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8 de marzo,

  • ¿Usted sabe quiénes son ellas?

    Ocho mujeres que trabajan en los alrededores del Museo de Antioquia decidieron hacer parte de un cabaret feminista propuesto por la artista bogotana Nadia Granados. En el escenario se ven mujeres que han transformado sus vidas a partir de esta experiencia.

  • Conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora

    8 de marzo con las mujeres del común. 
    Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.


    Nos encontramos conmemorando el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Un día para manifestar ante la sociedad capitalista-patriarcal-colonial, que las mujeres han venido construyendo importantes movimientos sociales y políticos que reivindican la transformación en las condiciones de vida precarias que enfrentan diferentes mujeres alrededor del planeta.

    A partir del reajuste estructural neoliberal que atravesó América Latina en los años 80, las condiciones laborales para muchas mujeres y hombres en nuestro país cambiaron. Especialmente para las mujeres, las condiciones de informalidad laboral, de rebusque, de trabajo doméstico no remunerado se han agudizado. En general, la población colombiana sufre un desempleo del 9.4% en 2017 (DANE). Siendo los territorios periféricos como Chocó y parte de la costa pacífica, así como los territorios fronterizos como Cúcuta y Nariño los que más altos índices de pobreza sufren actualmente. No obstante, frente al panorama de desempleo nacional, existen fuertes diferencias en los niveles y afectaciones del desempleo para las mujeres en nuestro país, asociadas con la baja participación de las mujeres en el mercado laboral y en la ocupación, la brecha salarial que indica un menor pago para las mujeres aun cuando estas realicen un mismo trabajo que los hombres y un mayor desempleo estructural asociados a patrones de situación socio-económica y étnico-racial.

    Como bien lo reseñó el informe sobre situación laboral de las mujeres en Colombia de la Escuela Nacional Sindical (ENS) en 2014, el trabajo de las mujeres se mueve entre aquello que se identifica como lo invisible, lo precario y lo desigual. La primera conclusión manifiesta por el informe es, en definitiva, que las mujeres son las más pobres entre las pobres. A esto se suma la dura situación que enfrentan las mujeres pertenecientes a los pueblos étnicos que, a causa del racismo estructural, la pobreza alcanza niveles alarmantes de afectación. En síntesis, el informe relata la dura situación que enfrentan tanto las mujeres urbanas como las mujeres del campo, las cuáles según la ENS, son las que menos independencia económica presentan. Además, de incorporar el análisis sobre la desprotección social que padecen 3 de cada 10 mujeres en el país, que no tienen ninguna cobertura de seguridad social, ni de salud, ni de pensiones.

    Estas son las condiciones laborales de las mujeres hoy en Colombia, iguales o más precarias de las que se vivieron a inicios del Siglo XX, cuando las mujeres socialistas denunciaron las precarias condiciones de trabajo que enfrentaban en las fábricas de Europa y EEUU. En Colombia, particularmente María Cano, Betsabe Espinosa, Juana Julia Guzmán entre otras, denunciaron en diferentes lugares del país esta condición de pobreza de las mujeres, haciendo un fuerte llamado a la organización y a la protesta social para garantizar derechos de asociación que disputaran un mejoramiento de las condiciones del horario laboral, de los entornos de la producción e incluso, del tiempo social que pudiera ser invertido para el estudio y el esparcimiento, recursos claves en la calidad de vida de mujeres y hombres en el país.

    Por todo la anterior, la FARC se suma hoy, igual que años atrás, a la conmemoración del 8 de marzo, esta vez, agrupando las consignas del movimiento feminista y de mujeres internacional que convocan a realizar el Paro de Mujeres como forma de evidenciar esta dura situación, pero también nos unimos para manifestar el deseo de transformar las condiciones estructurales de la desigualdad económica, social, política y cultural que vivimos las mujeres en todo el mundo. También hacemos nuestras, las consignas de las mujeres racializadas que evidencian que hace falta sumar la situación que viven las mujeres migrantes de nuestro país y de otros que atraviesan duros conflictos bélicos, donde son las mujeres sobre todo racializadas, mujeres negras, gitanas, musulmanas las principales expulsadas de sus comunidades para realizar trabajos domésticos y sexuales absolutamente precarizados y en contextos de violencia extrema que no les permite tener unas condiciones de vida digna, como es debido. Siendo las mujeres racializadas las principales afectadas por la discriminación y las que no se pueden sumar al paro porque seguramente pierden sus trabajos

    Las mujeres y hombres farianos, nos sumamos a la jornada de Paro Internacional, pero además ratificamos nuestra voluntad de paz expresada desde los diálogos de La Habana, puesto que afirmamos que la implementación del Acuerdo de la Esperanza es la garantía para avanzar en la eliminación de las desigualdades que vivimos en el país. Por este motivo, exigimos se cumpla con lo pactado y avancemos en el mejoramiento de las condiciones de vida del campo colombiano, en la ampliación de la democracia que permita la participación política a los sectores históricamente excluidos de nuestra sociedad, que avancemos en el proceso de reincorporación de las y los exguerrilleros, además de ofrecer todos los beneficios pactados para la reparación integral de las víctimas del conflicto.

    Estamos aquí como ayer, como hoy, como siempre, en el centro de las reivindicaciones del pueblo colombiano, promoviendo el liderazgo y la autonomía de las mujeres como garantía de una paz con justicia social para todas y todos.


                                                             Comisión Nacional de Mujer, Género y Diversidad

                                                                Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

  • SALUDO A LAS MUJERES DE LA PAZ

    kkjHoy 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras

    Es un honor extender un saludo desde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC-EP, a todas las mujeres en Colombia y en el mundo, que enarbolan las banderas de la dignidad femenina, como requisito ineludible para la construcción de paz con justicia social, que incluya realmente a la diversidad y a la diferencia, con igualdad, respeto y equidad.

