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De acuerdo con la investigación, los hombres que violan suelen iniciarse jóvenes, en la preparatoria o durante los primeros años de la universidad y es probable que crucen la línea con alguien que conocen.

Algunos de estos hombres cometen un abuso sexual o dos y luego se detienen. Otros —aún no sabemos en qué porcentaje— mantienen esta conducta o incluso aceleran el paso. Existe un debate acalorado entre los expertos sobre si hay algún punto en el que el abuso sexual se convierte en una conducta arraigada y qué porcentaje de los abusos sexuales son cometidos por depredadores en serie.

La mayoría de los investigadores están de acuerdo con que la línea que divide al criminal ocasional del frecuente no es muy clara. El trabajo reciente de Kevin Swartout, profesor de Psicología y Salud Pública de la Universidad Estatal de Georgia, sugiere que los perpetradores poco frecuentes son más comunes en campus universitarios de lo que se pensaba.

“Es una cuestión de grado, más que de dosis”, aseveró Mary P. Koss, profesora de Salud Pública de la Universidad de Arizona, a quien se le da el crédito por haber acuñado el término date rape, o violación en una cita.

¿Dosis de qué? Ciertos factores —que los investigadores llaman “factores de riesgo”, aunque al mismo tiempo reconocen que a pesar de ellos estos hombres son responsables de sus actos: tienen una presencia enorme entre quienes cometen abusos sexuales.

Un alto consumo de alcohol, la presión social para tener sexo y la creencia en los “mitos de violación” —como la idea de que “no” significa “sí”— son factores de riesgo entre los hombres que han cometido abuso sexual. Otro factor es tener un grupo de amigos que utilicen lenguaje hostil para describir a las mujeres.

Aun así, al parecer también existen ciertas características que tienen un efecto mediador en estos factores. Malamuth descubrió que los hombres que se excitan mucho al ver pornografía de violaciones —otro factor de riesgo— son menos propensos a intentar perpetrar un ataque sexual si tienen puntuaciones altas en evaluaciones de empatía.

El narcisismo parece trabajar en el sentido opuesto, aumentando las probabilidades de que los hombres cometan abuso sexual y violación. La mayor parte de los sujetos que participaron en estos estudios reconocen libremente que el sexo no fue consensuado, pero eso no significa que lo consideren una verdadera violación. Los investigadores se han encontrado con esta contradicción una y otra vez.

Al preguntarles “si las habían penetrado sin su consentimiento”, dijo Koss, los individuos respondían que sí. Al preguntarles si habían cometido un acto “parecido a una violación”, la respuesta era casi siempre negativa. https://www.nytimes.com/es/2017/11/03/estudio-violadores-motivos/?smid=fb-share-es

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