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Es muy raro que “los malos” quieran una Comisión de la Verdad y más raro aún que “los buenos” hasta ahora, después de cuatro años de diálogos y de más de 60 de guerra, digan que si pero con condiciones.

La condición de “los buenos” es rara también: habrá verdad cuando “los malos”depongan las armas. ¿Y por qué? ¿Acaso no necesitamos la verdad ya, toda la verdad precisamente para condenar a “los malos”, para que sean repudiados? ¿Para que la justicia de “los buenos” tenga pruebas fehacientes y suficientes? ¿Cuando Humberto de la Calle[1] dice que la futura comisión no será “un monstruo que va a salir a buscar inocentes como una especie de Gestapo”, a que “inocentes” se refiere? ¿A “los buenos”? Humberto de la Calle tampoco quiere una feria de denuncias ¿por qué? ¿Creerá que de abrirse ese espacio las denuncias serán de millones? ¿De quiénes: de “los malos” o de “los buenos”?

Es raro también lo del cese al fuego. “Los malos” exigen desde el inicio de las negociaciones parar la guerra ya, incluso en contravía de la máxima guerrillera de la que hablaba el Che de que la guerrilla que no combate muere. “Los buenos” que dicen no querer más víctimas se niegan rotundamente a un cese al fuego, que raro. “Los buenos” tienen muchos aviones bombarderos, drones, helicópteros y armas de todo tipo y en cantidades enormes, también tienen las Fuerzas Armadas más grandes del continente, son aliados y reciben el apoyo de EE.UU., Israel e Inglaterra para defenderse de una guerrilla integrada por “niñas y niños violados” (eso dicen los medios de comunicación de “los buenos”).

A propósito de los niños y niñas: a “los buenos” les preocupan mucho los menores en las filas guerrilleras, pero los 14.000 niños wayúu que han muerto por falta de agua y comida no tanto, tampoco los 10.000 o 15.000 o 20.000 que se prostituyen en las calles de Cartagena, Bogotá, Cali, Medellín.

A propósito del agua: a “los buenos” les duele la contaminación del líquido precioso cuando “los malos” vuelan oleoductos o queman carrotanques con petróleo, pero a “los buenos” les parece muy bien el fracking, la minería a cielo abierto y mejor a gran escala. “Los malos” defienden a los campesinos, a los orfebres, a los trabajadores artesanales de las minas; “los buenos” los persiguen porque son ilegales.

Es raro que “los malos” quieran una reforma agraria para los campesinos y para la seguridad y soberanía alimentaria, es decir para beneficio de todo el país, incluso de los ricos que también acostumbran comer. Y es raro que “los buenos” no se ocupen de cumplir la Constitución, ni se hayan ocupado en 50 años de hacerlo, y es desarrollar el país, acabar no con los pobres sino con la pobreza y la miseria, muy por el contrario, aumenta día a día, de casi 7 millones de desplazados el 78% eran propietarios.

Es raro que “los buenos” quieran mantener una justicia a lo Pretelt[2], quien suma tres procesos penales en su contra por soborno, tráfico de influencias, despojo de tierras, desplazamiento forzoso, crímenes de guerra y de Lesa Humanidad.El Doctor Pretelt es de “los buenos” y de “los mejores” es uribista pura sangre. Dijo que no renunciaría a su alto cargo de Presidente de la Corte Constitucional porque “otros” en el Estado habían hecho cosas peores. Es raro, pero la verdad sigue en su cargo.

Un día de estos,no sería raro, que la “tortilla se vuelva” y “los malos” coman pan y “los buenos” mierda, mierda.


[1] Jefe de la delegación de paz del gobierno Santos.
[2] Jorge Pretelt, actual Presidente de la Corte Constitucional, salvaguarda de la integridad y supremacía de la Constitución, es decir, de la vida, la salud, el trabajo, la democracia, la paz, la honra, la libertad, la justicia.

Tomado de: http://irreverenciasmonas.blogspot.ca/2015/06/que-raro.html

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