Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento

Consternada y rabiosa... Así me sentí al recibir la noticia de los 3 ataques que cobraron las vidas de 41 camaradas estos últimos días. Consternada, pero no sorprendida, pues la subida de tono mediático alrededor de la operación del Cauca y la cínica campaña por los “héroes de la patria” anunciaban la arremetida bélica.

Mientras guerrilleros y soldados adelantaban las etapas iniciales de un plan piloto de descontaminación de explosivos en dos sitios del territorio colombiano - hecho de por si transcendental - otros soldados planeaban estas masacres. Da la casualidad que en 2 campamentos se encontraban representantes de la delegación de paz en misión pedagógica; no creo en casualidades. Está claro para mí que el gobierno no tiene la más mínima voluntad de concretar la paz; habla de paz y mata a sus mensajeros.

Pero la rabia me subió realmente, cuando pasada la masacre de Guapi, Santos tuvo la desfachatez, en un gesto de caricatural “magnanimidad”, de pedir que sean entregados los cuerpos de los guerrilleros a sus familiares para darles “cristianas sepulturas”; y en un gesto digno de un maestro de la tragedia griega, deploró la escalada de la guerra y pidió sensatez para pactar un cese al fuego bilateral. ¿Será, me pregunto, que los y las colombianas se dejaron engatusar por tan cínica actuación?  

Ese ha sido la reiterada conducta de Santos, hablar de paz a la vez que ordena incrementar los operativos contra la insurgencia. Pero todos sabemos que no se trata solo de nosotros. Nuestra derrota – improbable además – no significa paz para los colombianos, pues si no cambian las condiciones de vida del pueblo y la forma violenta de resolver los conflictos sociales por parte del establecimiento, siempre habrá quienes empuñaran las armas para resistir la agresión del sistema.

La paz pasa por la resolución del conjunto de los conflictos sociales, el equilibrio en la defensa de los intereses de todas y todos los colombianos, o sea algún embrión de justicia social.

Si sabe esto la clase dirigente, entonces, ¿por qué querer destruirnos a toda costa? Porque no es conveniente para ella la justicia social, porque nunca tuvieron la intención de aplicar los acuerdos que avanzaron “peligrosamente” en la Mesa; porque sin usar la violencia, no tienen como sostenerse en el poder.

Aun así sigo, seguimos todos y todas las guerrilleras, creyendo que la paz es posible, deseando la paz, no para nosotros, sino para toda Colombia. Pero como lo hemos dicho una y otra vez a lo largo de este proceso, la paz no depende solo de la Mesa de Conversaciones, depende de ustedes, las mayorías que la anhelan; depende cuan dispuestas están a exigir al gobierno que cumpla su mandato de paz.

Son notables las reacciones de rechazo y exigencias de cese al fuego bilateral que generaron estas agresiones a nuestras unidas en tregua; como son válidos los numerosos foros y encuentros en torno a la forma que tomará el post-conflicto y los contenidos de los acuerdo, pero este momento necesita algo más que palabras. La constitución del 91 consagra la Paz como un derecho pero también como un deber (“art.22: La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”), y es lo que tenemos que exigir, en las calles del país, desde las universidades, los sindicatos, los barrios, las empresas, los tribunales, las cárceles y todos los escenarios. Exigir el cumplimiento de los cambios acordados, obligar a la clase dirigente a cumplir con su ley.

Roosevelt, después de la gran crisis en los Estados Unidos, al escuchar las delegaciones populares pedir medidas progresistas les contestaba: “Ahora salgan a la calle y háganme hacerlo”. Considerémonos advertidos, si entre todos no obligamos a la oligarquía a la paz con justicia social, nadie lo hará.

Share

A propósito de la Columnista

Natalie Mistral

Natalie Mistral

Guerrillera internacionalista de las FARC-EP @SolidariTerre