Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

A setenta años de La Gran Guerra Patria, conmemoramos las gestas heroicas del pueblo soviético que, marcando la historia para siempre, impidieron una victoria decisiva del Eje, que habría tenido implicaciones desastrosas para las venideras generaciones de la post-guerra.

Se calcula que la pérdida en vidas humanas en este frente oriental, durante la II Guerra Mundial, se elevó a alrededor de 27 millones de soviéticos.

Al comenzar la Gran Guerra Patria, las mujeres tanto sustituyeron a los hombres que se habían ido al frente como combatieron en las filas del Ejército Rojo, en divisiones de milicias populares y destacamentos de guerrilleros en territorios ocupados por las huestes hitlerianas.

Se estima que en esta guerra por la defensa de la soberanía, la tierra y el socialismo participaron alrededor de 1 millón de mujeres combatientes, de las cuales 80.000 llegaron a ser oficiales de las distintas fuerzas.

En dicha hazaña las mujeres desempeñaron disímiles tareas, desde unidades médicas (de 700.000 médicos el 42% eran mujeres), administrativas, de tránsito, mecánicas, encargadas de las comunicaciones o en combate, en los destacamentos de guerrilleros, como francotiradoras, aviadoras, fusileras de torre, conductoras y jefas de tripulación de carros blindados. Otras formaban parte de las unidades que luchaban en condiciones de clandestinidad y en los servicios secretos. A ellas se sumaban las mujeres que desde los hogares, puestos de trabajo, en la industria y abastecimiento, en la enseñanza, etc., contribuyeron primero a resistir a la ofensiva de la Wermacht, y posteriormente a derrotar a la bestia nazi.

En varios ejércitos terrestres de 1943 a 1945 combatieron hasta 3.500 mujeres, y en algunos ejércitos de defensa aérea hasta 20.000. En la defensa aérea de Moscú participaron 20.000 mujeres y en la marina 25.000. A partir de las mujeres voluntarias se formaron tres regimientos de aviación, una brigada de fusileras, un regimiento de fusileras de reserva, una escuela de francotiradoras y una compañía de la marina. El 80% del personal de comunicaciones era femenino, al igual que el 50% de las unidades motorizadas.

A las mujeres que combatían en los frentes se les entregaron 300.000 condecoraciones; más de 200 recibieron las órdenes de la Gloria de segundo y tercer grado, y cuatro las de todos los grados; a 86 se les otorgó el título de Heroína de la Unión Soviética; a 29 aviadoras, 26 guerrilleras y 17 trabajadoras del servicio médico; 18 de ellas lo recibieron de manera póstuma. Más de 650 mujeres recibieron las órdenes y las medallas de los países aliados de la URSS. La piloto Ekaterina Zelenko, la única mujer en el mundo que realizó embestida durante un combate aéreo, fue condecorada con la Orden de la Bandera Roja (la única entre las mujeres durante la Gran Guerra Patria).

En el verano de 1943 se libró la batalla decisiva entre la Unión Soviética y Alemania, en las llanuras de Kursk; donde mujeres tanquistas apoyadas por aviadoras entregaron un gran aporte que fue crucial en el desenvolvimiento de la batalla, luchando codo a codo con sus camaradas hombres. El frio, el agotamiento físico de hasta más de 15 misiones diarias, el hambre, además del miedo ante un enemigo superior e implacable eran acompañantes cotidianos.

Las pérdidas llenaban las estepas rusas. No obstante, en esa contienda al igual que en otras situaciones críticas, como el sitio de Estalingrado o la defensa de Leningrado, no habría sido posible vencer sin la participación abnegada y resuelta de la mujer luchadora.

Actualmente se dan importantes aportes de las mujeres en diferentes latitudes, tanto en guerras de liberación nacional y social como en procesos democrático-populares amplios. En todos ellos, desde luego, la hazaña del pueblo soviético y, particularmente, de las mujeres contra el nazismo es fuente de inspiración y catalizador de la memoria histórica.

En las FARC-EP, la participación de las mujeres en la lucha por la paz con justicia social es trascendental, involucrando diferentes instancias y niveles. Las encontramos desempeñándose como guerreras valerosas, francotiradoras, tropas especiales, radistas, enfermeras, medicas, educadoras políticas, comandantes de diferentes unidades.

Su papel y participación así como involucramiento han crecido y cobrado relevancia a medida que la Organización ha ido desarrollándose en lo político y en lo militar, y se ha planteado la necesidad de contrarrestar la influencia reaccionaria en la sociedad y su concepción patriarcal; al igual que se ha cuestionado la visión estereotipada de la mujer, considerándola cada vez más protagonista en este proyecto de cambio social. Esta lucha no ha estado exenta de contradicciones y avances desiguales, puesto que en Colombia el modelo patriarcal-machista no solamente se encuentra arraigado, sino que es oxigenado a diario por los grandes medios de desinformación de la oligarquía y alimentado por las mismas injusticias estructurales que aquejan a las grandes mayorías populares.

Sin embargo esto no ha sido un obstáculo para que las mujeres se sientan en la obligación, en el derecho y en la capacidad de perseverar en esta batalla, que no es desafío y privilegio exclusivos de las combatientes, y por supuesto de sus compañeros de lucha, sino también de todas las mujeres de Colombia que anhelamos un país diferente.
 

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