Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

El robo de niños es una práctica digna de las peores dictaduras.

Andrea decidió vincularse a las filas de las FARC-EP por la situación económica del país y la de su familia, con el firme propósito de contribuir a alcanzar un mejor vivir para los suyos. En el transcurrir de su vida guerrillera quedó embarazada, y tomó la decisión de continuar su gestación. El 21 octubre del 2010 ingresó al hospital Pablo Tobón Uribe, del municipio de Apartadó, en el Urabá antioqueño, a trabajo de parto, preocupada por complicaciones en su salud que amenazaban a la criatura. Después de su nacimiento, nunca volvió a saber de su bebé.

Sabía que la hospitalización era un riesgo, podía ser capturada, pero estaba en juego la vida de su criatura y la de ella misma, así que tomó la decisión de internarse. Fue atendida a tiempo, el niño nació con un estado de salud delicado. El personal médico le recomendó que su hijo debía permanecer internado en la sala de pediatría por unos días más; la madre, preocupada, aceptó al tiempo que organizó los trámites para que otra persona reclamara a su hijo recién nacido, cuando le dieran de alta; ella debía protegerse, ya que los militares estaban tras su pista.

Como estaba acordado, la representante de Andrea acudió al hospital; pero al preguntar por el bebé se encontró con que el ejército había secuestrado al recién nacido, y algunos uniformados estaban custodiando el centro hospitalario a la espera de que la madre se presentara para capturarla. Así, en lugar de recibir a la criatura, para ponerlo bajo su protección, se vio obligada a enfrentar la presión de los soldados para que denunciara el paradero de Andrea.

Las fuerzas militares continuaron intimidando a los familiares que intentaron reclamar al niño, con amenazas de cárcel si continuaban con su propósito de solicitar la custodia del menor. La única información que suministraron era que lo habían entregado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

Andrea no logró registrar a su hijo, lo dejó con un brazalete en su muñequita con el nombre de ella; se despidió de él con el más tierno de los abrazos, muchos besos y un “hasta pronto” bañado en lágrimas silenciosas que rodaban por sus mejillas. Ya casi al partir, con un profundo dolor en su corazón le susurró: “te llamarás Manuel, Manuelito”, y partió triste, pero satisfecha de haberse jugado todo por traerlo al mundo.

Para proteger su vida debió volver de inmediato al campamento guerrillero, mucho antes de cumplir su dieta y de recuperarse de los quebrantos de salud, con la esperanza de que pronto su bebé estaría con sus familiares y que más adelante le permitieran compartir momentos juntos, para poder decirle algún día que ella era su madre, explicarle el sentido de su lucha y sacrificio y las razones de por qué debió empuñar un arma.

Cuatro años y medio después, Andrea y sus compañeros y compañeras de filas continúan esperando que le sea devuelto su hijo. Desde La Habana hemos pedido explicaciones sobre este caso, pero la única información que hemos logrado arrancar es la confirmación del secuestro por parte del ejército y un dato preocupante: El hijo de Andrea fue dado en adopción el 11 de noviembre de 2011, por el ICBF.

Andrea no es la única madre guerrillera que ha perdido el rastro de su pequeño niño. Hasta ahora, por la situación de clandestinidad forzada de la gran mayoría de familiares de guerrilleros y guerrilleras, no habíamos podido denunciar, pero nada justifica que un niño o una niña sean retirados por motivos políticos del cuidado de sus familiares. Estos métodos nos recuerdan los tristemente célebres casos argentinos y chilenos donde los hijos e hijas de las activistas torturadas en las cárceles clandestinas del Cono Sur, eran secuestrados y dados en adopción a familias afines a las dictaduras.

Denunciamos que esta adopción es ilegal. Pedimos que el niño sea devuelto al seno de su familia legítima. Exigimos que aparezcan todos los hijos e hijas de guerrilleras raptados por el ejercito, Bienestar Familiar o por terceros.

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A propósito de la Columnista

Victoria Sandino Palmera

Victoria Sandino Palmera

guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de paz de las FARC-EP desde mayo 2013.

@SandinoVictoria