Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Amazonas, mujeres del pueblo de Colombia, guerrilleras de las FARC-EP, de todas es puesta en duda su existencia o se habla mal para infamarlas.

Constancia 1

Lo leí en la novela de Stieg Larsson, La reina en el palacio de las corrientes de aire. Las verdaderas amazonas fueron guerreras; durante más de 200 años fueron tropa elite contra los colonizadores europeos en defensa de su pueblo, el pueblo fon, en Dahomey, al oeste de África, en la actual Benín, tal vez desde mediados del siglo XVII. Llegaron a ser un colectivo militar de 6000 mujeres, que además y no podía ser distinto, tenían un status semidivino. Nunca tuvieron hijos, ni se casaban. Los militares franceses fueron derrotados varias veces por las mujeres guerreras fon, armadas con lanzas, sables y posteriormente con rifles Winchester. En 1979 murió la última amazona: Dohomey, guerrera fon.

Constancia 2

Colombia quedó bajo el dominio de la cultura occidental, para bien y para mal. Por tal razón las mujeres en la sociedad, en lo político, en la cultura y las artes, en las ciencias, han ocupado un lugar secundario. En la lucha universal de clases, capital vs trabajo, ningún sector social se ha batido con tal empeño, espíritu de sacrificio, valor, audacia. Las mujeres han aprovechado al máximo los avances científico- técnicos para filtrarse y asumir nuevos roles en los diferentes niveles laborales, siempre avanzando.

Este ímpetu femenino se ve frenado por la precariedad de la economía colombiana, por los niveles abrumadores de pobreza y de miseria, pero fundamentalmente por la guerra, donde ellas, las mujeres, son víctimas de primer orden. El desplazamiento forzoso, convertido en política de Estado, ha estado integrado en su mayoría por mujeres y sus hijos. De la población desplazada entre enero de 2000 y junio de 2001, 50% eran mujeres y 74% estaba conformado por mujeres, niños y niñas. Una de cada cinco desplazadas y de mujeres de barrios marginales ha sido víctima de violación. Hay niñas de 11 a 14 años que se prostituyen por 400 a 1.000 pesos.

Según censo oficial de 2005, más de 30%, de los 10.575.297 hogares existentes en Colombia, tenían como jefe de hogar a una mujer. Un estudio más reciente llamado Mapa Mundial de la Familia  arrojó que el  84% de los niños que nace en el país son de madres solteras o de “mujeres cabeza de familia”.
Según cálculos de estudios internacionales en Colombia hay entre 20.000 y 35.000 niños y niñas sometidos a explotación sexual. Otros de entre 15.000 y 30.000 viviendo en las calles y sometidos a la “limpieza social”. 4.000 niños y niñas son asesinados con armas blancas anualmente.

Medellín, dice Foro Colombia, alberga 400 pandillas integradas por 10.000 jóvenes, dice también, que de 1984 a 2004, 40.000 jóvenes entre los 14 y 25 años murieron por causas violentas. ¿Cuántas madres perdieron sus hijos, cuantas viudas, cuantos huérfanos? Cuanto horror y dolor encubierto en la impunidad.
¿Por qué ningún medio de comunicación se ocupa de esta real infamia? ¿Por qué la barbarie a que son sometidos día a día millones de colombianos no se publica?

Constancia 3

Para cualquier mediano senti-pensante queda claro por qué las mujeres en Colombia en vez de ir a la escuela, universidad, cualquier centro de trabajo, en vez de pensar en el vestido blanco de novia o en el fugaz amor de unas vacaciones frente al mar, se van a la guerrilla. Se vuelven guerreras, asumen un puesto en el combate, en la trinchera. Son miles las mujeres que han sido obligadas por el terror del Estado a tomar un fusil M16, un AK, una ametralladora, para defender la vida, en primer lugar, y para cambiar el país.

Muy mal deben estar los señores millonarios, dueños de los pocos medios de comunicación en Colombia, para permitir que sus lacayitos publiquen todo tipo de sandeces contra las guerrilleras resplandecientes de las FARC. La VERDAD de las FARC les ha quedado grande, tienen que recurrir a la mentira goebbelsiana para empañar nuestra imagen, nuestras propuestas, nuestra proyección política.

Para la mezquindad y ruindad de los dueños del país, es demasiado el peso y la gloria de millares de mujeres guerrilleras que con amor y entrega totales labran junto a sus hombres un país grande, un país repleto de oportunidades para todos, de justicia e igualdad, un país en paz.

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