Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Las FARC-EP y los creyentes.

Al amanecer, cuando el sol imponente lanza sus primeros rayos para iluminar campos y ciudades, los hermanos creyentes despiertan y agradecen a Dios el nuevo día. Mientras tanto en los campamentos de las montañas colombianas, los guerrilleros de las FARC-EP, abrimos los ojos y nos llenamos de júbilo por conservar aún la vida, pese a que las criminales manos del régimen se ensañen tratando de arrebatárnosla.

Y así unos y otros, nos encontramos celebrando la vida y enfrentando sus vicisitudes. Ha pasado el tiempo y hemos descubierto que creyentes y guerrilleros no somos polos opuestos, hemos llegado a comprender que los principios de Jesús de Nazaret y las ideas de Carlos Marx se entrelazan sutilmente; el hijo del carpintero ha dejado de ser una imagen de yeso y el filósofo alemán ya no es un emisario del demonio.

Las necesidades espirituales y materiales nos han puesto a cristianos y revolucionarios a mirar en el mismo sentido, ya que este ruin sistema económico ha colmado  de tristeza y angustia nuestro porvenir;  ha llegado entonces la época de sumar a nuestras oraciones, el valor para luchar por un mundo mejor, siguiendo como ejemplo el coraje de David al enfrentar a Goliat.

En Colombia, país de la desigualdad social, el 95% de la población cree en Dios, cualquiera que sea su religión, iglesia o secta religiosa;  lo trascendental es que en su mayoría son pobres, de la misma clase social a la cual pertenecemos los guerrilleros y por la cual luchamos fielmente. El sistema ha intentado profundizar nuestras diferencias para que nos concentremos en discutir entre nosotros y siga reinando la injusticia social y la tiranía. Por eso,  la tarea de la unidad es un deber moral en defensa de la propia dignidad humana.

No es posible seguir callando, mientras los medios de comunicación se deleitan promoviendo la mentira, el egoísmo y la traición, embriagados en la doble moral, en banalidades y vacíos, que invitan a “venderse por un plato de lentejas”; ese no puede ser el destino de la gente buena y sana que sueña un futuro mejor para sus hijos, donde la conciencia no tenga precio y lo esencial sea el respeto por los demás, el amor reciproco y la fraternidad. La perversión capitalista y la degradación de nuestra sociedad no deben continuar oprimiéndonos el alma, el corazón y el estómago.

Un pastor evangélico o un sacerdote católico va pueblo a pueblo, casa a casa, llevando su credo y difundiendo su religión. A su vez un guerrillero fariano recorre áreas enteras hablando de sus convicciones y transmitiendo las propuestas de las FARC-EP. Podríamos catalogarnos todos como misioneros, porque defendemos y propagamos nuestros proyectos de vida, que van de la mano erguidos en las virtudes y los valores humanistas.  

Evangélicos y católicos oran por la paz, que también es el clamor de los combatientes farianos, que empuñamos las armas (porque el régimen nos obligó) precisamente para alcanzarla; y que estamos convencidos, solo será posible en la medida que sean menos los explotados y que la participación democrática sea una práctica política real.

Una plegaria religiosa y un discurso político en dirección al progreso y desarrollo del pueblo están íntimamente ligados porque el evangelio cristiano y la causa revolucionaria están ambas contenidas por la fuerza del cambio personal y colectivo, por la fuerza de un mañana mejor, por la multiplicación y repartición del pan, por la tierra prometida, por el pueblo liberado, por la caída del yugo opresor.

No puede decirse cristiano quien no repudia el fascismo y la muerte que arrastra, quien no contradice las medidas neoliberales y sus crueles consecuencias. Ni puede decirse revolucionario quien irrespeta la libertad de culto e impone a fuerza su propia corriente de pensamiento, menos puede decirse marxista aquel que enceguece en el sectarismo y no acepta las prácticas tradicionales e idiosincrasia de su pueblo.

Las FARC-EP cumplen 50 años de existencia, por sus filas han pasado miles y miles de hombres y mujeres, soñadores y soñadoras, que creemos que una Nueva Colombia es posible, Reconstruida y Reconciliada aunque los militaristas se opongan;  aun así perseguimos nuestra meta y aunque el ejército burgués ostente la consigna de “Fe en la causa”, somos las FARC-EP, quienes realmente confiamos en la victoria, sabemos que el poder para el pueblo será una realidad, y no una utopía, “la fe mueve montañas”, la esperanza y la perseverancia también.

Aquí en las FARC-EP está Olga, una joven de 20 años que ingreso consciente de sus anhelos y proyectos. Al llegar a filas,  a diferencia de muchas otras guerrilleras no sabía bailar porque provenía de una familia evangélica que vivió toda la vida en área guerrillera. Olga desde niña compartía con los luchadores guerrilleros y mientras les brindaba como buena cristiana un vaso de agua a los sedientos visitantes, los escuchaba contar historias de combates contra el mercenario ejército colombiano. Fue empapándose de los objetivos de las FARC-EP, del proyecto político que planteaba tierra y apoyo a los campesinos como sus padres que carecían de todo; educación para el pueblo a lo cual ella misma no había podido acceder. Finalmente y por su propia voluntad dejo en su casa las faldas largas y se puso el uniforme guerrillero, supo que aún en filas podría orar a Dios. Olga no baila, pero hay que ver con cuanto entusiasmo canta música revolucionaria, lo aprendió en los cultos a los cuales asistía cada domingo porque evangélico que se respete, entona con fuerza música de alabanza, grita y hasta llora transmitiendo su mensaje de Dios.

Olga ha logrado unir sus grandes motivaciones, todo porque en su iglesia y en la militancia partidaria le han sembrado la alegría, y el amor al prójimo. Ni los evangélicos son aburridos, ni los guerrilleros son malvados. Olga nos recuerda al cura Camilo que cambio la sotana por el uniforme verde oliva, ambos cambiaron un traje de lucha por otro traje de combate…

Tomado de:

Resistencia, Bloque Comandante Jorge Briceño de las FARC-EP http://frentean.org/?page_id=1818

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A propósito de la Columnista

Isabela Sanroque

Isabela Sanroque

Guerrillera del Bloque Jorge Briceño, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP.