Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

La guerrillera Feliener nació en Apartadó, Uraba antioqueño. Fue criada en el seno de una familia cercana a la guerrilla, y por eso, desde muy joven, estuvo interesada en formar parte de la misma. En una reunión que realizaban unos guerrilleros con la población, ella aprovechó la oportunidad y solicitó el ingreso al mando, Lucas se llamaba, quien le dijo que volvería en 15 días para conversar al respecto; pero no regresó.

Tres meses después, en los primeros días de enero de 1992, Feliener, se encontró a un amigo de Érica, que viajaba a visitarla al Frente del 34. Aprovechó la ocasión y viajó con él, pero ya de camino le dijo: -voy volada de mi casa-. El muchacho le dijo que no era bueno hacerle eso a la mamá, además porque estaba estudiando y aun era muy joven; pero sobre todo la madre de la joven no se lo perdonaría. Ella no contestó nada. Sin embargo, continuaron hasta llegar al sitio donde se encontraba Érica Montero, su prima.

Ya en Carmen del Darién, Feliener le dijo a Érica que iba a ingresar a la guerrilla. La prima molesta le ripostó: -te vas para la casa de inmediato a terminar tus estudios, apenas tienes 18 años-. Pero la muchacha le contestó: -vine a quedarme y no me voy, le guste a usted o no.

Feliener comenzó la experiencia como guerrillera. Pasó por el curso básico; después el de enfermería. Más adelante trabajó en comunicaciones y practicó lo aprendido en la enfermería.

Al poco tiempo participó en varias acciones militares: combates en la Llorona, Dabeiba,; en las tomas de los puestos de policía de Caicedo e Ituango, en el departamento de Antioquia, y así en varias operación contra las fuerzas militares.

En Julio 1995 la trasladaron al 18 frente, en donde se esmeró por cumplir todas sus tareas Se preparó además en computación, contabilidad, monitoreo radiofónico y propaganda. Feliener podía trabajar en lo que fuera: trabajos de oficina o cualquier actividad. Sabía amarrar una carga de remesa en la mula y le ayudaba a los arrieros con las faenas propias de esta actividad, como vacunar cualquier animal, por bravo que fuera. También reparaba los computadores o arreglaba plantas de corriente eléctricas.

Se convirtió en una profesora de sistemas y en diferentes especialidades; preparaba a guerrilleros y guerrilleras que llegaban de distintos frentes, ella tenía metodología para enseñar.

Se destacaba en todo y era muy sencilla. En su rostro brillaba la alegría, tenía una fortaleza increíble con una disposición permanente frente a las tareas revolucionarias, enamorada de la causa. Se enamoró de Román Ruíz, con quien compartió 20 años de su vida guerrillera.

En el mando de tropas también se destacó. En diciembre del 2013 se salió de un bombardeo y desembarco que le tendieron e igual lo hizo en julio del 2014; siempre supo sortear con tranquilidad pasmosa cualquier situación por difícil que fuera, orientaba, dirigía, consultaba con los demás mandos y terminaba saliendo airosa con las unidades bajo su mando.

Pero aquel 25 de mayo del 2015 a las 16: 00 horas, cuando se encontraban haciendo pedagogía de paz, explicando a la guerrillerada cómo iban los acuerdo de paz, Román, Emiro y Feliener fueron sorprendidos por unos comandos del ejército que penetraron en el campamento. A esas horas, balas asesinas causaban la muerte de los dos camaradas y de la flaca; hoy la recuerdo con dolor y orgullo, por tanta valentía, por su entrega. Sus pensamientos siguen vivos en nuestra memoria.
 
 

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