Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

La violación a los derechos humanos de las mujeres ha sido exacerbada dentro de los conflictos de carácter interno e internacional. También por la concepción de propiedad y discriminación ejercida sobre las mujeres.

En los conflictos internacionales, cuando los soldados se encuentran muy distantes de sus países, invadiendo territorios, la principal “recompensa” para ellos, son las mujeres de las tierras conquistadas, tanto así, que a los dirigentes de estas tierras, les obligan a entregar cuotas específicas y si no hay tales, por sus propios medios las adquieren.  

Es por ello que debido a los acontecimientos sucedidos durante la segunda guerra mundial, en la que Japón convertida en potencia militar, logró invadir varios países, y permitió que sus soldados secuestraran, vendieran, esclavizaran y robaran mujeres de estos países subyugados. Fue preciso que después de muchos años de denuncias de aquellas mujeres, quienes padecieron eso vejámenes, los gobernantes nipones aceptaron la comisión de estos hechos y pidieron perdón por los mismos.

La historia nos dice que entre los años 1880 y 1940 Japón se convirtió en la meca de la prostitución y de violencia contra las mujeres, ya que el “negocio” permitía que las esclavizaran, vendieran y fueran entregadas en trueque por tratantes de personas, principalmente en Singapur. Es por ello que a partir de 1919, Japón declara ilegal este oficio.

Pero la prohibición no contuvo la continuación de estas prácticas; su máxima expresión fue vivida durante la segunda guerra mundial, cuando Japón invadía muchos países, cuyas tropas amparadas con la protección de ser los “soldados del emperador”, al principio exigían mujeres como trofeos, pero luego las raptaron y las confinaron a unos sitios específicos para “atender las necesidades de los soldados”, en donde eran encerradas, violadas y golpeadas.

Japón utilizó a 200.000 adolescentes como esclavas sexuales. Fueron reclutadas entre 1940 y 1945 y algunas lograron contarlo. Establecieron cerca de 2.000 centros en los que según cuentas hubo entre 200.000 y 300.000 mujeres: japonesas, chinas, coreanas, filipinas, taiwanesas, birmanas, indonesas, holandesas y australianas internadas.

Luego de muchas denuncias sobre lo sucedido, Tokio, en 1993 aceptó que miles de mujeres jóvenes, en los países bajo el control del Imperio japonés fueron secuestradas de sus casas. En muchos casos se las engañaba con la promesa de trabajo en fábricas o restaurantes y, una vez reclutadas, las mujeres eran encarceladas en "estaciones de confort" en países extranjeros. Otras mujeres fueron detenidas a punta de pistola, y algunas, después de ser violadas fueron llevadas a "estaciones de confort". Los mismos militares japoneses reclutaban mujeres a la fuerza. Y estuvieron involucrados en coaccionar, engañar, atraer, y algunas veces, en el rapto de mujeres jóvenes.

Las estaciones de confort eran sitios a los que eran llevadas estas jóvenes mujeres para servir de esclavas sexuales a los soldados en plena guerra. Ellas eran llamadas mujeres de confort o de solaz, mujeres para satisfacer sexualmente a los soldados.

Muchas de estas jóvenes perdieron la virginidad en estos sombríos lugares, otras quedaban estériles debido a la brutalidad de sus violadores. En Timor Oriental las mujeres víctimas fueron forzadas a la esclavitud, aún cuando no tenían edad suficiente para haber comenzado a menstruar, fueron violadas decenas de veces al día. Algunas se suicidaron, pero muchas más fueron ejecutadas por resistirse, fugarse, contraer enfermedades venéreas o embarazarse.

Zhou Fenying fue testigo viviente a los 22 años de la historia sucedida en la Segunda Guerra Mundial que todavía enemista a China y Japón. Su hijo dice que su madre se animó a contar los sucesos luego de la muerte de Lei Guiying, una muy conocida ex dama de confort china.

Tambien Gil Won-ok, quien fue raptada a los 13 años. Estas son algunas de las 59 mujeres chinas que denunciaron los sucesos.

Al final de la guerra, tan solo una cuarta parte de las “mujeres de confort” raptadas lograron sobrevivir.

Que esa vergüenza de la humanidad no se olvide nunca de la memoria colectiva de ninguna nación.  Que esta sea la oportunidad para hacer el llamado a erradicar la trata de personas.
 

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A propósito de la Columnista

Mireya Andrade

Mireya Andrade

Guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP de Octubre 2014 a Agosto 2015.