circulación de los ciudadanos comunitarios de un país a otro; y como media extrema, acordar con Turquía bajo compromiso de reevaluar de manera positiva y por enésima vez su ingreso a la zona euro, además de entregarle una determinada suma de euros para asumir este papel de perro guardián de fronteras, un acuerdo que sería una especie de filtro, que en  la práctica sugiere que por cada postulante a asilo en suelo de la eurozona expulsado desde Turquía a su país de origen, la Unión Europea evaluaría la petición de refugio de otro ya dentro de la misma.

Justo es recordar también que han sido muchas las manifestaciones en los diferentes países europeos de repudio hacia estas políticas criminales que mellan la dignidad del ser humano, dejando una huella difícil de borrar sobre todo en los niños y adolescentes que han debido pasar por esta dramática experiencia. Algunas organizaciones sociales y no gubernamentales en estos países se han involucrado, formando redes de apoyo para las familias que se encuentran en tránsito, aportándoles víveres, medicamentos e incluso vestimenta adecuada para paliar la precariedad de las condiciones en que se encuentran mujeres, niños, ancianos y hombres.

Los gobernantes siguen impávidamente aplicando medidas, desviando en parte la atención de la población de las difíciles condiciones socio económicas que atraviesan estas naciones.

Un claro ejemplo es Francia, en donde su presidente está apoyando estas drásticas posiciones pero al mismo  tiempo está profundizando las medidas neoliberales en contra de la población francesa, la que ha convocado nuevamente a grandes manifestaciones en contra del aumento de las horas de trabajo y por el acceso a puestos laborales dignos sobre todo para los jóvenes.

No se puede dejar de mencionar la insólita arremetida de atentados sobre suelo europeo por organizaciones islámicas de poco claro, macabro y oscuro origen, que vienen a aumentar los sentimientos xenofóbicos de la población europea fuertemente alienada.

Lo cierto es que los refugiados siguen llegando, atiborrándose en las fronteras, insistiendo cada día para poder lograr pasar las barreras que los separa de la mínima posibilidad de ser acogidos como refugiados.

Las potencias deberían de una vez sentarse a analizar seriamente una agenda de paz mundial que permita destinar gran parte de los recursos que usan hoy para la guerra, en pos de la paz mundial y el bienestar de miles de millones de personas que cada día sufren hambre, miseria, injusticias y abandono, comenzando por sus propios países en donde la miseria aumenta cada día.  Claro está, su naturaleza imperialista las empuja hacia la dirección contraria, por lo que no queda otra alternativa que seguir luchando hasta vencer a las fuerzas oligárquicas.

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