Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Soy, somos insurgentas, llevamos la rebeldía en el  alma, la injusticia  nos remueve las entrañas, el desamor nos desconsuela, la inactividad nos atonta. Seremos siempre mujeres combatientes es decir mujeres dedicadas  a construir una sociedad, donde la felicidad sea lo corriente, la justicia una manera de ser, la libertad una ética y la política una comunicación fluida con el bienestar. Somos soñadoras, ¡éramos guerrilleras!.

Eran las nueve de la mañana cuando llegamos al sitio donde nos estaban esperando, al descender de los carros divisamos aquellos rostros cargados de alegrías, todas nos sentimos emocionadas al ver a las compañeras ahí esperándonos, era difícil dejar de mirarnos, era como si nos escaneáramos las unas a las otras; al fin, rompimos en un caloroso abrazo que parecía interminable y nos susurrábamos los nombres. Ellas eran personas muy especiales, ex-combatientes  insurgentes que cargaron un fusil en su hombro como nosotras, y que habían dejado la guerra.

Iniciábamos el encuentro con la delegación de ex-guerrilleras nacionales e internacionales. En representación de las guerrillas colombianas se encontraban excombatientes del Quintín Lame, del Movimiento 19 de Abril (M-19), del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Popular de Liberación(EPL) y en representación de las guerrillas de otros países se encontraban mujeres de la  Unión Revolucionaria Guatemalteca-(URNG), del (IRA) Irlanda del Norte, del Congreso Nacional Africano (CNA) de Sudáfrica, de Indonesia y del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMNL) del El Salvador.

Después de los abrazos y las presentaciones, nos dirigimos  al salón de protocolo del Laguito donde nos esperaban los medios de comunicación, cada una de las delegaciones ocupó su respectivo lugar. Las invitadas iniciaron el evento con un acto simbólico, veíamos la luz de la esperanza y escuchábamos estas palabras: “soy, somos insurgentas, llevamos la rebeldía en el  alma, la injusticia  nos remueve las entrañas, el desamor nos desconsuela, la inactividad nos atonta. Seremos siempre mujeres combatientes es decir mujeres dedicadas  a construir una sociedad, donde la felicidad sea lo corriente, la justicia una manera de ser, la libertad una ética y la política una comunicación fluida con el bienestar. Somos soñadoras, ¡éramos guerrilleras!”

Seguidamente dieron inicio a la lectura de documentos María Paulina Rivero y Victoria Sandino representantes de la Sub-comisión de Género del Gobierno Nacional y de las FARC-EP respectivamente. Al terminar la lectura estábamos silenciosas.

Observábamos a la canciller María Ángela Holguín y con aires de curiosidad al nutrido grupo de militares que estaban al frente, mientras los camarógrafos salían del espacio.

Al terminar la lectura de los documentos,  empezamos a escuchar las intervenciones de cada una de las excombatientes y logramos conocer el cúmulo de conocimientos y experiencias vividas. Estremecidas escuchamos sus relatos de vida en la época de combatientes, eran tan parecidos a los nuestros. Nos hermanábamos oyendo sus palabras de lucha, su paso por las cárceles, la persecución a sus familias, sus convicciones indestructibles.

Por otro lado, identificábamos los problemas que enfrentaron las organizaciones guerrilleras en el proceso de dejación de las armas y la reincorporación a la vida política, económica y social y  los retos que afrontaron las mujeres en ese proceso de reincorporación tanto en lo colectivo y lo individual y las lecciones aprendidas, especialmente en los ámbitos familiar, comunitarios, político y económicos.

Conocimos por ejemplo que en los procesos de reincorporación de sus respectivos países, no hubo enfoque de género, no se garantizó la participación políticas de las mujeres, ni su reconocimiento como sujetas políticas y muchas tuvieron que regresar a los roles tradicionales, enfrentarse a la estigmatización y la doble moral, negando y ocultando su identidad de excombatientes; y para completar, la falta de  apoyo del Estado en el campo psicosocial y académico.

Al día siguiente se adelantaron reuniones bilaterales, nosotras nos reunimos en horas de la mañana. Hicimos un intercambio de experiencia, compartimos historias de nuestras vidas guerrilleras. De parte nuestra hicimos preguntas de cómo fue el transito de la mujer en el proceso de reincorporación, si la reincorporación fue colectiva o individual y de parte de las ex-combatientes nos preguntaban cómo era el tema de la dejación de las armas, cómo iba a ser el transito nuestro a la política abierta, si era suficiente firmar una paz; si con ello terminarían las persecuciones, tanto a ex-combatientes como a luchadores  y luchadoras sociales.

Para terminar, podemos decir que este encuentro de mujeres dejó muchas expectativas, abundantes experiencias y demasiado trabajo. Habernos escuchado nos queda claro que aún falta mucho por hacer y que es gratificante saber que las experiencias y el trabajo de estas mujeres serán insumos y puntos de partida para incorporar  en el punto 3 de la Agenda, Fin del Conflicto, un adecuado enfoque de género.

Podemos expresar que fue una experiencia magnífica para nosotras, porque así podemos vernos como el espejo del futuro.

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