Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Así se presenta el panorama griego hasta ahora. Lo claro es que la zona euro esta haciendo agua y trata a toda costa de mantenerse a flote. Después de tres procesos eleccionarios en menos de un año que llevaron a la victoria de Syriza, el pueblo griego estaba esperanzado en encontrar una alternativa a los paquetes de rescate (memorandos) que ha venido imponiendo la Unión Europea, y que comprometen drásticamente la calidad de vida de las masas populares y la soberanía nacional. Sin embargo, a unos pocos meses de esas elecciones, que dieron luces de esperanza, se formaron nubarrones aún más intensos sobre el Partenón.

Alexis Tsipras  en su campaña electoral había prometido al pueblo griego revertir la ola de disposiciones draconianas recetadas por la UE, con el fin de impedir la quiebra del país y recuperar la soberanía. Sin embargo, y contrariamente a lo esperado por muchos, las negociaciones llevadas por el gobierno griego con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), conocidos como “Troika”, además de los acreedores griegos, y aprobadas con los votos de los partidos de derecha, agregaron mayores exigencias traducidas en planes de austeridad aún más fuertes que comprometieron lo poco que quedaba de soberanía nacional. Esto provocó obviamente el rechazo de un porcentaje importante del pueblo y condujo igualmente a una división dentro de Syriza, con la posterior renuncia del primer ministro quien convocó a elecciones anticipadas para el próximo 20 de septiembre.

Uno de los líderes del ala de izquierda de Syriza y ex ministro de Energía Panayotis Lafazanis, promovió el lanzamiento de un nuevo movimiento llamado Unidad Popular, escindido de Syriza y derivado de la Plataforma de Izquierda del mismo, que apoya la vuelta al dracma y cuestiona la capitulación de Tsipras con la UE, así como la puesta en marcha de nuevos recortes y privatizaciones. Esta fuerza cuenta con el apoyo de más de 25 diputados y la adhesión de la presidenta del parlamento griego Zoe Constantopoulou, conformándose como la tercera bancada más importante, por encima del partido neonazi Amanecer Dorado que cuenta con 17 escaños.

Ahora bien, después de haber traicionado el mandato que el pueblo griego le otorgó con el referendo del 5 de julio del 2015 sobre la aceptación o menos de las medidas de la Troika, en el cual más del 61% de los votantes rechazó rotundamente las mismas, ¿qué es lo que pretende Tsipras con esta renuncia? En primer lugar su reelección, logrando una coalición con una gran parte de la derecha griega para obtener una mayoría parlamentaria, con la cual no cuenta en la actualidad debido a la fractura dentro de su partido; hecho que lo facultaría para obtener la aprobación de los paquetes de rescate con un monto de 86.000 millones de euros entregados en 3 años, que como salvavidas de plomo van a imponer a los helenos un paquete de condiciones aún más estrictas, más de 200 entre ajustes y reformas, las que supervisadas por la UE comprometen las pensiones, los salarios, la educación, la salud e implican la privatización de los recursos naturales e infraestructurales, el aumento de la cesantía y la pauperización de la población en general.

En segundo lugar, la prisa con la cual se convocaron elecciones políticas apunta a impedir que Unidad Popular, así como el KKE (Partido Comunista Griego), tengan un plazo aceptablemente suficiente para organizar debidamente su campaña electoral con todo lo que esto conlleva. Evidentemente se quieren minimizar las expresiones políticas del descontento organizado.

Las últimas encuestas presentan a Siryza como vencedor con un 23% de los votos, lo que le daría legitimidad a las propuestas pactadas por el ex premier durante su poco transparente mandato y le permitiría obtener la mayoría en el parlamento para la ratificación de las negociaciones con la Troika.

Esta jugada política de Tsipras, orientada por la cancillera alemana Angela Merkel y la Troika, busca crear un monolito institucional con un corte de unidad nacional alrededor de la implementación de los memorandos y medidas de rescate, mostrando una falsa solidez de la eurozona; y al mismo tiempo servir de precedente a los demás países como España, Portugal, Francia, Italia, Irlanda, etc, en donde los dictámenes de la eurocracia son cuestionados cada día más. El mensaje no podría ser más claro: gane el que gane, las directrices económicas, monetarias, fiscales, comerciales y de seguridad bajadas por la Troika no se pueden cuestionar, sino aplicar ciegamente.

Al mismo tiempo las manifestaciones y protestas continúan en toda Europa, y los griegos siguen en pie de lucha buscando como resistir a esta dura arremetida imperialista que hipoteca el presente y el futuro de los pueblos europeos.

El pueblo griego tiene reservas democráticas y revolucionarias suficientes como para no dejarse aplastar. Lo ha demostrado y lo seguirá demostrando, a pesar de los Tsipras y demás vendedores de humo.

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