Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

En esta temporada  del año muchas de las familias colombianas comparten una amalgama de sentimientos propios del ambiente que transmiten las celebraciones decembrinas.  Alegría, regocijo y demás sensaciones, son el corolario del encuentro en familia y con los seres queridos.

Pese a que  nosotros no somos religiosos practicantes, sí conservamos y respetamos las costumbres de nuestro pueblo ya que el  compromiso revolucionario  también se combina con el sentir de las tradiciones:

Celebramos por ejemplo el 24  y el 31 de diciembre, con el cual inicia la esperanza de un nuevo ciclo de la vida a partir del año viejo que se esfuma entre nubes de pólvora y voladores.

Para muchos de los farianos la navidad también es sinónimo de sentimientos encontrados. En las filas guerrilleras la navidad se celebra muy pocas veces en forma tranquila por la constante actividad militar.

Cuando tenemos oportunidad, la navidad y el año nuevo los celebramos con horas culturales o con un gran partido de futbol o voleibol y las tradicionales comidas típicas de la región donde opera cada unidad. Las FARC-EP se componen de hombres y mujeres de diferentes regiones , por lo tanto la riqueza de nuestro festejo es íntegra, por cuanto vincula la esencia cultural de cada parte de nuestro territorio  representado en  nuestros militantes: Indígenas, llaneros, costeños, afros, vallunos, paisas etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El imaginar la felicidad de nuestros seres queridos en la distancia, nos trae gratas reminiscencias y nos recuerda que al igual que nosotros bajo el amparo de ese hogar natural que es la montaña, ellos allá en la distancia, también rememorarán para el hijo o el hermano ausente un recuerdo cálido. Eso nos reconforta y  nos alienta a soñar que ojalá en una noche temprana de  24 de diciembre podamos  regresar ya en paz,  con ellos, que aguardaron por nuestro regreso bajo un nuevo cielo rojo liberado.

Esta felicidad no es solo nuestra, de los que hoy combatimos, ya que aquí muy cerca de nuestro corazón nos acompaña la fuerza de nuestros compañeros, unos  enfermos  otros lisiados, por esta guerra, pero a pesar de sus limitaciones físicas nos acompañan y animan con su ejemplo de moral  revolucionaria, esa moral que es la fuerza que  mantiene viva nuestra esperanza. Así mismo, sentimos la presencia de nuestros camaradas prisioneros en las cárceles del régimen por defender banderas de dignidad y libertad.

Como los recuerdos son luces que iluminan momentos guardados en la caja de las vivencias, celebramos estas fechas al lado de seres que hoy ya no están, porque esta celebración no es propia exclusivamente de los que estamos vivos, también recordamos a los caídos en el fragor de la guerra y a los miles de luchadores que con su tradición, ejemplo y fidelidad al compromiso adquirido, envejecieron junto a nosotros, compartiendo navidades plenos de sabiduría  ancestral y transmitiéndonos su experiencia para la construcción de la Colombia Nueva.

Viene hoy a mi memoria, el año 2009. Estando en la región de Marquetalia: la región donde nacieron las FARC-EP. Fue allí precisamente donde pasé una de las navidades que más recuerdo. Estaba con nosotros nuestro inolvidable comandante Alfonso Cano en compañía de algunos camaradas que hoy hacen parte de la delegación.  Recuerdo que nos tocaba caminar  40 a 50 minutos por una loma, cargados de verduras, frutas, y otras viandas.

A nuestro regreso al campamento, nos esperaba en la entrada, el ecónomo, (encargado de distribuir las provisiones por partes iguales), al llegar, este camarada nos tenía ya preparada una deliciosa limonada que en segundos bebíamos,  nos mirábamos unos a los otros y nos reíamos de ver  el estado en que llegábamos: sudados, mojados, cansados, embarrados, pero felices, sabíamos que en esas arrobas que traíamos a nuestras espaldas, venía lo de la cena navideña.

Se acercaba el camarada Alfonso y nos preguntaba, "¿cómo les fue camaradas?", él siempre estaba pendiente de nuestra llegada, se apersonaba que cada uno de los remolcadores hubiese tomado limonada hasta calmar la sed, recuerdo que ese día nos habló  unos breve minutos y nos dijo: "bueno camaradas, como hoy es navidad tenemos buñuelos y natilla y con lo que ustedes han traído reforzaremos la cena".

Estábamos felices, el oficial dio la orden de formar. Formamos y salimos en línea hacia la oficina del comandante, allí estaba él otra vez en persona, con una gran sonrisa. Nosotros nos mirábamos y nos reíamos con cierta dosis de picardía pues sospechábamos que algo bueno estaba a punto de suceder.

Él nos miró a todos y preguntó "¿falta alguien fuera de los guardias?".

El oficial de servicio respondió que faltaban algunos que estaban terminando de adobar la carne,  entonces ordenó llamarlos y en cuanto llegaron, empezó a sacar pequeñas bolsas con unos modestos regalos, cada bolsa con su respectivo nombre. Ese era nuestro comandante, un hombre que amaba a sus guerrilleros y que siempre estaba atento a nuestras tristezas y alegrías.

Esos son mis recuerdos, allá en las montañas de Colombia los guerrilleros y guerrilleras igual que los que estamos en la Habana soñaremos con una Nueva Colombia, donde todos los niños y niñas tengan no solo una navidad, sino todos los días, para asegurar una vida plena en ese mañana. Feliz navidad y un próximo año nuevo lleno de éxitos.

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A propósito de la Columnista

Camila Cienfuegos

Camila Cienfuegos

Guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP desde Octubre 2012