Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

"(...) la igualdad de los derechos humanos es consecuencia del hecho de que toda la raza humana es idéntica en cuanto a capacidad y responsabilidad (...) En consecuencia: Decidimos que todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera a la verdadera y sustancial felicidad de la mujer son contrarias al gran precepto de la naturaleza (...)"

Declaración de Seneca Falls

La consciencia política de las mujeres estadounidenses de finales del siglo XIX surgió ligada a distintos movimientos, entre los que se incluyen fundamentalmente los procesos por la depuración de la religión protestante y el movimiento por la abolición de la esclavitud.

Este último tuvo una relevancia muy grande, ya que esclavos y mujeres eran sectores privados de derechos. El hecho de tener una religión que exigiera el estudio de los textos sagrados hizo que, para principios del siglo XIX, los niveles de analfabetismo femenino fueran mínimos.

Fue en 1848 cuando varias mujeres decidieron realizar una convención para discutir los derechos sociales, civiles y religiosos de las féminas. Las asistentes a esta reunión fueron: Lucretia Mott, de Filadelfia; Susan B. Anthony, Elizabeth Cady Stanton, de Seneca Falls; Jane Hunt y Elizabeth McClintock de Waterloo (Nueva York). A modo de conclusión redactaron un documento, la llamada "Declaración de Seneca Falls" o "Declaración de sentimientos".

Entre los planteamientos que podemos resaltar de la Declaración sobresalen: el derecho de las mujeres a participar en los cultos religiosos, derecho al voto y la crítica a los hombres por impedir la participación política y ciudadana de las mujeres: "(...) El hombre nunca le ha permitido que ella (la mujer) disfrute del derecho inalienable del voto. La ha obligado a someterse a unas leyes en cuya elaboración no tiene voz (...) Habiéndola privado de este primer derecho de todo ciudadano, el del sufragio, dejándola así sin representación en las asambleas legislativas, la ha oprimido desde todos los ángulos."

Por otro lado, la mujer casada no tenía ningún derecho civil, ni siquiera podía retener el jornal que se ganaba. Mientras estuviese casada, la mujer podía cometer cualquier clase de delito, siempre y cuando lo hiciera en presencia de su esposo.

En el caso de que el esposo falleciera, la herencia podía pasar a manos de privados o ser confiscada por el Estado, nunca era entregada a la mujer.

Esta declaración tuvo un impacto significativo, aunque no logró obtener, en principio, todos los cambios que exigía.

Sus redactoras enviaron sus peticiones al parlamento, que finalmente aprobó la Ley de propiedad de las mujeres que establecía el derecho de las mujeres casadas a reclamar la herencia de su esposo en caso de enviudar.

El triunfo del Norte abolicionista en la Guerra de Secesión (1861-1865), trajo la XIV enmienda de la Constitución en la que quedaba expreso el derecho al voto para los esclavos liberados, sin embargo y pese a las luchas de estas mujeres, el derecho al sufragio femenino no fue otorgado.

En respuesta, Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony crearon la Asociación Nacional por el Sufragio de la Mujer (National Woman Suffrage Association), primera asociación del feminismo radical americano, independiente de los partidos políticos y de los movimientos de reforma.

La "Declaración de Seneca Falls" representó una de las primeras manifestaciones de lo que luego sería el movimiento feminista. Sus creadoras son consideradas pioneras del feminismo norteamericano.

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A propósito de la Columnista

Violeta Narváez

Violeta Narváez

guerrillera de las FARC-EP.