Nos Gusta

Captura de pantalla 2016 09 25 a las 13.56.11Imagen-->Érika Kuhn

Con esto de que el feminismo ahora está en boca de todos, no paro de leer artículos que hablan de “lo que el feminismo piensa...” o “lo que el feminismo tiene que decir sobre...”.Cosa que me saca de mis casillas, porque, sinceramente, llega un punto en que los lees con miedo, “¡vaya por diosa! ¿Tendría que tener una opinión sobre este tema?” o, peor aún, terminas de leerlos y concluyes: “vaya, pues entonces no voy a ser feminista”. Y, miren, eso sí que no. Estoy hartita de que me quiten y me den mi carné de feminista en función de cuántos minipuntos he ganado o perdido esta semana por opinar cosas. ¡Opinar cosas! ¿Pero qué pienso que soy? ¿Una mujer libre?

Aclaremos una cosa: ni siquiera una institución tan vertical, aburrida, patriarcal, obediente y uniforme como la Iglesia Católica es homogénea. Es más: ahora que su líder espiritual es un señor bastante razonable que dice cosas que da gusto oír, ahí están sus supuestos acólitos llevándole la contraria y siendo más energúmenos que nunca. “Lo que la Iglesia Católica piensa sobre...” es un enunciado correcto, porque, en principio y según sus normas, la Iglesia Católica piensa lo que dice el Papa, ya que su función es, precisamente, esa, la de mediar entre Dios y su comunidad, la de interpretar las cosas, la de dar directrices para que aquellos que se comprometen a obedecerles de pensamiento, palabra, obra y omisión las sigan. Y ya ven que ni por esas.

El feminismo no tiene una Mama que nos diga lo que tenemos que pensar; y no podría tenerla aunque quisiera. Porque el feminismo se basa precisamente en la deconstrucción. En desmontar lo que hemos aprendido que tenemos que pensar. En cuestionárnoslo todo. En preguntarnos por qué esto es biología pero eso ya no, ¿no será que esto conviene al poder pero eso ya no? En preguntarnos por qué las mujeres hacen determinadas cosas mejor y peor que los hombres, ¿no será que es lo que nos han enseñado a hacer o a dejar de hacer? En preguntarnos por qué sabemos que somos mujeres y en si esas son las cosas que realmente nos hacen mujeres, ¿no será que han querido dividirnos? Y así continuamente.

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