    A lo largo de los últimos 53 años, valientes mujeres han caminado las trochas de nuestro hermoso país, estas guerreras han subido montañas, atravesado ríos y curado enfermos; han asumido en igualdad de condiciones con los hombres las rudezas y las crudezas de la vida guerrillera. Nuestras camaradas son un ejemplo de amor y lucha, ellas sí que nos han enseñado el valor de la vida y son ellas quienes con su inmensa capacidad de resiliencia hoy nos ayudan a construir la paz estable, duradera e incluyente que necesita el país.

    El tiempo de Colombia, es tiempo de cambio. Hoy las mujeres y los hombres de nuestra organización marchamos hacia la implementación del Acuerdo Final y sentimos un profundo orgullo al reconocer que esta es la primera negociación de un conflicto armado en la historia del mundo, que asume la aplicación del enfoque de género como elemento transversal en la construcción de paz. Ustedes camaradas y compañeras son las protagonistas de este hecho y serán fundamentales en esta nueva faceta del trabajo político, que ahora es nuestra trinchera de lucha.

    Es lamentable que en pleno siglo XXI se sigan presentando abominables hechos de victimización en contra de las mujeres en Colombia. En promedio, cada día cuatro mujeres son víctimas de feminicidio y el 90% de los casos se encuentran en la total impunidad; además cada día son 22 las niñas que se convierten en víctimas de abuso sexual. En 2016, el Instituto de Medicina Legal registró 6.485 casos de agresión a mujeres, de los cuales 731 terminaron en muertes, mientras que en lo que va del 2017 han asesinado más de 5 lideresas sociales en diferentes lugares del país, lo que ha hecho de Colombia uno de los diez países con mayor índice de feminicidios en el mundo.

    Lo anterior, antes que desalentar nuestra lucha, la impulsa. Por ello, desde las FARC EP saludamos y apoyamos el “Paro Internacional de Mujeres”, pues se hace necesario un ejercicio de la solidaridad de género que trascienda las fronteras. Es urgente elevar un grito en contra de los abusos y de la desigualdad económica, social y política en contra de las mujeres a lo largo y ancho del mundo. Es el momento de exigir el reconocimiento de las tareas domésticas, del cuidado y de la reproducción de la vida como un trabajo, que aun sin ser remunerado, se constituye en otra jornada laboral.

    Las mujeres colombianas son inspiración y ejemplo, es admirable su fuerza, convicción y entrega a la hora de afrontar el duro día a día. Son inmensas las cargas que el modelo actual impone sobre sus hombros. Es el momento de reconocer la lucha de las campesinas, indígenas, mujeres negras y todas aquellas que dignifican y habitan los campos y las zonas rurales, porque entre muchos aportes que emanan de ellas, es claro que sin estas mujeres la vida en las ciudades sería inviable.

    Así mismo, defendemos el coraje y el compromiso de las trabajadoras de las ciudades. Nos referimos a las académicas, las estudiantes, las artistas, las cuidadoras, las desempleadas, las amas de casa y todas aquellas que afrontan con entereza las afujías de una brecha laboral desigual y abusiva. Sin ustedes la construcción de la paz con justicia social es tan solo una quimera, por lo que respetamos su tesón y compartimos su entrega en las tareas que lideran.

    Sabemos que la causa de un país mejor es un asunto de todos y todas. Hemos entendido el papel protagónico que las mujeres tienen en la construcción de la paz con justicia social y sabemos que es arduo el camino, que serán múltiples los ataques en esa búsqueda y para nuestra organización hoy es clara la responsabilidad que tenemos frente a la materialización efectiva del enfoque de género como aspecto transversal, no sólo del acuerdo, sino de nuestra vida. Cuidaremos con celo su correcta aplicación y manifestamos nuestro apoyo claro a las lideresas que hoy nos acompañan en ese camino. A todas ellas muchas gracias por sus aportes.

    Faltarán siempre palabras para manifestar nuestra admiración a aquellas mujeres que ofrendaron su vida a favor de nuestra lucha. Para ustedes honor y gloria. Esperamos con ansia a las que están privadas de la libertad y a aquellas camaradas, compañeras, amigas, hijas, madres que nos acompañan en el día a día, a quienes les manifestamos nuestro deseo de seguir caminando a su lado para seguir aprendiendo con ustedes. Nuestro más caluroso abrazo de esperanza para todas las mujeres víctimas del conflicto, con especial mención para las madres, hijas y compañeras de caídos y caídas en esta guerra. Sus reivindicaciones y banderas de lucha son muestra de lo mucho que nos falta por construir y estamos seguros que juntos y juntas lo lograremos.

    ESTADO MAYOR CENTRAL FARC-EP

    8 de marzo de 2017.

  • Tras el trillo de Manuel Homenaje a la vida y obra de Manuel Marulanda Vélez

    Agradecimiento especial a Inti Maleywa, por llenar de color las memorias y esperanzas de la resistencia en Colombia. Por compartir su obra artística para esta producción.

    En los años 60 ́s, empezaba a materializarse en Colombia la Alianza para el Progreso. Con el triunfo de la revolución cubana en 1959, Estados Unidos temía por el futuro de sus intereses económicos en América Latina al concebir la posibilidad de la victoria revolucionaria en otros países del continente. Desarrolla esta alianza, con motivo explícito de evitar a toda costa el surgimiento de nuevos focos de insurrección popular. Promueve en los estados latinoamericanos programas públicos de bienestar social, a la vez que desarrolla diversas estrategias de control militar.

    Colombia vivía momentos de intensa violencia, que venían de años atrás con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (9 abril de 1948), como uno de sus principales detonantes. Así, para los años 50, se había conformado un importante número de autodefensas campesinas que irían llevando a cabo, para la década entrante, diversos procesos de colonización y asentamiento agrícola: Sumapaz, los LLanos, norte, sur y oriente del Tolima, el Pato, Riochiquito y Guayabero.

