Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

En un sistema patriarcal en el que la gran mayoría de mujeres ha recibido alguna forma de agresión personal, sexual o sicológica, donde se excluye a miles de ellas, la violencia se constituye en elemento central de desigualdad y discriminación entre hombres y mujeres.

En una sociedad capitalista y sexista, machista e individualista, las mujeres están expuestas a la dominación y explotación por la doble y triple jornada de trabajo, la dependencia económica de sus maridos, la discriminación de género y la opresión. Porque la violencia desde la más sutil hasta la más extrema, se expresa desde el ámbito domestico y de pareja, condicionando el trabajo de las mujeres a su Estado Civil.

En este sistema las mujeres están destinadas a posiciones marginales en los empleos, a los bajos salarios; su trabajo profesional queda siempre subordinado al trabajo de los hombres; o son llevadas al trabajo a domicilio que es aún peor, sin derechos sindicales, seguridad social o pensión; por lo general las mujeres carecen de títulos de propiedad o acceso a créditos.

La política neoliberal impuesta por la oligarquía somete a trabajadores y trabajadoras a despidos masivos, al desempleo que en el caso femenino es superior al masculino, a la desigualdad de oportunidades y a la discriminación laboral y salarial: las mujeres ganan entre el quince y veintitrés por ciento menos que los hombres.

En Colombia, es apremiante que las mujeres convencidas de su derecho a existir y de su papel como sujeto político y social, se organicen y movilicen alrededor de las reivindicaciones generales y particulares, para superar el conflicto social y armado de más de cinco décadas, en el que el Estado es el principal responsable, por acción u omisión, de esa violencia sistemática, que aumenta el número de mujeres víctimas y que hace que Colombia ocupe el nada decoroso tercer lugar en el mundo de ser el más inequitativo y el segundo lugar en el continente.

Es urgente romper los clichés o estereotipos de la feminidad tradicional, destrozar esas fronteras y reconocer las nuevas y diversas identidades; derrumbar los cimientos del oscurantismo en el que se ha mantenido inmersa la sociedad, principalmente a las mujeres; reinventar nuevas formas de luchar por un país distinto, con oportunidades para todas y todos.

Unirnos y erigir esa fuerza creadora en contra de la violencia y los guerreristas, por una paz con justicia social en democracia, por la igualdad y equidad de genero, por la conservación del planeta, por la nueva Colombia, la patria grande y el socialismo.

Las mujeres aspiramos y luchamos por toda una vida sin violencia, sin opresión, sin injusticias, sin desplazamiento y despojo, sin discriminaciones y humillaciones. Es necesario que la sociedad tome conciencia de la urgencia de acabar con las relaciones patriarcales y culturales, las injusticias sociales y personales; pero sabemos que solo un cambio profundo en las estructuras de la sociedad, podrá lograrlo.

Justamente en medio de este conflicto colombiano, florece un colectivo social, las FARC-EP, donde las mujeres hemos ganado un significativo espacio en la vasta lucha por la equidad de género, luchando y combatiendo en igualdad de condiciones con los hombres, al obtener el derecho al aborto, al ser reconocidas como sujetos políticos, donde no somos violadas, ni golpeadas, ni discriminadas, ni asesinadas por nuestros compañeros de fila, ni oprimidas.

En este nuevo entorno, al mismo tiempo, expresamos nuestra voluntad política de promover la participación de las mujeres colombianas y de nuestras propias militantes en el proceso de paz, así como lo hemos hecho en todos los ámbitos de la vida guerrillera, como un avance significativo para lograr la definitiva igualdad e independencia.

¡Viva la memoria de las heroínas que lucharon en la gesta libertaria de Simón Bolívar!

¡Viva la memoria de las combatientes y las mujeres colombianas que luchan en esta nueva gesta de Manuel!

¡No queremos un día sin violencia, anhelamos toda una vida sin violencia!

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