Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

En Colombia fue Alfonso López Michelsen el autor de la teoría de golpear duro a la guerrilla, debilitarla al máximo y luego traerla a la mesa de conversaciones para obligarla a aceptar la rendición.

Álvaro Uribe implementó la fórmula sobre la derrota militar definitiva de las FARC-EP y en eso empleo los cuatro años de su primer gobierno. No lo logró. Después pidió otros cuatro años y se hizo reelegir tramposamente.

Incrementó hasta niveles impensados el presupuesto de guerra, desarrolló el Plan Colombia, el Plan Patriota, el plan Victoria, tensó la guerra hasta máximos niveles, e hizo los mayores esfuerzos bélicos, y tampoco lo logró.

Juan Manuel Santos asume la presidencia convencido que el momento final para el movimiento guerrillero había llegado. Dio pleno crédito a los informes de inteligencia militar, que le reportaban estragos, creyó que los bombardeos de precisión causados en las filas guerrillera; iría a generar supuestas masivas deserciones, desánimo y desmoralización de los combatientes y, al pretendido aislamiento político nacional e internacional de las FARC-EP.

Santos y sus asesores, suplantaron la realidad por sus deseos, partieron de esas premisas para diseñar una estrategia frente a la insurgencia.

El 7 de septiembre de 2010, el presidente hace llegar al Comandante Alfonso Cano, una comunicación en la cual proponía iniciar contactos directos, discretos y secretos, en el exterior, que pudieran desembocar en diálogos para encontrar una salida política al largo conflicto armado colombiano.

Las FARC-EP aceptan el reto. Exigió que el primer encuentro se realizara en territorio nacional, cuestión aceptada por el gobierno. Luego las reuniones serían trasladadas al exterior.

Se realizaron varios encuentros previos para la discusión sobre: garantías a los comandantes guerrilleros en sus desplazamientos y durante el tiempo que duren las conversaciones, logística, escogencia de países garantes y acompañantes, número de plenipotenciarios, integrantes de las comisiones, extracción de guerrilleros desde las selvas colombianas y su traslado a Cuba, país acordado entre las partes para desarrollar los diálogos.

El 23 de febrero de 2012, los plenipotenciarios del gobierno llegaron a la Habana, para encontrarse con  la contraparte guerrillera.

Desde el comienzo la delegación oficial se empecinó en que la guerrilla tenía que hacer entrega de las arma y someterse a la justicia transicional, para pagar algunos años de cárcel u obtener penas alternativas.  A cambio el gobierno ofertaba garantías para la reinserción de los guerrilleros a la vida civil. Por más que se abordaran otros asuntos, siempre se desembocaba en esos temas.

La tensión llegó al clímax coincidente con el momento en que se desarrollaba la Cumbre de las Américas en la ciudad de Cartagena, donde hicieron presencia los jefes de Estado y de gobierno del continente. El presidente quería dar a conocer en ese escenario que se conversaba con las FARC-EP y sus delegados presionaban en las reuniones tratando de sacar la mayor ventaja posible antes de tal anuncio. Esto no les funcionó.

Por largas horas pareció que el proceso había muerto antes de nacer.

El fino tacto, la experiencia diplomática y la inteligencia de los delegados de Cuba y Noruega, países garantes; fueron determinantes para encontrar una solución aceptable para las partes.

Superado el momento más crítico del encuentro exploratorio, las partes centran los esfuerzos en la construcción de un Acuerdo General y la Agenda, los cuales tenían que ser abordados por una Mesa de Diálogos con participación popular que deliberara de cara al país.

Ni la Mesa, ni la participación ciudadana, ni lo de cara al país, le hace gracia al gobierno. Eso le produce urticaria. El mezquino cerco de acero que aun trata de imponer el gobierno, en la práctica se ha venido rompiendo. La apertura e instalación de la Mesa se hizo en Oslo, la participación ciudadana, por encima de las amenazas de judicialización de personas y organizaciones; se ha venido imponiendo y el silencio impuesto a los acuerdos parciales, cayó hace poco por la embestida de la opinión pública y la exigencia de la guerrilla.

A cuatro años y tres meses desde el momento en que las FARC-EP recibió la primera comunicación del presidente, y los dos transcurridos de haber realizado la primera reunión de la Mesa en la Habana, a pesar del infernal bombardeo, descarga de artillería y guerra sucia desatada contra el proceso, por los "enemigos abiertos y agazapados de la paz", tal como los describió Otto Morales Benítez; de los ataques inclementes de la mayoría de los grandes medios de comunicación y de periodistas fletados; de cierta cobardía del gobierno para defender el proceso; éste ha dado frutos innegables.

"El más destellante logro de 2 años de proceso de paz en la Habana es la progresiva expansión del sentimiento de reconciliación en el corazón de los colombianos" dijo el Comandante Iván Márquez, en la rueda de prensa realizada en el Palacio de las Convenciones, el 19 de noviembre, al conmemorar el segundo aniversario de la existencia de la Mesa de Diálogos.

Pensando en no matar la esperanza de la paz para Colombia, respaldados por  el trabajo de orfebres de los equipos de la alta diplomacia  cubana y noruega; el aporte del CICR; es que  las FARC-EP toman la decisión soberana de dejar en libertad al General Rubén Darío Alzate Morenos, sus escoltas y acompañante  y, a dos soldados profesionales capturados en combate, en el Departamento de Arauca. Esto hubiera sido impensable tres años atrás y se convierte en prueba reina de los avances incuestionables de los diálogos en la Habana.

Hay otros logros de importancia obtenidos en los tres acuerdos parciales logrados hasta el momento: creación del fondo de tierras, distribución de tierras para quienes carecen de ella y ampliación de quien poca tengan,  formalización de la propiedad, laboralización de los trabajadores del campo, salud, vivienda, educación, crédito, asistencia técnica, regadíos, obras de infraestructura, inversión, sustentación de precios, aperos, silos, proyectos productivos, seguro de cosecha, servicios públicos, mercadeo, economía campesina, defensa de la tierra y el territorio, zonas de reserva campesinas, territorios indígenas, multiétnicos y multiculturales… la lista sigue y crece con lo alcanzado en participación política y en solución al problema de las drogas ilícitas y lo que se comenzó a trabajar en víctimas.

A pesar de la existencia de 28 salvedades sobre temas cruciales, sobre los cuales hay que volver antes de la firma de un posible acuerdo final; lo cierto es que desde los Acuerdos de la Uribe, firmados en 1984, con el presidente Belisario Betancur, donde el Estado colombiano perdió la oportunidad  feliz e irrepetible de haber  logrado sacar  una paz casi gratis, nunca después se volvió a avanzar tanto en, tan corto tiempo; como en el proceso actual.

Estos dos años de diálogos son clarines que anuncian las posibilidades de la alborada de la paz para Colombia. Esas posibilidades pueden convertirse en realidad si la unidad en el movimiento popular logra  crear una nueva correlación de fuerzas que aisle a los guerreristas y, con organización, movilización y lucha de masas participe activamente para hacer cumplir el postulado en cuanto a que la paz es un deber y un derecho perteneciente a todas y todos los colombianos.

"Cincuenta años de guerra, no se acaban en cincuenta semanas", dijo JMS en su reciente gira por Europa. Es cierto, por eso decimos que el desafío de llegar a un acuerdo final sigue vivo y más aún el de la construcción de la paz.
 

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