Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Es evidente que en los últimos años, se ha hecho inocultable la participación de la mujer en todos los ámbitos de la vida, en lo social, la política, lo económico, en el arte y la cultura.

Pero es curioso que en los altos niveles directivos y de poder, la presencia femenina siga siendo escasa, se nota en los hoteles o los sitios donde se dan las reuniones de los eventos más importantes y donde se tejen todo tipo de relaciones y transacciones. Queda la pregunta ¿Por qué esta situación, aún para las que pertenecen a la clase social en el poder no obstante que cuentan con formación y preparación intelectual para ello? Si tienen el mismo nivel intelectual, viven en el mismo ambiente, ¿Por qué su participación en las diversas dimensiones de poder de la vida diaria, sigue siendo menor? La respuesta es el denominado “techo de cristal”.

El “techo de cristal”1 se define como una barrera invisible, y difícil de traspasar, y que puede dar al traste en un momento determinado con la carrera de una mujer profesional, que no puede adaptarse a un sitio tan lúgubre y falto de vida. Wall Street Journal lo denominó “glass ceiling”, el término se acuñó en los años 80, inicialmente era un informe dirigido a las mujeres ejecutivas pero se ha extendido a otro tipo de ocupaciones y a sectores minoritarios y excluidos de la sociedad.

Aparentemente no está concebido como un obstáculo legal, son prejuicios extendidos que no favorecen las condiciones para el proceso de igualdad de las mujeres. Las limita para obtener puestos de responsabilidad, establece también la paga de salarios menores por una categoría similar con las mismas funciones. Esta característica considera que las mujeres se conformarán con menos, así como las prácticas patriarcales del mundo de los negocios, el tipo de reuniones, el corporativismo masculino o el amiguismo.

Son elementos del techo de cristal:

-    Obstáculo en la carrera de la mujer que impide llegar a puestos más altos en el organigrama de la dirección social, política, empresarial y gremial. En principio no es visible y es difícil de detectar; además no existen ni leyes, ni dispositivos sociales establecidos, ni códigos que impongan a las mujeres esa limitación de acceder a puestos directivos de la empresa, simplemente son otros rasgos difíciles de detectar.

-    La mentalidad directiva masculina y su inconsciente selección de lo semejante, los criterios de liderazgo y los procesos de gestión de carrera.

-    La auto-crítica, la falta de confianza en sí mismas y la decisión personal de no estar en las ternas de promoción.

-    El trabajo de muchas mujeres en espacios tradicionalmente masculinos es observado de forma más inquisitiva que el de sus compañeros, ya que se les exige un nivel de “excelencia”.

-    Las mujeres se auto-imponen no querer promocionarse por el alto coste personal y familiar que va a tener el nuevo puesto. Esto ocurre cuando en la cultura de dirección de la empresa se programan reuniones tarde o imprevistas.

Aún y así todos los obstáculos erigidos como símbolo patriarcal o de la discriminación de género van siendo derrotados poco a poco. En realidad el día de hoy, cada vez hay más mujeres que pertenecen a puestos directivos y en el invisible pero limitante techo de cristal, van apareciendo más grietas, las que más pronto que tarde lo romperán.

En Colombia la presencia de la mujer por los cambios sociales, políticos, económicos, culturales y científicos es más notoria. Un ejemplo de esa denodada lucha esta en la búsqueda por la paz con justicia social que encabezan muchas mujeres desde el interior de los movimientos sociales y en defensa de la vida.


 1. El ‘techo de cristal’ (Segerman- Peck, 1991; Powell, 1991; Davidson y Cooper, 1992), un muro invisible pero infranqueable de procedimientos, estructuras, relaciones de poder, creencias, etc., que dificulta el acceso de las mujeres a puestos de decisión y el despliegue de sus potencialidades.

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