Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Nuestro saludo para todas las mujeres colombianas y el mundo en general. Abrazo fraterno a todas aquellas fieles luchadoras que buscan un cambio de régimen en el mundo en el ideal de conquistar más y más derechos en bien de la especie humana y del planeta.

Vemos que las luchas de las mujeres no son de los últimos tiempos, hace siglos nuestra lucha vienen dándose por la igualdad social  y la igualdad de género, destacamos a Flora Tristán (1.803 – 1.844), de las primeras en reivindicar las ideas socialistas y una posición consecuente en la defensa de los derechos de género, crítica radical del modo de la existencia de la mujer en esa época. Flora, luchaba por la igualdad más absoluta entre los dos sexos, para que ambos recibieran una educación común e insistía en trabajar por la emancipación de las mujeres y, a la vez, de toda la clase trabajadora.

Por su parte, Rosa Luxemburgo (1.870 – 1.919), al igual que Flora, luchaba por la igualdad, tanto seria que Rosa llego a decir, que las águilas volarían más bajo que las gallinas, en una de sus críticas radicales.  Por pensar distinto se ganó el odio de la derecha Alemana, de la social democracia gradualista y del socialismo reformista. No le perdonaron su “pecado”, los soldados alemanes la capturaron y la asesinaron, he ahí otro crimen que refleja la responsabilidad de los Estados en la violencia contra la mujer. Tan visceral es el odio de la clase dominante frente a la crítica a su sistema explotador, que desde un puente arrojaron su cadáver a un río. Si hoy día existe tanta intolerancia, qué difícil seria, en aquel tiempo, ser mujer y participar en política.

Por eso hoy, desde las montañas colombianas las guerrilleras de las FARC-EP estamos presentes en la continuidad de los pensamientos de estas heroínas y de tantas que nos han dejado su legado: Policarpa Salavarrieta, Manuelita Sáenz, Miriam Narváez,  Judit Grisales, Mariana Páez y otras tantas que trascendieron por su arrojo y su amor a la lucha de la población pobre y oprimida del mundo.

No podríamos olvidar a las luchadoras indígenas que desde la conquista española  en Nuestra América, sufrieron y siguen sufriendo la discriminación racial, el atropello y la esclavitud.

Hoy las mujeres hemos de continuar las gestas emancipadoras de todas aquellas que han derramado su sangre por buscar condiciones de igualdad social y de género así como la participación en las decisiones políticas del país.

Saludamos la resistencia de  las colombianas por sus derechos y las invitamos a apoyar el proceso de paz que se está desarrollando en la Habana, Cuba. Es que solo con la paz podremos desplegar nuestra visión de género en el contexto de una sociedad incluyente y democrática. Hago este llamamiento desde la condición de combatiente fariana y además de mi condición indígena, que hemos padecido siglos de opresión, de esclavitud y de marginalidad y que solo en la resistencia hemos podido ir construyendo sendas de independencia, libertad, igualdad y de reconocimiento a nuestros derechos de género.

En este día tan especial, Día de la No Violencia contra la Mujer, desde mi interioridad de mujer indígena y de guerrillera de las FARC – EP le hago llegar a mis hermanas de raza y a todas las colombianas mi mensaje de rebeldía y de amor y nuestro pronunciamiento de indignación frente a  la violencia, la discriminación y la opresión contra las mujeres. Muy especialmente llamo a mis hermanas indígenas a sumarnos a la búsqueda de una sociedad en que se reconozca nuestra cosmovisión y nuestros derechos.

De corazón las invito a impulsar las iniciativas de paz, a construir un nuevo proyecto político que debe surgir de este proceso, que se convierta en la esperanza de las colombianas y los colombianos. Ese debe ser el proyecto político donde las mujeres nos hagamos mayoría y la más grande expresión de amor y de solidaridad de Colombia.

 

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