    Sin embargo, el gobierno colombiano, influenciado por el temor expreso de los Estados Unidos, da el nombre a estos territorios de Repúblicas Independientes, señalándolas como una amenaza para el desarrollo del país. De esta manera, la presidencia de Guillermo León Valencia ubica a Marquetalia bajo la mira del Plan

    La violencia política en Colombia, no hay duda de eso, ha sido una

    de las más cruentas del continente, con uno de los mayores

    registros de víctimas (asesinatos, desplazamientos,

    desapariciones forzadas, amenazas), en suma una represión

    política por parte del Estado sin precedentes. Uno de los actores

    del conflicto social armado fueron las Fuerzas Armadas

    Revolucionarias de Colombia - FARC, comandadas hasta su

    muerte por Manuel Marulanda. Pero detrás de la historia oficial,

    incluso detrás de su talante guerrero, se han tejido otras voces,

    completamente humanas, dignas y humildes. Escucharlas

    permite aproximarse a la comprensión de la otra historia del país,

    de la Colombia profunda.

    Laso1, enviando, en mayo de 1964 alrededor de 16000 hombres a combatir a esta población campesina. No obstante, siguiendo las orientaciones de Manuel Marulanda Vélez, las familias de la región logran desplazarse con éxito evitando el ataque militar, que es confrontado por un grupo de 48 hombres, también liderado por Manuel Marulanda.

    A partir de este ataque, se crean las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC el 27 de mayo de 1964, y Marquetalia se convierte en el hito fundacional de esta guerrilla. O mejor dicho, en el Mito fundacional, de la mano con la figura de Manuel Marulanda, que adquiere un carácter de héroe mítico dentro de la mentalidad de las tropas guerrilleras, y de la población campesina que comparte los anhelos de las causas insurgentes.

    Acerca de este escrito.

    Se considera que los documentos académicos convencionales, especialmente históricos que han abordado la pregunta sobre los orígenes del conflicto armado en el país y la permanencia en el tiempo de la guerrilla más antigua del continente, no son suficientes para entender este fenómeno. El trabajo desarrollado, por ejemplo, por la Comisión Histórica del Conflicto, surgida en el seno de los diálogos de paz celebrados por las FARC y el gobierno, (2012 -2016) brinda luces importantes para entender estas cuestiones de nuestra historia, no obstante, algunos de sus informes no alcanzan a sumergirse en las

    A lo largo de su enfrentamiento contra el Estado: quince

    gobiernos presidenciales, una junta militar y una dictadura, no

    fueron pocos los esfuerzos de presentarlo y construirlo como

    enemigo interno, como terrorista, bandido y un sinnúmero más

    de calificativos peyorativos. Pocas veces permitieron que su voz

    fuera escuchada, que su figura campesina, sus motivos y su

    historia fueran presentados al país. Tan sólo exhibirlo muerto,

    como cara derrotada del terror.

    1 Por sus siglas en ingles Latinoamerica Security Operation, diseñado por los Estados Unidos en el marco de la Alianza para el progreso.

    pulsasiones emocionales, las convicciones políticas, morales e ideológicas, que alimentaron el imaginario colectivo de la población – guerrillera y civil – para seguir enfrentando el camino trazado desde Marquetalia, por los pasos de Manuel Marulanda Vélez.

    De esta manera, a partir de diversas fuentes de documentación como archivos de periódico, narraciones literarias, música, documentales y demás, se pretende abordar los elementos que la historia brinda, de la mano con las voces propias del movimiento guerrillero y las novelas literarias que a su alrededor giran, para realizar una aproximación al surgimiento de Marquetalia como mito fundacional, y de Manuel Marulanda Vélez como héroe mítico. Asumiendo los retos y riesgos de escribir e investigar desde la otra orilla del río académico junto a las voces que tanto han querido silenciar.

    Es de especial ilustración para este trabajo, la exhaustiva investigación realizada por Arturo Alape sobre los tiempos de la violencia, especialmente en lo que respecta a la serie de libros escritos alrededor de la figura de Manuel Marulanda Vélez: Diario de un Guerrillero (1970), Las muertes de Tirofijo (1998), Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Velez – Tirofijo (1989) y Tirofijo: los sueños y las montañas (1998). Dos razones motivan este acercamiento a su obra, como fuente histórica principal para la elaboración del trabajo.

    En primer lugar, por el acercamiento íntimo que entabló Alape con Marulanda. Estuvó en sus campamentos antes de la Operación Marquetalia, acompañó la fundación de las Farc y compartió con él tiempo después de que esta operación se hubiera consumado. Por su militancia en el Partido Comunista en los años 60, tuvo que desarrollar varias tareas junto a los destacamentos guerrilleros del sur del Tolima, sumado a su carácter, que inspiró en Manuel una confianza poco usual para abrir las puertas de su personalidad y de su historia. En sus acercamientos se sensibilizó frente a su intensidad de vida y experiencia humana. Así lo expresa:

    “Indudablemente es un personaje que a mí me influyó muchísimo. Me influyó muchísimo en un aspecto, que es como el personaje con el cual se podría contar la otra historia, no la historia oficial. Este es un personaje que atraviesa – polémico, querámoslo o no, estemos de acuerdo o no – la historia de este país. Es decir, la historia de este país no solo la atraviesan los López, los Lleras, o los militares (...)

    La biografía de Marulanda parte de un hecho que es también muy interesante: yo conocí a Marulanda en sus vidas y en sus muertes. Cuando anduve en el campo, siempre escuché las historias sobre las muertes de Tirofijo, además eran contadas con un realismo (...) y siempre esas historias terminaban, pero Manuel viene mañana a tomar café a la casa. Era como la idea de transferirle a la muerte un símbolo de alguien que matan tantas veces y que nunca puede morir” (Alape, entrevista 2013).

