Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

EL día de la no violencia contra las mujeres no pasa desapercibido en las FARC-EP, en todos los rincones de la patria colombiana, las unidades guerrilleras lo conmemoraron de la mejor manera destacándose algunas ponencias que presentamos a continuación:

Hoy 25 de noviembre las guerrilleras del 51 frente, Jaime Pardo Leal, traemos un combativo abrazo y muchos frailejones de amor del páramo más grande del mundo,  sobre el cual se levanta majestuosa la capital del país.

Delegadas de los frentes de esta área, nos hemos reunido para reflexionar sobre las problemáticas de las colombianas en un país en guerra, con graves desigualdades sociales, con muy serias problemáticas ante la pérdida de valores éticos, morales y culturales y, por fortuna, ante la eventualidad de las conversaciones de paz donde podrían surcarse esperanzas de reconciliación. Ojala, que después de tantos sobresaltos, al fin la paz se acuerde en la Mesa de diálogo y, como lo dijo nuestro comandante, el camarada Timo, no quede ni una sola semilla que reproduzca nuevamente esta guerra.

Además de reflexionar sobre la violencia contra la mujer, este día le rendimos homenaje  a las mariposas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, asesinadas por el régimen del dictador de República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo, y a todas las que han padecido suerte semejante por creer en la necesidad de la democracia y la paz como el destino por el que vale la pena luchar y hasta morir si fuese necesario.

Muchas como ellas, han sido asesinadas por dictaduras o democracias de mentiras y engaños como la colombiana. Por ello, gloria eterna a todas las mariposas latinoamericanas y, muy especialmente, a las que en esta patria dieron su sangre por surcar paz en el huerto espinoso de la política y de la inhumanidad. Solo las bestias son capaces de destruir la belleza y la ternura.

Que desgracia compatriotas, cuánto ha costado conquistar y formalizar algunos de nuestros derechos. Nos hemos visto precisadas a poner de por medio la vida y exponer nuestro amor al fuego genocida de quienes carecen de principios y de valores. A ellos, solo los ilumina el Dios todo poderoso mercado. Sus políticas esparcen hambre por el planeta y destruyen proyectos de vida y de solidaridad.

Ese supremo, observa hacia nosotras, no para compadecerse; es para convertirnos en la mercancía que se cotiza según su capacidad, según su posibilidad de consumo, o según su belleza. Los valores, es lo menos importante, si no posee ninguno, mas sumisa será. Por ese Dios de la guerra, muchas colombianas padecen hambre, violencia intrafamiliar, violencia política, discriminación y desigualdad.

En este país las mujeres hemos padecido el conflicto social y armado. Unas muertas en combate contra el régimen, otras asesinadas, estigmatizadas, perseguidas, convertidas en viudas y en huérfanas, torturadas y desaparecidas, violadas,  enajenadas, despojas y expulsadas de sus territorios, esclavizadas o desechadas por el sistema político y económico.  

Tan insoportable realidad, nos llama a la reflexión profunda y a construir una ruta de dialogo de género en la perspectiva de la paz y de la reconciliación. Solo en la democracia y la paz, las colombianas podremos hallar las alamedas de la inclusión, de la solidaridad, de la fraternidad y de plenos derechos.

Hasta este momento, miles de colombianas hemos llegado alzadas en armas en un invencible ejército de guerrillas. Varias razones nos han impulsado: el coraje heredado de nuestras heroínas, la criminalización política y la desigualdad social,  la necesidad de resistir contra la injusticia yel derecho de construir un proyecto que ayude a redimir a oprimidas y oprimidos de los fenómenos creados por esta formación económica y social.

Sea esta  la oportunidad de fortalecer la unidad, no solo en torno a luchas de género, sino además a favor de la solución política al conflicto armado interno. Es hora de la más amplia movilización social, que todas las rebeldías se desaten contra la guerra y que todo el amor confluya en la búsqueda de una paz con democracia, soberanía, igualdad y justicia social.  

Desde los colores de las razas, de la diversidad sexual, de todos los sectores sociales, de la oposición política consecuente con el país, de todas las culturas, de las academias, las diversas expresiones artísticas, de la juventud que no se deja avasallar, de los más remotos confines del territorio y todo el país nacional debe activarse ya el más amplio y categórico reclamo al derecho síntesis, la paz, sin la cual ningún otro derecho es posible.

La paz debe ser el sueño común y por él, todo, hasta el silencio de las armas. Las armas para defender la soberanía nacional y las garantías sociales como fue la visión del padre de la patria.

Finalmente, decir que, por fortuna, para enfrentar la violencia contra la mujer,  existen en América luchadoras  a granel.

¡No  más violencia contra la mujer!
¡Ni una víctima más para la guerra!
¡Viva la vida y viva la paz!

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