Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

En este 25 de noviembre, día de la no violencia contra la mujer, asistimos a este evento de las guerrilleras farianas en el mejor espíritu de expresar nuestras consideraciones sobre la violencia de género, en el contexto de un grave conflicto social y armado que ha dejado profundas heridas en la vida de la familia colombiana. Saludamos a las delegadas de los frentes, a los comandantes y a todas y todos quienes nos acompañan.

Nos enorgullece contar en este acto con el acompañamiento de la comandancia del Comando Coordinador y de los frentes de esta área de Cundinamarca y el Meta, y de un grupo importante de guerrilleras y guerrilleros que conforman sus cuerpos de guardia.  

En este día reflexionamos sobre los problemas de la violencia de género en el contexto de la violencia política y de las conversaciones de paz. Esta violencia política es la que más nos ha arrebatado sonrisas, ya son más de 50 años, sin contar que la historia de Colombia ha estado plagada de violencia y que ella ha cruzado toda la dinámica nacional, que ella se ha impuesto como cultura para dirimir las diferencias y es así que muchas colombianas hemos sido víctimas de todo tipo de arbitrariedad.

Si se trata de establecer responsables, solo hay uno: El Establecimiento, por arbitrario e intolerante. Las únicas reglas válidas que ha implementado para confrontar las voces disonantes han sido las de la estigmatización, el crimen político, persecución, prisión, genocidios, torturas, desapariciones, desplazamientos, despojo y muchos abusos más, que han arrollado a millones de colombianas. Qué esperar de una sociedad influida por esos valores dominantes, desde luego que, funcionarios, padres, esposos, hijos, hermanos y amigos son el reflejo del sistema que nos oprime. Recuerdo ahora que la compatriota, secretaria privada del señor defensor del pueblo, el doctor Otálora, renunció denunciando como insoportables los abusos de dicho funcionario y eso que es el defensor del pueblo.

Si bien en las filas aún no hemos logrado derrotar totalmente los remanentes del machismo burgués, vale destacar que contamos con herramientas para dar esta pelea. Por un lado gozamos de la protección de derechos adquiridos y por otra parte contamos con una organización política donde podemos reclamarlos y hacerlos cumplir. Destacamos además que nuestra comandancia ha puesto el tema de género como uno de los más importantes en las FARC-EP considerando que somos más del 35 por ciento del total de combatientes, que nuestros aportes a la lucha revolucionaria son muy significativos y también por las convicciones y practicas propias de una fuerza revolucionaria que se propone una sociedad inspirada en los más ricos valores humanistas.

Dicho esto, hablamos de dos paradigmas, el primero que debe declararse proscrito, el de la violencia, de la dominación de clase que nos divide entre opresores  y oprimidos, el de la discriminación, de la desigualdad, del desprecio social y del sufrimiento. El segundo, el de la nueva sociedad, que está naciendo en la rebeldía de género, en las rebeldías sociales y políticas contra la injusticia y en la lucha por la paz democrática. Este paradigma ya tiene bases muy importantes en la convivencia guerrillera y en nuestros proyectos de futuro.

Lograr tan loable propósito, nos pone ante el reto convocante en la lucha por la paz donde empiece a erradicarse todas las tipologías de violencia. Esta convocatoria nos llama con igual determinación a guerrilleras, obreras, funcionarias, estudiantes, sindicalistas, campesinas, indígenas, amas de casa, madres, hijas, hermanas, militares y policías a que elevan sus voces de solidaridad proclamando un no rotundo a la guerra y a la violencia de género. Nos llama a la lucha por la vida digna y por la reconciliación. Entre todas hemos de ayudar a fundar un país lleno de valores humanistas, de sosiego, de amor y convivencia, de tolerancia y de respeto a la diferencia.  Entre todas y todos debemos fundar la igualdad social, las libertades democráticas, el desarrollo económico inspirado en la justicia social, una cultura para la paz y el amor a nuestros valores culturales y ancestrales, el amor a la patria y a la naturaleza.

En fecha tan importante, expresamos nuestra solidaridad con las víctimas de la violencia, con las prisioneras y perseguidas políticas y reivindicamos la memoria de nuestras heroínas  Manuela Beltrán, Mercedes Ábrego, Manuela Sáenz, Policarpa Salavarieta, la luchadora comunista Yira Castro a nuestras marquetalianas  Judith Grisales, Miriam Narváez, a Mariana Páez, Lucero Palmera y tantas que por la causa de las pobres y de los pobres han dado su vida.

Ellas dejaron una impronta imborrable en la memoria colectiva.  

Desde los campamentos guerrilleros, enviamos a nuestras compatriotas un mensaje de amor, de esperanza, de reconciliación y de paz, al tiempo que invocamos la solidaridad del mundo para que nos ayude a lograr el más bello propósito de la humanidad: Paz con justicia social.


 

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