    La segunda razón que motiva el especial reconocimiento por la obra de Alape, se debe a la afinidad con su forma de escribir y contar la historia. No es un escritor que se pretendiera neutral, no escribió de forma exclusiva para la academia como persona objetiva y alejada de la realidad social. Por el contrario, participó activamente en los sucesos del devenir histórico, vivió en carne propia el acontecer, sobre el cual recreó la historia y dispuso su pensamiento para su transformación. Además, algo fundamental: no es él propiamente el protagonista, ni los archivos históricos (aunque haga uso de ellos), sino especialmente las voces de la gente que cuenta su historia. Es decir, es la historia de la gente contando su vida en voz propia, la que configura el protagonismo de sus escritos:

    “Aprendí a escuchar a la gente, es decir, no solamente como dirigente político escuchaba las historias de la gente, las historias cotidianas, presentes, sino que comencé a escuchar la historia de la historia. Entonces comencé a construir casi que un pensamiento de un futuro historiador. Y entonces, yo como que aprendo a escuchar la memoria, ese transcurrir de la memoria, esas historias colectivas. Y al escuchar todas esas historias es cuando comienza de una manera muy intuitiva a plantearse la necesidad de escribir. Pero ya no escribir para el periódico (...) - Empieza la - transcripción de unas narraciones de tipo testimonial que luego van a ser las fuentes de todo mi trabajo literario, pero también de mi trabajo histórico” (Alape, entrevista 2013).

    Esto implica, no sólo la necesidad de asumir una postura teórica y académica diferente a la disciplina histórica tradicional, en una perspectiva de contar la historia desde la voz marginal de quienes viven sobreviviendo, haciendo uso de mundos literarios y antropológicos para comprender en su complejidad los fenómenos históricos. Implica también, abandonar la burbuja de la academia que se declara neutral en su ciencia, objetiva e íntimamente fiel a la realidad, para asumir una postura política, para situarse al lado de los relatos y narraciones que no tienen lugar en la historia oficial, para tejer sus voces y darles cabida en la construcción de país. Es precisamente desde esta posición, que se desarrolla este escrito.

    Si bien es la obra de Alape la que inspira parte fundamental del texto, sería injusto no mencionar el valioso trabajo de Alfredo Molano, quien, viajando al corazón de las selvas y montañas colombianas, ha ofrecido narrativas históricas que caminan de la mano con las perspectivas teóricas y políticas mencionadas anteriormente. Crudas y hermosas crónicas que permiten sentir la piel de la gente, sus angustias, emociones y sueños, a través de sus propias voces que se escuchan al leer las líneas de sus textos.

    Y por supuesto, la palabra viva de Manuel Marulanda Vélez.

    La estructura del texto se presenta como una composición de narrativa testimonial en la que confluyen varios registros y voces, a modo de collage. Nombramos entonces el registro histórico, el literario, el antropológico y el testimonial. Cruza

    todo el texto la creación de poesía sobre una parte de la trayectoria de vida de Pedro Antonio Marín: versos libres tejidos a su voz, que intentan hablar sobre su historia, que intentan hablarle – con extraña confianza -, para dibujar el rostro humano de su ser guerrero.

    Las letras que siguen a continuación, no resultan suficientes para comprender en su totalidad el fenómeno de la Violencia política en Colombia (tampoco pretenden hacerlo), los sucesos acontecidos en 1964 sobre la región de Marquetalia, y mucho menos, para entender la complejidad de la vida y pensamiento de un hombre como Manuel Marulanda, síntesis de la historia reciente de nuestro país. No descubren nada nuevo, no presentan análisis complejos sobre la estructura y las dinámicas del conflicto en los tiempos donde Tirofijo se hizo mito. Tan solo intentan realizar una aproximación histórica a la semblanza antropológica y cotidiana, de quien fuera el guerrillero más emblemático del movimiento insurgente en Colombia.

    A diez años de su partida física, 10 años de hacerse uno con sus selvas, ríos y montañas, queremos rendir homenaje a su vida y su memoria, para recordar que su legado, su pensamiento y ejemplo de acción siguen vigentes. Para recrear su humanidad, y llenar de entusiasmo a las nuevas generaciones que se animan a buscar los pasos de la lucha y la resistencia, aunque el miedo muerda, en estos tiempos de adversidad. Presencia vigente, porque como él, llevaremos hasta las últimas consecuencias la

    defensa de la vida y la dignidad, en la búsqueda irrenunciable de la paz justa para el pueblo.

    Manuel Montaña

    Entenderás el lenguaje de los ríos profundos,

    serás cómplice del canto de pájaros,

    Tus huellas, sin dejar trillo,

    serán como el paso cauteloso de la luna nueva.

    Encontrarás abrigo en centenarios frailejones.

    Como la chicharra, todos sabrán que estás, sin encontrarte

    y en los momentos más oscuros hallarás luz en compañía de luciérnagas.

    Aprenderás la selva, ella te aprenderá

    Respetarás la naturaleza, ella te cuidará.

    Te camuflarás en ella como árbol mariposa

    y la sembrarás para siempre, con tus pasos decididos de búsqueda insurgente.

    Manuel Inspiración

    Para tonadas llaneras ante el rojo profundo del sol que se despide en la lejanía,

    entre chigüiros y caimanes,

    Para cantos de acordeones,

    de amores y esperanzas

    en las orillas de los ríos que bajan la Sierra Nevada

    Manuel Inspiración para guitarras campesinas entre los valles y laderas de las tres cordilleras, con el olor de los maizales, la caña y el café.

    Para los negros tambores que

    que hacen palpitar selvas y mares,

    con la fuerza de quienes rompen sus cadenas

    Para las rimas urbanas,

    que dibujan tu nombre clandestinamente en los barrios humildes de la ciudad.

    Manuel Marulanda Vélez, Inspiración para los pueblos

    y su digna humanidad.

    Descripción: La diversidad de las selvas colombianas ha sido la acompañante de la resistencia por más de 50 años, fauna y flora exótica nos rodean en nuestros escenarios de sueños y entrega.]

    La primera vez que lo mataron

    Había sufrido semanas de intensa tortura, dolores profundos de noches en vela, sueños amargos de tierna ilusión.

    Sería ese su destino: nacer obrero, para dar su vida por la causa obrera.

    Sus manos conocieron el frío del cemento crudo,

    sus pies descalzos se templaron en las calles polvorientas, (y su espalda sufrió el peso de la rudeza económica)

    De primaria, tan solo dos años,

    de altura, 1.85

    Altivo mulato de vida difícil.

    Su espíritu se hizo soplo

    en los vientos del pueblo,

    tejido a su pensamiento

    tallado como fina figura

    de teoría radical.

