Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

La construcción de la paz con justicia social debe asumirse desde la perspectiva de género, y establecer cuáles son las condiciones de las mujeres colombianas en los distintos espacios de la sociedad. Así se garantiza que todos los puntos discutidos y acordados en La Mesa, contengan iniciativas encaminadas a superar las desigualdades e inequidades históricas en ese campo.

Con las propuestas presentadas por las FARC-EP se busca cerrar la brecha de las desigualdades de las poblaciones rurales, garantizar el pleno ejercicio de la política y participación democrática de todos los sectores sociales y resolver las causas que generaron la violencia que vive Colombia hace más de 60 años.

En el mismo sentido, el proceso de paz y las luchas populares deben contribuir a nivelar y reconocer en igualdad de importancia, la responsabilidad de las féminas en la reproducción social, entendida como la  responsabilidad de la familia y el hogar; al mismo nivel del trabajo productivo de todas las mujeres y de manera especial el de las pobres de la ciudad, las campesinas, indígenas y afro-descendientes. Es necesario permitirles protagonismo en la participación política, en la toma de decisiones económicas y sociales, y en el manejo de recursos con equidad de condiciones.

El protagonismo de las mujeres no significa la desvaloración de los hombres, por el contrario, debe representar la puesta en marcha del trabajo de hombres y mujeres en la construcción de un país realmente democrático, plural, justo y soberano.

Para lograr este anhelado propósito es necesario transformar las relaciones sociales hacia una sociedad en la cual los derechos económicos, políticos, sociales y ambientales sean plenamente garantizados por el Estado; transferir al conjunto de la sociedad el cúmulo de responsabilidades sociales que hoy recaen sobre las mujeres, como el cuidado de los niños, los ancianos y los enfermos, la alimentación, el vestuario, la educación, etc.

“Libres de esas cargas, las mujeres podrían romper con la servidumbre doméstica y desarrollar plenamente sus capacidades como miembros creativos, productivos y protagonistas de la sociedad, y no sólo como seres reproductivos dedicados a las cuestiones domésticas”, afirmaba Lenin, hace ya casi una centuria.

Es el proceso de paz un importante escenario para comenzar a resarcir la enorme brecha de desigualdades y discriminación contra las mujeres. Por ello, en las FARC-EP y por lógica en su Delegación de Paz, valoramos altamente y apoyamos a las mujeres que luchan por sus propias reivindicaciones al tiempo que lo hacen por la justicia social, por el bienestar y el buen vivir de toda la población.

Le apostamos a una real participación política, desde una perspectiva de género clasista y popular, que incida en los espacios políticos del movimiento popular y de los distintos escenarios de la política pública, en condiciones de equidad, donde las mujeres puedan jugar un papel protagónico. Y de esta manera avanzar en la trasformación de las relaciones de opresión y explotación capitalista y patriarcal. 

 

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A propósito de la Columnista

Victoria Sandino Palmera

Victoria Sandino Palmera

guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de paz de las FARC-EP desde mayo 2013.

@SandinoVictoria