Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Es necesario reafirmar lo que las FARC-EP ha dicho tantas veces: La Mesa de diálogos no es un escenario para hacer la revolución socialista. El diálogo en las FARC-EP lo vemos como la posibilidad de cambiar la forma tradicional del establecimiento de hacer política en Colombia. Lo que buscamos en La Mesa, es que la población colombiana viva en paz, que pueda salir a la calle a protestar por sus derechos sin que la asesinen o la metan a la cárcel.

La violenta represión al conflicto social generó el conflicto armado.

El primero: la miseria, el hambre, el desempleo, los salarios de miseria… el abandono del campo, la expropiación latifundista realizada contra los campesinos; en campo y ciudades condiciones de vida precarias. Educación y salud para unos cuantos. Ante esta situación la población se organiza para pelear por sus derechos y ¿que se encuentra? La represión estatal. Pero no cualquier represión. Asesinatos y encarcelamientos. 

El segundo: el asesinato político, la expropiación a los campesinos a sangre y fuego ha sido práctica cotidiana realizada por liberales y conservadora apoyados por algunos sectores de la iglesia católica y la policía.

La historia nos lo cuenta: la masacre de las bananeras, los asesinatos de Jorge Eliecer Gaitán, Guadalupe Salcedo, Charro Negro, el ataque a Marquetalia. Todos hechos pensando acabar con la resistencia. Y ¿qué generaron?, el conflicto armado. Esto, así de sencillo, quiere decir que si se elimina el conflicto social, si se dan garantías para luchar sin ser asesinado o encarcelados, se elimina el conflicto armado.

Y el capitalismo en todos estos años de confrontación generó otros fenómenos inherentes a él como el narcotráfico. La miseria en la que día a día han sumido al campo, incluida la población urbana, ha generado ese ejército de cultivadores y raspachines de coca, la formación de miles de “laboratorios” y de grupos de mafiosos medios y grandes amangualados con gente como Uribe Vélez para seguir viviendo de las miserias de la gente colombiana.

Por eso los acuerdos a los que se ha llegado son parte de las leyes y normas de la “democracia” colombiana actual que ni siquiera cumple y quieren hacer parecer como capitulaciones. Como son tan reaccionarios ni siquiera aceptan que son sus propias leyes, no las del socialismo a las que le tienen tanto miedo porque pierden el privilegio de que unos pocos tengan lo que es de todos y todas.

Y hay otras cosas en los acuerdos que son logros para Colombia porque ponen en el tapete la necesidad de desarrollar el campo, que en pleno sigo XXI aun sigue arando la tierra  con bueyes, cargando la comida a lomo de mula, abriendo la montaña con candela. Y sus pobladores viviendo en casuchas sin las más mínimas condiciones de vida digna, sin agua potable, acueducto, energía; mucho menos educación y centros de salud.

La paz no puede ser el silencio de los fusiles después de más de 50 años de confrontación a cambio de nada para todos y cada unos de los colombianos y colombianas. Después de tantos muertos, desaparecidos, encarcelados. Y no buscamos nada personal para la guerrillerada. Sí, garantías de seguridad en la eventualidad de salir de las montañas a realizar la política en la legalidad sin que seamos asesinados.

El pataleo del Centro Democrático muestra su esencia reaccionaria y es más mediático que otra cosa. El supuesto “grave riesgo para la certidumbre jurídica del campo” colombiano no es más que la pérdida de esa práctica cotidiana de expropiar a los demás: antes con los “pájaros” ahora con los paramilitares.

Esa otra parte, la de “propietarios legítimos y empresarios”, es la lucha de los comunistas por el socialismo, esa no es en La Mesa. El pataleo de los enemigos de la paz simplemente es de que nada cambie para que ellos y ellas sigan robando al pueblo colombiano.
 

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A propósito de la Columnista

Candelaria Viva

Candelaria Viva

Guerrillera de las FARC-EP