    Huelgas, discursos, sindicatos, militancia, Partido.

    1953. Primera vez que lo mataron, renacería en las montañas

    para nunca morir. 2

    2 De acuerdo con una nota de prensa del Espectador del año 2008, y siguiendo el registro de Arturo Alape, Manuel Marulanda Vélez fue un antioqueño nacido en 1903. Cofundador del Partido Comunista Colombiano, compañero de María Cano, concejal de Medellín en 1933 y brutalmente asesinado por el Estado Colombiano bajo el gobierno de Laureano Gómez,

    al ser encontrado en las oficinas de la Federación de Trabajadores de Cundinamarca (de la cual fue fundador y presidente), con un material propagandístico que denunciaba el envío de tropas colombianas a la guerra de Corea.

    En las montañas renace

    En medio de la oscuridad de la noche,

    las velas se encendían

    para acompañar el brillo de las luciérnagas entre textos de tinta roja:

    Marx, Lenin y el Che.

    Esclarecía su mundo

    en una nocturna escuela del Partido.

    La pizarra se colmaba de palabras con olor a tierra y sabor a maíz, entretejiendo con sus manos

    el barro que daba forma

    a la filosofía y a la economía política, entre saberes populares y cotidianos.

    La escuela del Partido:

    miradas atentas

    y manos deprisa llenaban los cuadernos de palabras horizonte.

    Dos voces se dirigen hacia él:

    “Hola, por qué vos no te ponés el nombre de Manuel Marulanda Vélez y te bautizamos aquí mismo en la escuela de cuadros del partido; la escuela marxista-leninista te deja ese nombre como una cuestión de estímulo, para que lleves el nombre del

    3 Un mes después de haber sido asesinado “el otro Manuel”, el ejército colombiano abandona sus posiciones en el Davis. Martín Camargo y Pedro Vásquez, dirigentes del Partido Comunista, organizan escuelas políticas en las regiones de influencia del Partido, y aprovechan la ocasión para celebrar

    dirigente obrero asesinado y lo lleves bien en alto. ¿Cómo te parece?”.

    Le parece.

    Lleva su nombre

    como piel obrera sobre su cuerpo.3

    Los primeros años

    De fecha exacta no hay certeza,

    como los mitos que brotan en el tiempo

    o el registro de nacimiento campesino:

    de ritmo lunar, que navega en la incertidumbre.

    La cordillera central te daba bienvenida al mundo entre un poblado colono de aroma cafetero.

    En los vientos de agosto

    Tu mirada se perdía en las alturas

    Siguiendo el vuelo de las cometas que elevabas con destreza. Recreabas en las nubes

    los cuentos de espantos, brujas y duendes

    narrados en la oscuridad de la noche

    En medio de voces y temples liberales.

    un curso en el Davis. En la clausura de la escuela, ambos le proponen a Pedro Antonio Marín, bautizarse como hombre de guerra con el nombre de Manuel Marulanda Vélez.

    Disfrutabas la cadencia del trompo Que hacías bailar con habilidad

    al vaivén de las lluvias y sequías. Con inocencia infantil,

    el juego de canicas afinaba tu puntería fija como trazando la diana

    de quien fuera el más preciso artillero

    de la historia de Colombia.

    Ansioso de mundo,

    cambiaste de cordillera a temprana edad para conocer los oficios y el trabajo. Distribuidor de carnes y quesos, panadero, jornalero y negociante.

    Recordarías siempre las palabras de tu tío:

    “Al hombre hay que mirarlo y medirlo como se mide y se mira la montaña, de cuerpo entero”.4

    “Volviendo a la época de la escuela, yo recuerdo que él era buen estudiante. Le iba bien en todas las materias, pero especialmente en matemáticas. Los otros muchachos le buscaban mucho la pelea quizá por envidia porque él sobresalía, y entonces mi hermano les daba sus buenas coscorroneras” (Hermana)

    antecedentes históricos de La Violencia. Tras el fin de la hegemonía conservadora, y el triunfo del partido Liberal, registran en los departamentos de Santander, Boyacá, Cundinamarca, Antioquia y Caldas, una sistemática persecución a muerte de los liberales sobre el derrotado partido Conservador.

    4 Pedro Pablo Marín, el padre de Pedro Antonio Marín, afirma que su hijo nació el 12 de mayo de 1928. Sin embargo, el propio Marulanda dice no estar seguro del día exacto, considera que su fecha de nacimiento fue en el mes de mayo de 1930, bajo el gobierno liberal de Enrique Olaya Herrera.

    En su estudio sobre la violencia en Colombia (1962), Monseñor Guzmán, Fals Borda y Umaña Luna, consideran esta fecha (1930) como uno de los

    El violín

    Tu violín sonreía con cantos de soles paisajes de pájaros

    y lluvias en duermevela.

    Tu violín...

    Tus dedos pulsaban ritmos de todos los colores, colores verde montaña

    azul cielo, café tierra.

    Violín nocturno de brisas y aldeas,

    de noches cantoras y madrugadas de ríos, de sollozos y estrellas,

    de manos esperanza y lluvias sonoras.

    Tu violín...

    lo abandonaste

    para interpretar otras notas, otros tableteos, otras honduras. En tus montañas

    de hombres y mujeres rumorosos de futuro.

    “Pedro Antonio Marín en los fines de semana, al cerrar con candado su negocio en La Primavera en las noches tocaba con virtuosismoelviolín,“mi pasión de años que me hacía vibrar de cuerpo entero”;elbaileirrumpíaalsondelos viejos porros como La Múcura y la Araña Pelúa, y él, en pleno goce de sus 17 años se dejaba ir en las nubes de las notas musicales, como queriendo explotar algún día de física alegría” (Arturo Alape)

    Envuelto por el conflicto

    En sus ojos, estupefactos, saltaban las chispas

    del fuego aterrador,

    que hambriento de justicia devoraba pueblos enteros. Entre las cenizas,

    ríos de sangre rojo y azul

    Sus dientes se apretaban con fuerza, encogía los dedos de los pies

    y sus manos se hacían puño como roca.

