Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

A través de la historia la mujer ha mantenido un batallar constante por la reivindicación de sus derechos y la defensa de los logros adquiridos en la sociedad. En esa brega ha tenido que recurrir a todas las formas de lucha, incluso la armada, como es nuestro caso en la filas de las FARC-EP, por alcanzar un objetivo en el que hombres y mujeres revolucionarios, nos hemos empeñado en busca de cambios estructurales para Colombia.

Las guerrilleras somos mujeres que marchamos hombro a hombro con nuestros compañeros, con los cuales compartimos todos los rigores de la guerra sin ningún tipo de distinción. Hemos aprendido a encarar con firmeza las exigencias de la vida combatiente, fundamentadas en principios morales que nos dan fuerza para luchar por nuestros ideales, por nuestro pueblo, por nuestra patria.

Nuestra presencia en La Habana, como integrantes de la Delegación de Paz de las FARC-EP, no es una cuestión de imagen, obedece a la realidad del papel que desempeñamos las mujeres dentro de las filas guerrilleras, tal como ha sido a lo largo de la historia. Así lo ilustra la vida y el ejemplo de muchas heroínas anónimas que por generaciones han sacrificado la comodidad personal para entregarlo todo a la lucha por una sociedad más justa.

Judith Grisales, Miriam Narváez se cuentan dentro de nuestros fundadores. Ellas vivieron y soportaron el calvario de la violencia de los años 60 del siglo pasado y se levantaron en armas para redimir al pueblo de su condición de miseria y destierro. Madres que participaron en la dura tarea de forjar un ideal de lucha a las futuras generaciones de combatientes guerrilleras; ellas, junto a Manuel y Jacobo son pioneras de este ejército de hombres y mujeres humildes.

Ya en la década de los 70 y 80 encontramos combatientes guerrilleras que asumen importantes responsabilidades en la organización, mujeres que se destacaron por su valentía y coraje para enfrentar al régimen. Las vimos en el campo de batalla junto con sus compañeros, algunas sobresaliendo por su capacidad para dirigir y llevar a cabo tareas al mando de tropas, como Carolina en el 5º Frente y otras tantas que entregaron su vida al ideario revolucionario.

Ya en los años 90 y 2000; se dio a conocer en Colombia y el mundo otra generación de mujeres farianas, entre ellas Mariana Páez, Judith Rondón, Sandra Grande y Yira Castro, cuadros sobresalientes en el accionar político-militar cuyas vidas se apagaron en medio del enfrentamiento con el enemigo. Gracias a todas ellas, nosotras, la generación actual de combatientes tenemos el deber de llevar en alto las banderas que heredamos de nuestras predecesoras y no hay mejor forma de sacar adelante este compromiso que el trabajo permanente de cada una de nosotras.

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