Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Mientras los países desarrollados gastan miles de millones de dólares o euros anualmente en presupuesto militar y guerras en todo el planeta, los niños de nuestro mundo mueren de hambre.

Un informe del Hunger Project –Proyecto Hambre—de Naciones Unidas del 2012, refiere que alrededor  27 mil personas mueren diariamente de hambre o por causas asociadas. En el mismo informe se señala que un 75% son niños menores de cinco meses de edad y otro 15% menores de 16 años; por lo tanto, a esa fecha 24 300 niños morían de hambre y de sus consecuencias cada día, es decir uno cada 3 segundos y medio.

 La mayoría de las muertes por hambre se debe a desnutrición crónica ligada a la pobreza extrema y esta  situación está lejos de ser superada.

Este hecho golpea principalmente a los países más pobres como por ejemplo la India, Nigeria, Pakistán o Haití, por nombrar algunos. Lo sorprendente es enterarse que este flagelo ataca igualmente a una de las potencias del orbe, el propio Estados Unidos, como lo denuncia la ONG “Save the children” en su informe del 2012,  que señala que 45 millones de niños pasaban hambre en Estados Unidos.

El hambre en niños produce irremediablemente un deterioro o daño a nivel de desarrollo físico y mental, efectos nefastos y demoledores, muchos de los cuales son irreversibles  y afectan su vida presente y futura. Un ejemplo de ello es la disminución de la talla corporal. El informe “Improving Child Nutrition” de UNICEF del 2014 corrobora y agrega  “…que la desnutrición crónica, o baja estatura para la edad, se asocia con un anormal desarrollo del cerebro lo que es probable que tenga consecuencias negativas en la vida de un niño a largo plazo”.

La inseguridad alimentaria genera estrés en la familia. Los padres deben elegir entre comer o satisfacer otra necesidad básica, reducir la cantidad de alimento o dejar ellos mismos de comer para que los hijos puedan comer más. La malnutrición o la baja calidad y el escaso surtido de los alimentos vuelven al individuo más vulnerable a todo tipo de enfermedades, contribuyen a producir resultados escolares deficientes, y causan retrasos cognitivos, problemas psicológicos, mayor propensión a tener sobrepeso y enfermedades crónicas como la diabetes.

En los mismos Estados Unidos, que se presenta al mundo como el país de ensueños, el Departamento de Agricultura estima que existen 16 millones de niños que no comen lo suficiente como para mantener un ritmo normal de crecimiento. Igualmente refiere que se presentan retrasos de aprendizaje debido a problemas de concentración como consecuencia de una ingesta alimentaria deficiente, repercutiendo esto en el campo laboral a su edad adulta donde la persona será mano de obra más barata por su bajo nivel educacional.

En el estado de Michigan,  en el norte de los Estados Unidos, el 25% de los niños no tiene asegurada una ingesta alimentaria que les propicie buena salud. Situación similar se presenta en otros 4 estados, golpeando alrededor de 300 000 niños más.

Estudios al respecto del año 2012 plantean que como promedio el 20% de los niños no tiene  segura su comida diaria. Esta cifra alcanza en Washington DC al 32, 3%, y en Oregón al 29,2%. El 54% de los hogares con niños no cuentan con los medios económicos necesarios para alimentarlos apropiadamente, viéndose obligados a recurrir a ayudas departamentales que cuentan con precarios programas destinados a este fin.

Otras cifras arrojan que el 22% de los niños de este país vive en la miseria, o sea más de 16 millones.

Está demás decir que son los estratos de la sociedad más desfavorecidos los que se ven confrontados a estas situaciones de padecimiento y hambre, donde exclusión social y marginalidad no golpean solamente a latinos y afroamericanos, sino a la clase media blanca en vía de pauperización producto de la crisis capitalista.

Ligado a lo anterior es lo referido al trabajo infantil, siendo los Estados Unidos el único país en donde es legal contratar a menores de edad, entre 12 y 16 años. Incluso algunos republicanos inescrupulosos han llegado a declarar que es injusta esta ley y a proponer una rebaja a infantes de  9 a 12 años.

Quien se podría imaginar que un país que gasta anualmente miles de millones de dólares en promover guerras y expandir la miseria por el mundo, que ostenta ser uno de los más desarrollados del planeta, cuente entre sus ciudadanos a millones de niños desnutridos y confrontados igualmente a situaciones dramáticas de explotación infantil, sin adentrar en otros flagelos como es el de la prostitución y la drogadicción infantil.

Lo catastrófico es que esta tendencia amen de revertirse se encuentra en aumento, puesto que año a año se reduce el monto disponible para el gasto social.

Estamos hablando de un país con una desigualdad escalofriante que el mismo Obama se ha visto obligado a reconocer en uno de sus discursos: "Esta tendencia a la desigualdad creciente no es única de la economía de mercado de los Estados Unidos. La desigualdad ha aumentado en todo el mundo desarrollado (...) Pero esta desigualdad creciente es más pronunciada en nuestro país…".

Ross Fraser, portavoz de “Feeding America” (ONG de las más importante del país destinada a la distribución de alimentos a personas pobres) señala que, "uno de cada siete estadounidenses vive en el límite o debajo del nivel de pobreza, también uno de cada siete recibe cupones de alimentos -el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, 133 dólares mensuales en promedio o 4,38 por día- y uno de cada seis vive en inseguridad alimentaria". Según Fraser, "hace falta financiar programas federales de nutrición: si se reducen el desempleo y la pobreza, también disminuirá el hambre".

G. Nichol, del Centro sobre Pobreza, Trabajo y Oportunidades de la Universidad de Carolina del Norte, estado en donde la pobreza alcanza a más de un 17%,  agrega que “Casi la cuarta parte de nuestros niños vive en la pobreza, una gran vergüenza para la nación más rica del planeta".

Pues así es, según cifras oficiales del 2014, la pobreza afecta a un 16% de la población del país, que corresponde a casi  50 millones de estadounidenses, de una población total de alrededor  de 312.5 millones.

Ya en 2014 se observó un recorte de 1.000 millones en los fondos de Prevención y salud Pública, lo que contrarresta con el aumento de 92.000 millones de dólares (10.000 millones más de lo presupuestado inicialmente por el Senado) destinado para programas de guerra del Pentágono. El presupuesto autorizó al Gobierno a gastar a lo largo en  2014 unos 1,012 billones de dólares (un poco más que los inicialmente previstos 986.000 millones), de los que 520.500 millones se destinarán a programas militares y 491.700 al resto de los Departamentos.

Como demuestran dichos datos, el “Sueño americano” es exclusivamente una prerrogativa de ricos y explotadores, filibusteros y especuladores.

En vez de ir a otros países a promover la guerra y el terrorismo imperialista, los gringos deberían preocuparse por su situación interna de desigualdad, violencia y podredumbre social y moral.

Actualmente se ha logrado un acuerdo presupuestario para dotar de fondos al Gobierno Federal durante el año fiscal 2016, que incluye compromisos de gasto por valor de 1,15 billones de dólares para los próximos 10 meses y recortes fiscales para empresas y trabajadores con bajos ingresos por 680.000 millones.

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