    El queso que llevaba al comercio cae húmedo sobre el suelo.

    No entendía, no entendía nada.

    Una ola furiosa se desataba

    ante la muerte del caudillo, desbordaba los límites de la ciudad para inundar los campos de terror.

    5 Dentro de las 5 etapas que los autores del libro La Violencia en Colombia (1962) identifican para organizar y comprender este fenómeno, señalan las fechas de 1948-1949 (primera etapa), como aquellas en donde se crean las primeras tensiones populares. Plantean, que ante la muerte del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, inicia una dinámica de culpas e imputaciones entre los partidos tradicionales y sus jefes, que incitan al odio y alimentan las pasiones conflictivas de la gente del campo y la ciudad, desatadas por el asesinato de Gaitán. Estas tensiones se intensifican con las acciones militares

    El llanto de las madres corriendo con sus hijos en brazos

    Los hombres, con machete en mano recogiendo su patrimonio, Las casas cayendo a pedazos, los cortes de franela

    Las mulas desorbitadas,

    las cosechas y la carne

    engordando las moscas y los gusanos.

    Una cicatriz profunda se abría sobre su pecho, grieta honda que partía su vida en dos. Observaba el vuelo rapaz de la pajaramenta el paso venenoso de la chulavita

    y los dedos chorreantes de sangre

    que señalaban su cuerpo:

    “chusmero” “collarejo” “nueveabrileño”

    Atónito, no encuentra otra salida. Escapa, huye, se esconde. Entabla,

    en soledad,

    su primera relación íntima con la montaña.5

    y policivas que siembran por todas partes el terror (Guzmán, Borda, Umaña, 1962).

    En palabras de Manuel Marulanda, consignadas en sus Cuadernos de Campaña (1973): “La violencia gubernamental (...) dirigida contra liberales y comunistas, llevó a que se formaran pequeños grupos que se enfrentaban a la policía y a los conservadores armados. Las bandas de policías, especialmente adiestrados, apoyados por los conservadores manifestaban estarse vengando por los hechos del 9 de abril de 1948, cuando mediante un golpe reaccionario fue asesinado en una calle de la capital del país el líder

    “Pedro Antonio Marín se ganó su carrera en ese atormentado amanecer. Entre los meses de agosto y noviembre de 1949, en pocos días había cambiado como hombre, en una profunda experiencia que conjugaba el terror vivido por él y por los pueblos de Betania, La Tulia, La Primavera y ahora en Ceilán que desapareció esa noche y esa madrugada y dos veces más, años después” (Arturo Alape)

    popular Jorge Eliécer Gaitán y el pueblo, presa de la indignación, se insurreccionó.”

    Las armas liberales

    I

    Y así fue.

    Salió en busca de sus primos

    para despertar la memoria de las armas escondidas de la última guerra.

    Pesados metales oxidados en la selva, Que empezaban a echar raíces. Primeros pasos firmes y decididos hacia el huracán de la violencia.

    Dejó de huir

    Para enfrentar el destino que lo perseguía.6

    6 En sus Cuadernos de Campaña, Marulanda afirma lo siguiente: “Los liberales hablaban de alzarse contra la policía y los conservadores sostenes del "gobierno godo". Surgían grupos que no demostraban mucha estabilidad. Algunos hombres y mujeres al disolverse un grupo buscaban

    otro o formaban uno nuevo. Varios de estos núcleos, si se consideran las condiciones iniciales, estaban bien dirigidos. Esta noticia se hacía del dominio público y las gentes se integraban a ellos en mayor número.”

    II

    Desde entonces,

    en su cabeza se dibuja un tablero de ajedrez: se envuelve de táctica y estrategia.

    Es su turno,

    siguiente paso en la partida:

    Mover su caballo hacia el Sur del Tolima, buscar fuerza para esquivar el mate. 7

    7La referencia histórica que realiza Alfredo Molano plantea lo siguiente: “En el sur se formaron 12 grupos. Los más importantes fueron los de José María Oviedo, alias Mariachi, en Planadas; Rafael Valencia en Las Hermosas; Ciro Trujillo, alias Mayor Ciro, en Monteloro; Hermógenes Vargas, alias Vencedor

    en La Profunda; Teodoro Tacumá en Natagaima; Leopoldo García, alias Peligro en Herrera; Prías Alape, alias Charro Negro, en Gaitania, y Gerardo Loaiza, en Rioblanco” (2016,p. 17). A este último grupo se unió Tirofijo después de su experiencia de agrupamiento familiar con sus primos (grupo débil y mal armado).

    Descripción: Se encuentra bajo un árbol Pedro Antonio Marín, tiene un libro en sus manos que simboliza el día que decide quedarse con las guerrillas comunistas, con esta decisión se pone el nombre de guerra Manuel Marulanda Vélez.]

    Los comunistas

    Una larga columna huía del fuego,

    de lágrimas dolorosas olor a hierro. Trashumancia.

    Familias enteras con su casa a cuestas como éxodo de caracoles huyendo de la sal. Y en la línea de enfrente,

    fusiles humeantes

    8 En medio de la arremetida conservadora liderada por el gobierno de Laureano Gómez en 1950, llega al municipio de Rioblanco, lugar de operaciones del grupo de los Loayza donde participaba Tirofijo, un destacamento comunista liderado Isauro Yosa. A partir de allí, inicia una nueva etapa de la lucha guerrillera con la alianza entre los grupos comunistas y liberales, conformando un Estado Mayor Unificado. Las condiciones en la región eran inestables, y cientos de familias llegaban en búsqueda del refugio y la protección guerrillera. Entonces, bajo la orientación de Isauro Yosa, de la mano con el grupo de los Loayza y de alias Peligro, se organiza la Columna en Marcha. En palabras de Molano: una marcha de campesinos desplazados y amenazados hacia la región del Davis en Rioblanco, entre los ríos Anamichú y Cambrín (...)a principios de 1950, llegaron 100 familias con sus haberes a cuestas que sumaron a otras 300 que ya estaban asentadas (2016, p.22).

