Nos Gusta

A todos nuestros camaradas privados de la libertad les enviamos un abrazo bolivariano y les decimos que nos llena de orgullo su temple y firmeza revolucionaria, que esperamos su regreso y que su puesto de combate político-militar nadie lo ocupará. Que viven en nuestras mentes y en nuestros corazones. ¡Hemos Jurado Vencer y Venceremos!

Compartimos esta nota, que fue escrita y enviada por un prisionero de guerra hacinado en la cárcel de Cómbita Boyacá, como un reconocimiento a las combatientes guerrilleras, con motivo del 8 de marzo, fecha dedicada a las mujeres luchadoras.

Decidimos publicarla aunque un poco pasada de fecha, para resaltar el esfuerzo de nuestros prisioneros y prisioneras, quienes por encima del encierro y aislamiento que les impone el régimen, siguen soñando con un mejor futuro para el pueblo colombiano y valorando todas nuestras virtudes como mujeres y como participes de su mismo proyecto revolucionario.

mujerfariana.org

A la mujer que no se vende/A la mujer que no se regala/Pero que se da generosa/Decidida y desinteresada./A la más bella de las mujeres/A esa de principios y revolucionaria./En memoria de Beatriz, Juanita, Diana, Ana María Páez, Valentina,/Lucero palmera y demás camaradas que ofrecieron su vida por la revolución.

No solo por ser una fecha especial, sino todos los días hacer referencia a la mujer, es motivo de orgullo para exaltar su invaluable significado, cuando en ella encontramos la autora de nuestros días, a la forjadora de nuestros pasos, y por su ejemplo, nuestro temple y carácter revolucionario.

Hablar de la mujer es recoger en un muy merecido homenaje a la amiga, la compañera, al amor, la calidez y la ternura vestidas de femenino, así como a la camarada leal, de moral férrea e incuestionable, es comprender que queda corto el lenguaje, dada la infinita dimensión ante su generoso, cristalino y desinteresado desempeño en la ardua labor que como revolucionaria, emancipadora y constructora de hombres nuevos realiza a través de su heroica historia.

Y es justamente lo que dignifica y nos trae a la mente los ejemplos de mujeres de estatuas gigantescas como la cacica Gaitana, “La Pola” Policarpa Salavarrieta, Manuelita Sáenz –“La Coronela”, “La Libertadora del Libertador”-, la altiva Manuela Beltrán, María Cano -“la Flor del Trabajo”-, Tania la guerrillera, Patricia Canola guerrillera , las cubanas Haydee Santamaría y Celia Hart, la Chola Domitila en el Perú, las madres y abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, y millones de heroínas y mártires que han ofrendado su vida y libertad, que se han negado y se niegan aún, desde los calabozos el destierro y la tortura, a bajar la cabeza y resignarse al sometimiento tiránico dictado como política de estado desde el imperio, o a meramente posar mansas como artículos suntuosos y objeto mancillado por un sistema que la vulgariza, explotándola y exponiéndola como simple mercancía.

Por esto, porque no acepta un futuro incierto para nuestros hijos, para nuestra patria grande que es América, por que no concibe parirle mansos brazos de trabajo esclavo al oligarca, o adiestradas marionetas vestidas de camuflado al cuartel del guerrerista general. Su mano firme y solidaria de mujer mujer, se alza rebelde y decidida empuñando el fusil guerrillero, como única alternativa para alcanzar la anhelada paz con justicia social que ella al igual que todo el pueblo Bolivariano y el internacionalismo proletario sin descanso y con vigencia reclama.

En la mujer combatiente guerrillera habita la obrera, la campesina así como la estudiante, la profesional y la artista. Con su huella en la trocha clandestina deja también la marca de la maestra, la novia, la esposa, las madres, la empleada doméstica – mas no domesticada- , la desempleada, la médica, la enfermera, el rastro de la niña de la calle, o de la que obligada por el hambre permanece plantada en la esquina de un callejón miserable que la oferta y la demanda.

En la trinchera, en el combate urbano y rural, en cada bala por ella disparada, es la indígena, rauda, plomo y cobre, y la negra que en la explosión de la pólvora hace sentir su presencia y sentencia declarada.

En su equipo lleva un libro que la ilustra, le habla de Marx, Lenin, Bolívar, El Che Guevara y de Tania…

Una carpa de campaña donde noche a noche lee, repasa y sueña con su utopía, la de todos, la que un día no lejano será por fin y por su invaluable ayuda conquistada.

El lenguaje se queda corto para hacerle un homenaje este 8 de marzo a mis queridas camaradas.

Francisco Javier Rivera (Julio Marquetalia) y demás prisioneros de guerra de las FARC-EP

Combita,Boyacá- Patio 1

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