Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

En la confrontación armada existe la guerra mediática, que es calumniar al enemigo para deslegitimarlo; uno de los temas más sensibles es el de la niñez en la guerra. Durante décadas los laboratorios de propaganda del Ejército y de servicios de Inteligencia se dedicaron a difundir la mentira que en las FARC-EP habían más de 8000 niñas y niños menores de 15 años. El reciente  censo realizado en los Bloques y Frentes de las FARC-EP  ha demostrado que la cifra utilizada por el Gobierno es inexacta por no decir mentirosa, ya que el número  de menores de 15 años en la filas de las FARC-EP no pasa  de treinta.

La preocupación del Gobierno actual y su clase política  dominante  es la expresión de la doble moral, porque en  la práctica los menores de edad de las clases desfavorecidas no cuentan con ningún apoyo del Estado, es más, se ven obligados desde muy temprana  edad a salir a ganarse la vida en la calle, donde la mayoría de ellos son objeto de todo tipo de explotación, incluyendo la sexual, no es raro ver en las grandes ciudades a los niños y niñas desamparados, durmiendo debajo de los puentes y compitiendo en los basureros con los perros callejeros y los  gallinazos por comida,  consumiendo todo tipo de narcóticos.

Lo que le preocupa a los gobiernos de turno es que los niños en la Guerrilla adquieren conciencia de la causa de su situación económico-social y luchen para transformar y humanizar la realidad circundante. Haciendo la salvedad los niños que han llegado a la guerrilla, lo han hecho bajo el imperio de la necesidad, porque sus familiares fueron exterminados por los paramilitares, y en muchos casos por agentes estatales bajo la concepción del "enemigo interno"; de tal manera que es en condición de refugiados que están en el Movimiento, en otros casos son niños y niñas combatientes hijos de guerrilleros cuyos padres murieron  en combate.

En Colombia están sucediendo casos con niños y niñas que constituyen una vergüenza nacional, como es el caso de los muertos por desnutrición en los departamentos del Chocó y La Guajira. En este último se dice, que los infantes muertos por física hambre y desnutrición alcanzan los 5000;  y lo más doloroso de todo, es que todavía siguen muriendo.

La importancia del Acuerdo: "La Paz, el mejor futuro para  las nuevas generaciones" firmado el 15 de mayo del 2016 en la Habana, Cuba. Es que a partir del momento de la implementación de este importante Acuerdo,  los niños y niñas hijos de las clases desposeídas tengan un futuro seguro, y no los obligue el abandono a convertirse en adultos sin haber pasado por la infancia; que la indiferencia de la sociedad no los convierta en misántropos y delincuentes potenciales fabricados por la misma sociedad, la que después los juzga con una cruel severidad, olvidando, que es ella precisamente, la que los ha convertido en infelices a estos "hijos de nadie", que en otras circunstancias pudieron haber sido personas prestantes dentro de la sociedad.

La paz con justicia social implicara que la niñez será educada en una ambiente social profundamente humano y equitativo, que le posibilitará el no retorno a la indigencia, ni a la violencia.


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A propósito de la Columnista

Camila Cienfuegos

Camila Cienfuegos

Guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP desde Octubre 2012