    Tirofijo registra así la experiencia: La Columna emprendió de inmediato la marcha en esas condiciones y, reforzada con la comisión de los liberales, tuvo que abrirse paso dando diarios combates y demostrando en la acción la extraordinaria capacidad y experiencia acumuladas ya, así como poniendo en evidencia una gran pericia en el manejo de los movimientos tácticos. A su arriba al Davis el entusiasmo fue tal que en una gran asamblea de masas los comunistas recibieron de estas la propuesta de quedarse, constituir un destacamento fuerte y crear un estado mayor unificado para todo el sur del Tolima (Cuadernos de Campaña)

    en manos de hombres entrelazados

    que hablaban de revolución.

    Los viste llegar con asombro,

    deslumbrado por el brillo justo de sus ojos. Entonces,

    el rojo de tu sangre no sería el mismo, las herramientas del trabajo:

    oz y martillo,

    no abandonarán el curso de tus venas. 8

    En el Davis, se desarrolló una experiencia de autodefensa campesina, una relación íntima entre los destacamentos armados y la población civil. Se desarrollaron manuales de conducta y convivencia: estrictas reglas disciplinares que se ajustaban a la difícil situación, tanto de eminente peligro, como de abastecimiento para toda la comunidad. En informe rescatado del libro La Violencia en Colombia, Gilberto Vieira, secretario general del Partido Comunista sintetiza de la siguiente manera esa relación: “Es un movimiento de clase, amplio y definido. El problema de abastecimiento es resuelto por el propio trabajo agrícola de los guerrilleros y por el amplísimo respaldo de la población laboriosa que mira en ellos sus defensores contra los atropellos del enemigo. Con este movimiento colaboraron en ocasiones grupos liberales como el de Rioblanco, que crearon numerosos problemas por sus formas anárquicas de actuar y por su sectarismo” (1962, p.41). Estos problemas se van a agudizar con la propuesta de Ley de Amnistía de Rojas Pinilla a partir de 1953, en donde se radicaliza la separación entre los destacamentos liberales y comunistas, limpios y comunes, cuando la mayoría de destacamentos liberales deciden abrigarse por la ley, no sin antes desarrollar un fuerte enfrentamiento armado contra la autodefensa comunista del Davis, a la que Manuel se adhiere con sus hombres, tomando distancia radical del grupo de los Loayza. Con la agudización del conflicto en la región, Marulanda se dirige hacia Gaitania con Charro Negro y un pequeño destacamento. Allí iniciarán un proceso similar de autodefensa campesina en la vereda el Támaro, rebautizada con el nombre de Marquetalia.

    Marquetalia

    Fueron muchos,

    fueron miles de soldados, aviones bombarderos,

    cercos inquebrantables. Imposible escapar.

    Tan solo 48 hombres armados, familias enteras,

    y una voluntad indoblegable sin temor al porvenir.

    Sabia conducción guerrera en tus selvas insurgentes.

    Quisieron escribir la historia sobre tu tumba, no esperaban la heroica gesta

    del hombre que se convertía en mito. Leyenda hoy, leyenda siempre.

    Descripción: En los orígenes de la resistencia en Marquetalia, los campesinos y campesinas toman las armas para salvar sus vidas, el Estado les arrebató las posibilidades de trabajar en el campo, fueron perseguidos, desplazados y muchos asesinados. Marquetalia es símbolo de la resistencia y dignidad, del coraje y la rebeldía encausada por los humildes que se atrevieron a desafiar un imperio para liberarse, reprimido ferozmente el levantamiento de aquellos hombres y mujeres, “sin tierra y sin pan”, se enfilaron en la organización que daría origen a la guerrilla más antigua del continente Latinoamericano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.]

    Muertes

    Con el primer trinar de pájaros en la montaña, abría sus ojos de mirada profunda,

    se metía en sus botas de andar campesino

    y con acostumbrada agilidad,

    terciaba su fusil al hombro, y ajustaba su machete al cinto. Encendía su radio de 15 bandas,

    y escuchando atento las casi cotidianas noticias sobre su muerte,

    tomaba un lápiz para trazar los planes

    que guiarían el rumbo a recoger su cuerpo,

    Para volver a nacer.

    Una y otra montaña

    atestiguarían la vitalidad de sus huellas.

    Su sombra

    Sus movimientos aprendieron a jugar con la muerte, sombra intensa que seguía sus pasos de noche y de día, recreando las más crueles imágenes de muertes posibles, esperando el momento de narrar su último suspiro.

    Aprendió a dormir a su lado,

    a desayunar, orientar, leer y combatir a su lado. Aprendió a esquivarla, a ocultarse:

    Internándose en los troncos de árboles milenarios, haciéndose corriente de ríos y raíces profundas. Aprendió a vivir a su lado, siempre perseguido.

    Y cuando la voz de esta sombra se anunciaba triunfalista, renacía airoso, cumpliendo nuevos planes.

    Con el asedio final a Marquetalia,

    la prensa oficial preparaba sus titulares:

    “ha muerto el bandolero, ha salido herido rumbo a Cuba, no cuenta con remesa suficiente para sobrevivir”.

    Días después sería de conocimiento público el Programa Agrario de los Guerrilleros,

    semanas después celebraría la primera conferencia Guerrillera, constitutiva del Bloque Sur.

    Diciembre de 1965, nuevamente, celebra la prensa

    la muerte del bandido,

    - escucha tranquilo, ríe en sus adentros –

    Y aparece con sus tropas

    tomando el poblado de Inzá, Tierradentro-Cauca.

    Año siguiente, 1966.

    Las fuerzas militares inician ansiosas la Operación Riochiquito. Habían cambiado su táctica operativa,

    y en contados días esperaban cantar victoria

    sobre su cuerpo fallecido.

    Por su parte, el Manuel había trazado los planes:

    División por destacamentos que tomando diferentes rutas,

    se abrazarían en encuentro

    sobre el cañón del río Duda.

    Como lobos hambrientos,

    las tropas oficiales no perdían el rastro de su presa. Olfateaban su sombra y saboreaban sus huellas. Largas semanas de acalorados combates.

