Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

El tema de la mujer, su discriminación y sometimiento, es un problema ideo político con génesis en lo económico; la propiedad y la herencia trazan esa carga segregacionista.

Nuestra sociedad patriarcal, por ende machista, sigue considerando como minoría a ese 52% de la población en esta bola que se llama mundo. Ese porcentaje tiene una tendencia creciente.

Nos hemos convencido y las hemos convencido que son minoría y por tanto sus derechos, cuando se reconocen, son menos que los de nosotros, los hombres, mayoría fuerte, inteligente y con pleno derecho a decidir y a mandar.

Si hablamos de fuerza bruta, para poner un ejemplo, solo en las filas guerrilleras encontramos miles de mujeres con más fortaleza y fuerza física que millones de hombres en el mundo. Pero, ¿ese tipo de fuerza define algo en el mundo actual?

Y si es de inteligencia, basta con mirar el potencial que han desarrollado en la historia y desarrollan en la actualidad las mujeres en todos los campos de la ciencia, la industria, el comercio, la comunicación, la política, la lucha social y el deporte. Miremos los centros de investigación, las universidades y no solo como educadoras e investigadoras sino también como estudiantes.

La práctica diaria nos muestra cuán falsas son esas afirmaciones  de superioridad del macho y lo funcionales que son a los sistemas basados en la explotación del trabajo humano y la división en clases, es decir, a todas las formas de capitalismo que asolan el mundo actual, particularmente el nefasto neoliberalismo que pone en riesgo la propia existencia del planeta.

Sin embargo, todavía es de uso, desafortunadamente muy frecuente, decir “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer” vista esta como parte secundaria, simple apoyo y soporte, no como igual, como participante. Y profundizando, encontramos ese aporte vital, no reconocido, de las mujeres en la historia  del desarrollo de la humanidad.

Hablar de igualdad de género requiere estar claros en deberes y derechos, posibilidades reales para ejercerlos, también en participación, protagonismo o mejor, reconocimiento y capacitación. No es posible hablar de igualdad a partir de las asimetrías, estas deben aplicarse para generarla. Tampoco es un problema teórico, es  la praxis social la determinante, la coherencia entre el decir, el hacer y el pensar.

Es imperioso reconocer y resaltar el trabajo de las mujeres, en todos los campos. Es inmensamente importante su desempeño, las hay en las esferas del poder ejerciéndolo a favor de su clase y la inmensa mayoría pertenecen al común, en las resistencias populares, en la lucha diaria por la sobrevivencia, no preocupadas solo de si, también de su descendencia, de sus propios compañeros y la comunidad.

¿Por qué su efectividad en el trabajo tiene menor compensación salarial que la de los hombres, si la responsabilidad y el esfuerzo son los mismos?
¿Cuál es el reconocimiento a la mujer por la crianza de hijos e hijas?
¿Cuánto ganan por el oficio casero, limpieza, cocina y hasta vigilancia? No importa su llamado trabajo laboral.
¿Cuáles son los derechos efectivos, no letra muerta, de las llamadas amas de casa?
¿Cómo solucionar el creciente fenómeno de la violencia intrafamiliar donde se les violan los más elementales derechos?

El futuro se construye con visión de clase y no con visión de género, por eso no se trata de oponer las reivindicaciones propias de las mujeres a las de los hombres, se trata de encontrar y construir soluciones para los y las pobres de la tierra. El motor es la lucha de clases, no la lucha de géneros.

Juntos, mujeres y hombres, hombro a hombro, construiremos el futuro que consulte nuestros intereses de clase explotada, al tiempo y en el mismo espacio levantaremos las reivindicaciones propias del género femenino. 

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