Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

“La ley es para los de ruana”, frase común en Colombia para graficar que las leyes solo se aplican a los desposeídos. La justicia, o mejor dicho la injusticia, la deben sufrir las pobrerías.  Lamentable la muerte de tantas personas, militares de ambas partes y población civil; igual es atroz el terror sufrido por los y las habitantes de la patria.

En este caso de la muerte de los 11 soldados en el Cauca podemos utilizar esta frase de forma metafórica. Ellos, la burguesía Colombia y sus instituciones crearon las causas de esta guerra y nos la quieren hacer pagar a los que nos defendemos.

Una de las tantas causas de la guerra en Colombia es la manía de politizar y manipular todo. El Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón dice que no hay que utilizar a los soldados muertos para hacer política pero es lo que han hecho, durante estas dos semanas, tanto los representantes del gobierno como la prensa. Quienes atizan la guerra desde sus mullidos asientos de oficina no van a los campos de batalla, tampoco su descendencia; es el toque cómico e irónico en medio de tamaña tragedia.

Claro que es terrible que haya muertos, los ha habido desde siempre, fue la razón para que un puñado de hombres y mujeres tomaran las armas para defenderse. Sí, así es. Desde la década del 40, el campesinado, hombres, mujeres y hasta la infancia dieron sus vidas en defensa de la agresión que latifundistas y terratenientes, apoyados por la policía y la iglesia católica, desataron para apropiarse de sus tierras, de sus vidas. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, Jacobo Prías Alape, el bombardeo a Marquetalia son solo algunas tragedias de nuestra historia para mencionar. Ahora, dialogamos con la razón de buscar una salida distinta a la guerra en que estamos.

Si estamos dialogando es para acabar con las causas que generaron la guerra, no es para maquillar una paz, que con el tiempo se desdibuje porque las causas que la generaron siguen vivas. Tantos muertos de lado y lado, y lo peor, todos somos del mismo pueblo; no pueden quedar en meras cifras. Vamos por una paz con justicia social y ella requiere de tiempo y buen juicio.

Aquí quiero destacar que mueren, además de los soldados, militares de mediano rango, suboficiales y algunos tenientes y capitanes que no son parte de esa clase adinerada que ha robado a los de abajo pero que sí los ponen a defender sus intereses. Abusan del amor que puedan tener por la carrera militar y los convierten en asesinos de su propio pueblo en una falsa defensa de los intereses de la nación.

El cese del fuego unilateral decretado por las FARC-EP no niega el derecho a la defensa. Especialmente, si de la otra parte siguen los asedios, la defensa tiene que ser ofensiva, por lo tanto es normal que hayan muertos, esta vez  los puso la contraparte. Hace dos meses nos mataron a Gilberto y cada rato muere gente de la nuestra. Esos muertos son tan colombianos como los soldados.

Ahora el presidente ordena nuevamente los bombardeos contra la guerrilla pero sus tropas lo hicieron en el Cauca contra la población indígena y campesina. Esos hechos que aterrorizan a la población campesina e indígena de la zona, no merecieron el repudio de esta prensa colombiana tan responsable de la guerra como los que la quieren mantener.

El gobierno y sus instituciones dicen no desear más muertos de la fuerza pública pero niegan el cese bilateral. O mejor, no les importa si los muertos son de la guerrilla o los más pobres de Colombia o incluso, si sirven para hacer política como el caso de los soldados. Porque en la patria colombiana, metafóricamente, sigue la práctica de la conocida frase,  “la ley es para los de ruana”. La guerrilla el pueblo en armas o se entrega o se muere sin derecho a la defensa

Share