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"Los reformatorios de mujeres fueron cárceles ocultas y legales en manos de religiosas"

La escritora catalana Consuelo García del Cid publica ‘Las desterradas hijas de Eva’, una obra en la que la narra el cruel destierro que sufrieron muchas menores consideradas “caídas o en riesgo de caer” durante el franquismo y la transición.

La transición llegó tarde para muchas mujeres. Durante los cuarenta años de franquismo y hasta mediados de los 80 decenas de miles de menores pasaron por centros a cargo del Patronato de Protección de la Mujer por ser consideradas “caídas o en riesgo de caer”, una vara de medir ambigua y en sintonía con la moral de la época que consideraba inmoral desde vestir falda corta, besarse en público, acudir a una manifestación o contestar a los progenitores.

"España estaba ocupada en su transición e ignoró por completo a las menores encerradas, ajenas a una realidad oculta bajo los muros de su propia vergüenza”. De esta manera arranca Las desterradas hijas de Eva, una obra que la escritora catalana Consuelo García del Cid juró escribir cuando se despidió de todas sus compañeras de destierro en el patio del reformatorio de Las Adoratrices, en el que estuvo encerrada durante dos años. Una promesa de la autora que hoy es una realidad que quiere que ser difunda.

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Farianas, la vida política las espera

Son múltiples las motivaciones por las que las mujeres decidieron marchar al monte. Un camino difícil, arduo, con grandes dificultades, pero que resolvía una pregunta acerca de sus convicciones políticas para un cambio. Otras lo hicieron siguiendo los pasos de un amor, unas cuantas por razones económicas, no faltaron quienes huían del patriarcado o buscaban su libertad.

Críticas al tratamiento que los medios hacen de la violencia machista: “El lenguaje no es inocente”

“Consideramos necesario hacer un llamamiento al personal de los medios de comunicación para que conozca o se formen sobre las leyes de violencia de género, que señalan que la razón de la violencia machista es una manifestación de las relaciones desiguales de poder entre mujeres y hombres que ha llevado a la dominación y discriminación de las mujeres por parte de los hombres; que no fraccionen las noticias (hoy una mujer asesinada, mañana otra...) sino que enriquezcan el discurso haciendo un análisis de la raíz del problema; que la perspectiva de género se implante

“La paz va con las mujeres o no va”

Laura Cardoza tiene 31 años, es psicóloga de la Universidad Nacional y feminista militante. Llegó a La Habana tras aplicar a una convocatoria que los países garantes del proceso de paz hicieron para contratar asesores en el tema de mujer y género. Reconoce que en la guerrilla existen lógicas machistas y patriarcales que son reflejo de la sociedad, pero también asegura que se ha obviado el hecho de que la guerrilla ha sido un referente de cómo solucionar conflictos de género en muchas comunidades rurales. Un ejemplo de esto lo narra Chaverra, guerrillero del Bloque Efraín Guzman. En 1993 ayudó construir un reglamento de una comunidad en Vebará, Chocó, que imponía multas y castigos (cargar arena para unas obras en la vereda) a todo hombre que maltratara una mujer. “A la semana un tipo le pegó una golpiza tremenda a una señora y nosotros llamamos al Presidente de la Junta de Acción Comunal para que aplicara el reglamento... La comunidad casi nos saca a machete de allá, la mujer se emberracó con nosotros, que porque al marido le tocaba ir a trabajar para pagar esa multa, que no nos metiéramos en la vida de ella...”.

Ser mujer: el precio de cuidar a los niños

La mitad de las mujeres latinoamericanas en edad de trabajar no lo hace y la otra mitad que sí trabaja gana salarios considerablemente más bajos que sus compañeros varones. Estos datos, por llamativos que sean, no resultan sorprendentes. Lamentablemente, estamos acostumbrados a titulares de este estilo y a que exhaustivos estudios analicen las diferencias de género en el ámbito laboral y muestren la inequívoca posición de desventaja de las mujeres.
Sin embargo, América Latina y el Caribe han hecho desde hace décadas enormes avances en materia educativa que se han traducido en una reducción significativa de las diferencias de formación que existían entre hombres y mujeres. Y con todo, esa mejor preparación académica de las mujeres no se está traduciendo en una mayor participación en el mercado laboral ni en la paridad salarial. ¿Qué está pasando?La maternidad.