Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

“La segregación no es la solución para incorporar a la mujer al trabajo”. Shahindokht Molaversi, vicepresidenta de Irán.

El diario El País de la ciudad de Cali – Colombia, publica con mucha de pompa, que 73 mil mujeres más habían adquirido trabajo especialmente para el sector servicios; la columnista Carlina Toledo se  pregunta si se les está valorando la calidad de su desempeño, si la selección se hace como mujeres o como profesionales, si reúnen condiciones para cargos directivos. Expresa sus dudas recordando que los salarios para las mujeres son más bajos con respecto al hombre entre el 25 y 33 por ciento para la misma exigencia laboral.

Esta discriminación que se publica sin ningún recato y más bien se presenta como si fuera un logro, establece un vínculo común de las condiciones de valoración impuestas a las mujeres globalmente, exceptuando muy pocas naciones o culturas que hila el pasado con el presente y reivindica la exigencia de género por los mismos derechos.

El efecto siguiente de esta injusticia es que cada vez hay más conciencia y actividad en las mujeres exigiendo sus derechos a la igualdad, desde la vida diaria, desde su hogar, desde su lugar de trabajo en el campo y la ciudad, desde el periodismo, la sicología, la política, el sindicalismo, la actividad comunitaria, la academia, la narrativa, la crítica literaria, la música y otros ámbitos que abarcan la más amplia diversidad, trascendiendo las fronteras  y encontrando puntos comunes de género para levantar las banderas, cada una, con su perspectiva y con diversas interpretaciones, algunas por curiosidad pero siempre más influyentes y sólidas que recogen las experiencias y las reivindicaciones de ser mujeres.

La diferencia de edad no es un impedimento, más bien resultan nuevas líderes como parte de la dinámica que hace que las mujeres miren desde la óptica del género y midan la inequidad con la que ha sido valorada su participación social. Desde el lado de los hombres tampoco la nueva generación se queda lejos de este avance que caracteriza a nuestra era en el progreso de la sociedad, auge en el que tienen gran influencia los cambios demográficos, culturales, sociales, políticos, tecnológicos y también debido a la indiscutible y creciente presencia de las mujeres en todos los eventos históricos que sacuden el quehacer cotidiano.

Este avatar quiere señalar que hay en el contexto un intenso debate de antaño y presente de todos los prejuicios religiosos, culturales y simbólicos con los cuales fueron formados los ideales de la sociedad divida en clases; de la generación que soportó sometida a la explotación, condicionada por la violenta represión, así como también por la formación político religiosa que están recibiendo las generaciones venideras.

Ahora ya nada puede quedar en silencio ni dejar de ser debatido. El tema de genero tomado como una cuestión cultural y social que se le indican atributos distintos, con particularidades, principios, normas y características especiales, aclarando que implican al sexo masculino y femenino, de las que no se pueden descartar las condiciones en que se da la convivencia de las relaciones en sociedad, en lo económico, lo político, la ideología y el poder que en el caso de la sociedad dividida en clases, han sido orientadas a sostener regímenes políticos de explotación del hombre-mujer por el hombre-mujer y en detrimento de las capas sociales más débiles y desprotegidas; situación de la que no puede escapar la mujer de la clase social explotadora porque ella también es discriminada, es cada vez más evidente que no son las joyas las que dan la libertad.

Pero creer que la milenaria opresión y explotación que pesa sobre el género femenino podrían eliminarse drástica y mágicamente con decretos, sería un absurdo planteárselo, pero más absurdo sería que ya teniendo conocimiento de semejante falacia, no iniciáramos el proceso de revertir y restituir la justicia de la igualdad de derechos para las mujeres, que no es otra cosa que romper con la legitimidad de toda forma de discriminación. No podría ser de otra manera pues hombres y mujeres somos compañeros de viaje por el presente y futuro del ser humano.

Un verdadero cambio social tiene que encarnar las condiciones favorables para la igualdad entre el hombre y la mujer, debe asumirse el compromiso de consolidar las luchas contra todas las formas de discriminación. Quiere decir en particular que en esta lucha específica, las mujeres profesionales, obreras, campesinas y de etnias “encabezarán el combate por su propia emancipación y tendrán como tarea conseguir que los varones de su propia clase incorporen a la lucha contra la opresión”.

El nuevo régimen político, social y económico del cambio tiene que comprender la sin razón de que “la igualdad ante la ley todavía no es igualdad frente a la vida.” por eso debe esperarse que hombres y mujeres conscientes emprendan esta enorme batalla que implica oponerse a la exclusión de la mujer impuesta por las élites que manipulan a su antojo el poder.

En este aspecto también hay que ganar el forcejeo ideológico contra quienes pretenden establecer la división de género atizando la farsa antagónica supuestamente irreconciliable entre hombres y mujeres. Aspecto ideológico personificado en el machismo, en todas las formas de desigualdad y discriminación contra la mujer que en ultimas es garantía de la consolidación del régimen de opresión que busca mantener dividida la sociedad atizando la controversia, y al mismo tiempo que busca mantenernos divididos.

No es posible olvidar que hombres y mujeres se complementan, que cumplen en la sociedad con las mismas exigencias y sacrificios y por lo tanto es de sentido común que se reconozca la igualdad en los derechos y en las oportunidades como algo inherente a su convivencia social. Pues, solamente unidos podrán enfrentar con éxito los retos de construir la sociedad más igualitaria. Las mujeres han construido la historia igual a los hombres, con un idéntico estatus de sujetos.
 

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