Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Yira Castro, comandante de las FARC-EP, actualmente está de responsable del proyecto de desminado en El Orejón, que se encuentra en su segunda fase. Fue integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP en La Habana durante dos años, después de lo cual, regresa a Colombia para explicar a los guerrilleros y a las guerrilleras los detalles de las negociaciones de paz y los acuerdos parciales, es decir hacer pedagogía de paz. Ella es reconocida en las filas de las FARC-EP por su permanente preocupación por los derechos de las mujeres y las cuestiones de género. La hemos entrevistado para preguntarle sobre sus primeras impresiones de este proyecto, considerado como una importante medida de construcción de confianza entre las partes y en las conversaciones de paz.

1. ¿Cuáles son tus funciones allá en El Orejón?

Yira Castro: Soy la responsable del grupo FARC que integra el equipo de gestión en el Proyecto Piloto de Desminado Humanitario, en su segunda fase.

2. ¿Cuáles – en tu opinión – son los mayores logros de este proyecto piloto?

Y C: Creo que el principal ha sido demostrarle al país y al mundo que la Paz en Colombia es posible. Y el ejemplo está a la vista: por primera vez, militares de ambas fuerzas nos vemos reunidos con un solo propósito…devolverle a una comunidad la tranquilidad de poderse desplazar por los caminos de su vereda, sin temor a sufrir un accidente y morir a causa de una mina, de una bomba lanzada por la aviación que no haya estallado o cualquier otro artefacto dejado después de un enfrentamiento.

Cuando se acuerda desminar el Orejón, la segunda idea fue que el proyecto debería traer aparejado progreso para la comunidad. En vista de que esto se convierte en un acuerdo, el Gobierno, a través de distintas organizaciones, viene adelantando obras sociales en beneficio de los habitantes de esta zona.

3. ¿No se encuentran con diferentes visiones políticas y sociales cuando de diseñar proyectos se trata?

Y C: Son más que obvias esas diferencias, pues quien diseña e implementa los proyectos sociales aquí es el Gobierno a través de Cancillería, y por supuesto son ellos quienes manejan los recursos. Eso no quiere decir que nosotros no estemos al tanto del cumplimiento de los compromisos adquiridos, pues todo lo que se desprenda del Proyecto Piloto involucra a las FARC-EP.

4. ¿Cuáles han sido los mayores problemas y obstáculos?

Y C: Algo que yo considero un obstáculo para la celeridad del proyecto, es que las decisiones políticas se han antepuesto a las decisiones prácticas en el terreno. Eso ha retardado las acciones.

Por otro lado está el escepticismo de la comunidad. No es fácil lograr que la gente crea cuando han sido engañados y sometidos al abandono durante tantos años.

Pero este proyecto se ha desarrollado de cara a la comunidad; las reuniones informativas con los habitantes de la vereda para dar a conocer los avances del proyecto y de las obras sociales, se hacen de manera periódica, lo que ha devuelto a la gente la confianza y ha logrado que se involucren y cooperen con el proyecto.

5. ¿Cómo es un día de trabajo común y corriente para ti?

Y C: Hago un gran esfuerzo por no perder el hábito de, al menos, despertarme a las 04:45. Así, antes del desayuno recojo rápidamente opiniones e inquietudes de los demás guerrilleros.
Entre el desayuno y la reunión que generalmente se hace para ultimar detalles de la ejecución del plan del día, atiendo las comunicaciones con el Comandante de las FARC-EP en el área.
Si el plan del día incluye algún simulacro de prevención ante cualquier eventualidad, asisto y tomo fotografías que luego comparto con quien las requiera del equipo.
Me gusta ir con el grupo de las FARC-EP encargados de mostrar las áreas con minas, para constatar que la información suministrada es precisa.
Asisto a las reuniones con la comunidad, como puede hacerlo cualquier integrante del equipo; hablo con la gente y recibo sus inquietudes relacionadas con el proyecto, entre otras.
Asisto a la reunión de la tarde para balancear la actividad del día y planear la del siguiente. Finalizo con la elaboración del reporte diario que envío al Comandante  de las FARC-EP en el equipo de Dirección.

Entre estas actividades saco tiempo para mí: leo, estudio, converso, me arreglo, salgo a dar una vuelta en el perímetro, y hasta me puedo echar un sueño en el día cuando llueve.

6. ¿Con qué sorpresas te has encontrado?

Y C: Una fue darme cuenta que soy la única mujer de este equipo que permanece en el terreno, compartiendo con los demás integrantes de manera directa.
Como es sabido, esta es una unidad que planea, propone y ejecuta, entonces desde el primer día se entra aportando ideas… ayudando a decidir. Y en esto hay que ser muy cuidadosa, más racional que intuitiva.

Al llegar a ocupar el puesto que acaba de dejar un hombre, es obvio que la expectativa es si esa mujer que entra tendrá la competencia del hombre que acaba de salir. Pero en esto cada quien tiene su propia experiencia y de acuerdo a ella es su desempeño.

Otra gran sorpresa es la facilidad con que nos hemos relacionado. Quienes conformamos este equipo coincidimos en que somos un componente compacto; integrado por profesionales -cada uno en su campo-, claros de la misión que nos correspondió y respetuosos de las diferencias; la armonía es total y siempre estamos al rescate del ser humano que hay en cada uno de nosotros.

Soy consciente que mi percepción puede resultar ofensiva a la vista y oído de quienes incentivan el odio e incitan al resentimiento, pero esto tiene que terminar. Aquí en el Orejón, no solo estamos limpiando el terreno de materiales explosivos, también estamos quitando las minas del corazón que nos impiden seguir transitando el camino a la reconciliación.

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