Nos Gusta

Monólogo de Don Juan

Yo no entiendo mucho a las mujeres en general, pero desde hace un tiempo no reconozco a Lupe, la que alguna vez fue la dama más bella y dulce de toda la costa Caribe.

Luego de 10 años compartiendo un matrimonio ejemplar, resulta que tiene un montón de reproches (que ella llama “críticas constructivas”), mis actitudes le parecen agresivas todo el tiempo...Yo no sé bien que es lo que sucede, al final de cuentas, yo no hago nada distinto a lo que hacía hace 10 años,ni lo que veía que mi papá hacía con mi mamá...Seguramente es culpa de esa bruja que tiene como hermana, que es una libertina, no se ha casado, no va a misa, y hasta ha cometido el pecado de abortar...debe estar metida en cuentos con esos comunistas del sindicato.

No entiendo por qué Lupe dice que yo no la dejo ser libre, si yo le doy un montón de libertades: Ella es libre de limpiar la casa y lavar mi ropa el día de la semana que a ella le parezca más conveniente, es libre de escoger las cosas para la cocina que a más le gustan y de comprarlas con el dinero de nuestros salarios, (que yo administro, porque ella no es buena en ese tipo de cosas), y además es libre de decidir que es lo que va a cocinarle todos los días a este pecho, que solo vive en este mundo para amarla y protegerla, y no permitir que su fragilidad de mujer sea una limitante para ella.

Dice que soy un hombre violento, me habla dizque de un “ciclo de la violencia”, yo nunca le he pegado, sería incapaz de levantarle la mano a una mujer. Si de vez en cuando, al discutir subo el tono de voz, golpeo una pared o no le hablo, no quiere decir que sea violento, es que ella me saca de mis casillas.  ¿O acaso tengo que aceptar tiernamente que cuando quiero acostarme con ella, me venga con eso de que no quiere, que está agotada?...Agotada de qué, si trabaja solo media jornada y luego se va a la casa con los niños, yo mientras me doblo el lomo trabajando en esa maldita fábrica.

Ahora si vamos a la casa de un amigo y escucha que estamos haciendo chistes sobre las mujeres, diciendo lo de siempre: que son chismosas, que no respetan a sus hombres... se enoja, se lo toma a modo personal.

Se ha conseguido unos libritos sobre el patriarcado y la historia del feminismo, y no sé cuántas babosadas más; y ahora no deja a la niña ver las telenovelas, y habla mal de las películas de princesas de Walt Disney.

Me ha llegado a reclamar incluso por los regalos que les hago a mis hijos, ¿qué se piensa?, ¿qué de malo puede tener que le de a mi hija una muñeca rosada y a mi hijo un carrito azul?, ah, pero para ella eso es sexismo, condicionar a los niños... cada cosa en su sitio, quiero ver qué va a hacer después si nos salen invertidos: ¡Primero muerto yo! Que no se piense que voy a dejar así no más que mi hija se meta a un equipo de futbol: si quiere hacer ejercicio para eso está en danza.

Para colmo de males, el pasado día de la mujer le regalé un delantal bordado, una cosa bellísima y una olla de presión...se enfureció. Decía que le provocaba ponérmelos de sombrero, que cómo así que para lo único que sirve el día de la mujer es para restregarle a ella en la cara su condición de esclava de la estufa. ¿Qué tal?

Hace un tiempo que pelea con el maquillaje, las dietas, las modas: "Esos son instrumentos de dominación, imponen una estética que mantiene a las mujeres sumidas en un estado de depresión tenaz", me dice. ¿Desde cuándo?, si el maquillaje lo que hace es mejorar su apariencia, y las dietas son para que parezca más joven y delgada, en fin más bonita. Los tacones le joden la columna y todo, pero las piernas se le ven más esbeltas. No le veo nada de malo. En cambio anda detrás de uno pa que baje la barriga cervecera, que si la salud, que si el corazón...

Después de no sé cuántos años yendo a misa, ahora me sale con que ella no es hija de Eva, que cómo así que viene de una costilla. La muy irresponsable está hasta pensando no bautizar al próximo hijo. Dios me libre y me ampare de semejante pecado.

Bueno, yo de todas formas la quiero mucho, y estoy tratando de convencerla de que vuelva a la Iglesia, que hable con el padre Atilio, para ver si mejora. Él la puede guiar para superar esas confusiones y con la ayuda de Dios volverá a ser la esposa y madre abnegada que me merezco.

 (En caso de que no mejore, habrá que exorcisarla, porque esto parece cosa del demonio).

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A propósito de la Columnista

Violeta Narváez

Violeta Narváez

guerrillera de las FARC-EP.