Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

"Casuística innata en los hombres la de cambiar las cosas cambiando sus nombres y hallar salidas para romper con la tradición, sin salirse de ella, en todas partes donde un interés directo da el impulso suficiente para ello".Marx.

El machismo suele estar representado en la imagen de una mujer con moretones en su rostro, con expresión de rabia, dolor e indignación. Es la imagen más frecuente en los medios de comunicación, las páginas de movimientos sociales y de mujeres que exigen la judicialización de estas injustificables formas de violencia que cada vez son más frecuentes y evidentes. La violencia contra la mujer y el feminicidio son, sin duda, abominables expresiones de machismo.

A diferencia de estas formas de machismo, el patriarcado se expresa de manera sutil y con un arraigo profundo en las estructuras de dominación del sistema-mundo capitalista, así como ocurrió en el esclavismo y el feudalismo. Fue estudiado por Marx y Engels como antecedente en la construcción de los movimientos feministas a lo largo y ancho de todo el mundo, encontrando algunas claves para su comprensión y sobre todo para el proceso de emancipación.

Marx y Engels, concluyeron que el orden patriarcal fue impuesto históricamente en todas las formas de dominación, especialmente a través de la concepción de familia que tanto estudiaron y debatieron en sus textos publicados, especialmente en La cuestión judía (1843), El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado (1884), La Ideología Alemana (1846) y El Manifiesto Comunista (1848). En ellos, se desarrollan un conjunto de argumentos que explican el origen de la desigualdades sociales de género, ancladas en la división del trabajo entre hombres y mujeres, así como las formas de jerarquización derivadas de esa concepción familiar. La defensa de esta estructura familiar impuesta en lo público, es la herramienta más feroz que alimenta todas las desigualdades, la opresión económica y por tanto, el sistema de dominación cultural y simbólico.

El poder patriarcal, en consecuencia, se expresa en las condiciones materiales de la sociedad contemporánea, donde las mujeres siguen soportando el peso de toda esa dominación y son empujadas a los márgenes de la pobreza en el mundo. La mayor cantidad de personas que viven en condición de pobreza son mujeres, y al tiempo, son las que sostienen la estructura familiar vigente; en los países periféricos (o del tercer mundo) son la población más vulnerable e influenciable, como bien lo reflexiona el camarada Gabriel Ángel en su artículo Nuestra huella en la realidad social humana.

Por ello, resulta importante recordar lo expresado por Nancy Fraserii cuando dice que no es suficiente buscar el reconocimiento de las mujeres, se hace necesario construir los mecanismos para la emancipación de todas esas formas de dominación propias del capital. Es además importante la redistribución de la riqueza, bandera de lucha vigente desde los primeros feminismos (en su gran mayoría marxistas).

Redistribución de la riqueza y reconocimiento para la emancipación, es la igualdad y la equidad que definen la lucha de género.

Las raíces de las desigualdades y de la exclusión no se superan si no se cambian las condiciones que genera la dominación, por eso estamos desde hace 51 años luchando en la construcción de las transformaciones económicas, culturales, políticas y sociales para la sociedad colombiana. Y continuamos disputando en el terreno cultural y simbólico, diciendo que el paramilitarismo -y el militarismo- son la más clara expresión del patriarcado

Debemos seguir generando las acciones que permitan a las mujeres romper con la alienación, reconocer los discursos engañosos como los del procurador Ordóñez y toda clase de artimañas obscurantistas que realmente están en búsqueda de ampliar el capital, como lo expresa el discurso uribista, quien ve al país como la estructura familiar sostenido en la idea de mantener el orden patriarcal y capitalista de exclusión y dominación. Porque el Patriarcado no es (sólo) machismo.

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