    Y nuevamente la prensa:

    “En la actualidad la situación de tirofijo es desesperada; sus hombres se hallan mal alimentados y en condiciones físicas lamentables. La munición que le queda es escasa, y con pocas posibilidades de abastecerse, debido a que el ejército ha establecido un severo control en sus líneas de aprovisionamiento”

    Mientras se preparaban para recoger su cuerpo, Manuel miraba su reloj,

    “entonces decidió perderse sin dejar el menor rastro y nunca más el enemigo volvió a conocer su paradero. Y lo decidió cuando dijo a sus hombres “ya me está cogiendo la tarde...”

    Se fundió con la montaña, se evaporó en la selva.

    Aparecería semanas después,

    justo en el tiempo acordado para celebrar la Segunda Conferencia.

    Volvía a nacer

    con el nacimiento de las FARC.

    Después del abundante desayuno campesino, Ramírez nos invitó a subir con él. A treinta metros de distancia, en otro campamento, rodeado de cultivos de pan coger, de gallinas y una que otra res, vi un cuadro que me dejó perplejo: Manuel Marulanda Vélez, comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, el hombre más perseguido de Colombia, estaba sentado en una silla de odontología, con los instrumentos eléctricos que funcionaban con una batería en la mitad de la selva del Guayabero, sometido a un tratamiento de ortodoncia, incluyendo radiografías. El odontólogo era Yuri, hoy miembro de la Delegación de Paz de La Habana. Estábamos a seis horas a pie y en mula de un pequeño caserío y a tres horas en carro de la capital de un departamento del sur del país. No sabía si reírme del cuadro macondiano de la más pura realidad colombiana o burlarme de Restrepo quien me había dicho que ‘Tiro Fijo’ estaba huyendo selva adentro, con el uniforme roto y alimentándose de hierbas (Carlos Lozano).

    Canción: Manuel Marulanda Velez Tirofijo (Autor: Desconocido)

    17 veces ya

    nos han dicho que murió

    y no pueden explicar que esté más vivo que el sol No nos pueden explicar

    por qué en la selva y los ríos

    Manuel va peleando vivo

    si tantas veces murió

    Si tantas veces murió

    por qué cada que aparece lleva a su lado más gente Manuel combatiendo vivo

    Cada rato lo están matando y no pueden explicar

    que al otro día aparezca con más ganas de pelear Con más ganas de ganar Manuel permanece vivo llevando hacia la ciudad toda su selva y sus ríos.

    Descripción: Ha sido la naturaleza el acompañante de la resistencia, aquí Manuel Marulanda abraza un árbol, el cual lo protegió con su camuflaje durante varios años. Manuel, un hombre que fue capaz de organizar este gran equipo y que sin necesidad de conocerlo personalmente, en cada campamento se ve reflejado el pensamiento de Marulanda.]

    Gatos

    Tenías entre 3 y 4 gatos

    Amabas su paisaje de recelo cazador.

    Olías sus misterios en la mirada fija y paciente

    De quien fuera su presa: una mosca, una lagartija, un ratón. Observabas sus movimientos

    Agudos en la noche de presagios y cautelas.

    Los gatos te enseñaron a morder la desconfianza

    En días fríos y noches sin luna.

    En tu soledad, los gatos te sonreían

    Y auguraban el peligro.

    Camuflado de montañas

    En silencio medita sus batallas,

    fuma un cigarrillo

    y en el humo recrea

    la múltiples formas de la justicia y la libertad. En el rumor de su soledad,

    hombres y mujeres selva lo acompañan.

    - Verde, que te quiero verde -, como el verso pegado a su ropa, tela de montaña.

    Se desviste,

    guarda en la caleta sus prendas militares

    y cubre su desnudez con indumentaria labradora. ¿y el camuflado?

    nunca lo abandona,

    sigue vestido de arbusto, hojarasca y follaje. Ahora la montaña lo abriga en sus ropajes.

    La cosecha de Manuel

    Con paciencia recogía cada grano de maíz y café,

    para sembrarlos con la sabia sencillez de las manos campesinas. Observa desde su escritorio la cosecha:

    Un ejército valiente de árboles enguerrillerados.

    Manuel

    Manuel Marulanda, ceiba de grandes raíces y ramajes. Hombre ceiba en piel de mestizo rebelde, indómito y bravío. Hombre comunista en piel de campesino,

    batallador de uno y mil combates insurgentes.

    Hombre altivo con la estatura de las nubes,

    Mirada de eclipse y carácter de trueno.

    Manuel Marulanda, enamorado de ríos y llanuras valles y montañas

    páramos y cordilleras.

    Relámpago en su caminar,

    sencillo en su querencia.

    Implacable e impecable

    en la defensa de la justicia.

    Digno legado de primaveras para su memoria, Que sobrevive hoy

    En tiempos de paz.

    Fuentes:

    - Alape, Arturo. Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Velez. Tirofijo. Bogotá: Planeta, 1989

    - Alape, Arturo. Tirofijo: Los Sueños y las montañas: 1964-1984. Bogotá: Planeta, 1998

    - Alape, Arturo. Las muertes de Tirofijo y otros relatos. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial: 1998

    - Alape, Arturo. Diario de un guerrillero. Bogotá: Abejón Mono: 1970 - Arango, Carlos. Farc. Veinte años. De Marquetalia a la Uribe. Bogotá. Ediciones Aurora, 1984

    - Arenas, Jacobo. Diario de la Resistencia de Marquetalia. Bogotá: El Abejón Mono, 1974

    - Beligerancia de las FARC. En FARC-EP. Comisión Internacional. Esbozo histórico de las FARC-EP.2005. Edición corregida y aumentada. Versión electrónica

    - Manuel Marulanda Vélez. Cuadernos de campaña. Bogotá: El Abejón Mono, 1973

    - Molano, Alfredo. A lomo de mula. Viajes al corazón de las Farc. Bogotá: Aguilar, 2016

    - Guzmán, German; Borda, Orlando; Umaña, Eduardo. La Violencia en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia: 1962.

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